De la propuesta tributaria del gobierno no quedó sino el recuerdo
Con el gobierno resignado, conatos de división en la coalición uribista, ajustes de última hora y una propuesta oficial de la que no quedó sino el recuerdo, fue radicada por fin la ponencia sobre el proyecto de reforma tributaria.
Con el gobierno resignado, conatos de división en la coalición uribista, ajustes de última hora y una propuesta oficial de la que no quedó sino el recuerdo, fue radicada por fin la ponencia sobre el proyecto de reforma tributaria.El fuerte de la iniciativa ya no será el IVA, la renta o el tributo bancario del cuatro por mil que se quedará de por vida, como tampoco la simplificación del Código Tributario.Lo duro ahora del proyecto será la posibilidad de imponer la cárcel a los evasores y el impuesto de guerra que se pagará en cuatro años sobre la base de patrimonios superiores a los tres mil millones de pesos con una tarifa del 4,8 por ciento.La penalización de la evasión, que generó una fuerte controversia entre algunos ponentes y entre éstos y el gobierno, no quedó en el nuevo articulado pero el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, anunció que el gobierno insistirá ante las comisiones económicas para que se incluya."El tema de la reforma estructural fue sujeto de una caricaturización muy amplía. Yo creo que lo que está radicado en el Congreso y que propuso el gobierno es como dice la canción un periódico de ayer y ahora vamos a trabajar sobre la base del periódico de hoy y el periódico de mañana", dijo el ministro.Tras varias reuniones entre ponentes y el gobierno y una serie de audiencias públicas, poco fue lo que quedó de la propuesta que el Ministerio de Hacienda radicó el 28 de julio en el Congreso. Muchos beneficios y privilegios se mantuvieron y la prometida reducción del impuesto de renta no se dió. Se quedó en el 35 por ciento.El IVA tendrá las mismas tarifas: del tres por ciento para la cerveza, del cinco, por ciento para el chance, la especial del 10 por ciento, la general del 16 por ciento; la del 20 que se aplicará a los teléfonos celulares; y una del 25 y otra del 35 que será para los carros de alta gama, de más de 40 mil dólares.Del IVA quedarán por fuera 38 productos de la canasta familiar entre ellos el pan, la leche, el tomate, los huevos,la carne, la yuca y la papa. A última hora se incorporó el maíz casero.El tributo bancario, que nació como un impuesto temporal, se quedará para siempre. Quienes declaren renta podrán deducirlo hasta en un 25 por ciento y quienes no lo hagan tendrán la posibilidad de retirar de una cuenta de ahorro o corriente depósitos exentos del 4x1000 que no superen los siete millones de pesos.Hoy ese beneficio solo se aplica a depósitos en cuenta corriente que no sobrepasen los cuatro millones 250 mil pesos.El impuesto de guerra se pagará sobre la base que se tenga al primero de enero de 2007 en cuatro años y ocho cuotas semestrales.Contrario a lo que proponía el gobierno, las rentas laborales y sus beneficios fiscales no serán tocadas. Se mantendrá la exención del 25 por ciento y los beneficios fiscales por gastos en educación, salud y vivienda. También se conservan los estímulos fiscales por cuentas cuentas AFC o de fomento a la construcción o los ahorros en los fondos voluntarios de pensiones.Se mantienen los estímulos establecidos en las Leyes del Libro, del Cine, de la reforestación, zonas francas y se mantiene el impuesto de timbre. Se acaba el impuesto del siete por ciento de remesas al exterior y la renta presuntiva se reduce del seis al tres por ciento. También se eliminan los ajustes por inflación y los impuesto locales de industria, comercio y predial podrán ser deducibles de la renta hasta en un ciento por ciento. Hoy ese beneficio es del 80 por ciento. La deducibilidad por la reinversión de utilidades baja del 30 al 25 por ciento pero será permanente.El martes de la semana próxima comenzará el debate formal y se espera que el jueves siguiente las comisiones económicas inicien la votación del articulado.




