Gira de Rice, logra el apoyo a los planes de EEUU en Irak, pero no en el conflicto palestino
La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, terminó anoche su última gira por Oriente Medio en la que logró el apoyo de los aliados claves de EEUU en su estrategia para Irak, pero no en sus propuestas para el conflicto palestino.
La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, terminó anoche su última gira por Oriente Medio en la que logró el apoyo de los aliados claves de EEUU en su estrategia para Irak, pero no en sus propuestas para el conflicto palestino. Rice inició el pasado sábado su gira por Oriente Medio con dos asuntos principales en su agenda con los líderes árabes: ayudar al Gobierno iraquí para hacer frente a la violencia sectaria desatada en Irak y reavivar el estancado proceso de paz palestino-israelí. Durante su gira, Rice mantuvo conversaciones con los gobernantes de Israel, de los territorios palestinos, de Jordania, de Egipto, de Arabia Saudí y de Kuwait, país este último donde mantuvo anoche una reunión del llamado "grupo 6+2+1", que comprende a EEUU más todos los países árabes "amigos" en Oriente Medio. Estos países (Egipto, Jordania y Arabia Saudí, más los pequeños estados petroleros del Golfo) expresaron su apoyo total a la reciente estrategia anunciada por EEUU para Irak, consistente en inyectar tropas norteamericanas suplementarias y combatir con determinación a los grupos armados, suníes o chiíes. Aunque Arabia Saudí, Egipto y Jordania, los principales aliados de Estados Unidos en el mundo árabe, apoyaron el nuevo plan, destacaron que su éxito depende del propio pueblo iraquí, dejando claro que su implicación en esa nueva estrategia será limitada. "Apoyamos totalmente la nueva estrategia de EEUU, pero su éxito depende del pueblo iraquí, que es quien debe decidirlo", afirmó el ministro de Exteriores saudí, Saud Al Faisal, en una rueda de prensa conjunta con Rice en Riad. Con respecto a la segunda vertiente de la gira, el conflicto palestino-israelí, Rice se va de la zona sin haber conseguido hacer avanzar un ápice las cosas: la anunciada reunión tripartita entre ella, el primer ministro israelí Ehud Olmert y el presidente palestino Mahmud Abás aún no tiene ni siquiera fecha. Ni una palabra sobre la formación de un Gobierno palestino de unión nacional ni sobre un acuerdo de intercambio de presos. Los gobernantes árabes han rechazado con más o menos diplomacia la propuesta de Rice de proclamar un Estado palestino con fronteras provisionales, idea que ven como un proyecto israelí, concretamente de su ministra de Exteriores, Tzipi Livni. Los palestinos y los árabes en general consideran que aceptar un Estado con fronteras provisionales tiene el riesgo de que se conviertan en fronteras permanentes sin resolver los grandes problemas pendientes: regreso de los refugiados, reparto de aguas, desmantelamiento de los asentamientos judíos en Cisjordania y el futuro de Jerusalén Este. En todo caso, y pese a que no hay avances en el conflicto de Oriente Medio, el hecho de que Rice consiguiera apoyo para la nueva estrategia de su país en Irak se considera como un logro nada desdeñable para la diplomacia norteamericana, en particular porque el nuevo plan incluye hacer frente a la supuesta injerencia iraní en los asuntos iraquíes. "Esta no es una coalición contra Irán sino una coalición contra los extremistas que tienen una agenda diferente en la región", matizó Rice en referencia a Irán y Siria, acusados de desestabilizar la situación en Irak. El "frente anti-iraní" que, según muchos comentaristas árabes, está buscando EEUU entre los árabes puede que no se haya materializado, pero todos los países árabes aliados han criticado "la injerencia de países extranjeros en Irak", alusión que todos entienden como clara referencia a Irán. El apoyo de los árabes a los nuevos planes norteamericanos en Irak tropieza además con la desconfianza que el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, despierta en estos países: es visto como un hombre que no solo no combate el sectarismo, sino que lo atiza con una clara política contra los suníes. Y no hay que olvidar que la rama suní es la que gobierna en todos los países árabes de la región.




