Se posesionó el nuevo presidente de Honduras Manuel Zelaya
El nuevo presidente de Honduras, Manuel Zelaya, inició hoy su gobierno con la sanción de una ley que promueve la participación ciudadana y con el compromiso de combatir la corrupción, que fueron sus principales promesas de campaña.
El nuevo presidente de Honduras, Manuel Zelaya, inició hoy su gobierno con la sanción de una ley que promueve la participación ciudadana y con el compromiso de combatir la corrupción, que fueron sus principales promesas de campaña. Tras recibir la banda presidencial y prestar juramento a la Constitución, Zelaya, un empresario agrícola y maderero de 53 años, sancionó esta ley que fue aprobada en la madrugada por el Parlamento antes de pronunciar su primer discurso a la nación. Zelaya, del Partido Liberal (PL, conservador) enfatizó que se trata de "la primera ley que le da participación al pueblo para vigilar al gobierno y que se acabe la corrupción en Honduras", que es uno de los principales flagelos de este país. Con esta ley, Zelaya pretende que el pueblo hondureño pueda fiscalizar la gestión de los funcionarios púbicos. Esta nueva norma crea el Foro Nacional de Participación Ciudadana, al que le corresponderá velar por la aplicación de la futura Ley de Transparencia, con la que se busca garantizar a la población el acceso a la información de los entes estatales. En sus primeras palabras como presidente, Zelaya proclamó que va a gobernar "con honestidad y transparencia, que es lo que más necesita este país". Ante miles de personas que presenciaron su investidura en el Estadio Nacional, que se engalanó con motivos de la cultura maya, Zelaya, quien se impuso el pasado 27 de noviembre en unos reñidos comicios a su principal rival Porfirio Lobo, del Partido Nacional (PN, conservador), consideró que su victoria "va a devolver la dignidad" a Honduras. En relación con la lucha contra la corrupción, Zelaya pidió disculpas de antemano a sus amigos y correligionarios "a los que no pueda satisfacer sus inquietudes", porque aseguró que su compromiso es con el pueblo hondureño. El nuevo presidente también se dirigió a su gabinete y le pidió "manos limpias para poder gobernar Honduras", uno de los países más pobres de América Latina, y poder acabar su gestión "con la frente en alto". Zelaya, quien ingresó al estadio acompañado por su esposa Xiomara Castro y ataviado con traje y con un sombrero ranchero que acostumbra a utilizar, concluyó su discurso con un contundente "no robar, no mentir, no matar". También dio instrucciones a sus ministros, que hoy fueron juramentados, para que hagan las provisiones necesarias en el Presupuesto para que los niños tengan matrículas gratuitas en las escuelas públicas y para crear fondos para el desarrollo de la pequeña y mediana empresa y para los agricultores. "Es necesario, dijo Zelaya, fortalecer estas actividades que representan el 60 por ciento de la generación del empleo" en un país con una tasa de desempleo que ronda el 30 por ciento. En lo relativo al medio ambiente, el nuevo gobernante también se propuso luchar contra la tala ilegal de bosques en Honduras, y aseguró que no se van a conceder en su gobierno "más permisos de explotación de minas a cielo abierto, mientras no haya garantías para la conservación y la preservación de nuestras riquezas naturales." Sobre la crisis energética que padece Honduras por los elevados precios del petróleo en el mercado internacional, Zelaya dijo que se van a revisar los procedimientos de compra. Zelaya reconoció que su país vive un crisis en materia de seguridad debido a los altos índices de violencia, que en su mayor parte las autoridades atribuyen a las maras (pandillas) y que la pobreza, que afecta al 80 por ciento de los siete millones de hondureños, se ha incrementado en los últimos años. A la ceremonia de traspaso de mando asistieron los presidentes de los demás países de Centroamérica, así como los de Colombia, México, el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, el primer ministro de Marruecos, y 46 delegaciones de todo el mundo. El presidente saliente, Ricardo Maduro, quien en un inicio puso en duda su asistencia a la investidura de Zelaya ante los rumores de que sería recibido con silbidos, asistió acompañado por la hasta hoy primera dama, la española Aguas Ocaña, quien el miércoles anunció su divorcio tras más de tres años de matrimonio.PerfilEl nuevo presidente de Honduras, Manuel Zelaya, se define como un hombre sencillo, lo que no son precisamente sus dos principales desafíos: combatir la corrupción y garantizar la seguridad ciudadana. Zelaya es el séptimo presidente elegido democráticamente que asume en Honduras desde que en 1980 se puso fin a casi veinte años de regímenes militares. El nuevo presidente nació hace 53 años en Catacamas, departamento oriental de Olancho, que mide más de 21.000 kilómetros cuadrados y es una de las zonas que está sufriendo una explotación irracional de sus bosques por parte de empresarios de la madera y otros grupos. Organizaciones ambientalistas y pobladores de comunidades de Olancho le han pedido que frene la destrucción del bosque y que cumpla con la promesa de un "Nuevo enfoque social productivo del sector agroforestal", que figura en su plan de gobierno, denominado "Poder ciudadano". Llamado "Mel" por sus amigos, el nuevo presidente de Honduras es de contextura alta, luce un bigote negro, le gustan las bromas, usar sombrero y calzar botas vaqueras. Hoy ingresó al Estadio Nacional de Tegucigalpa, escenario de la ceremonia de investidura, vestido de traje formal azul marino, corbata rojo y blanco (los de su Partido Liberal), sombrero blanco hueso y sus botas preferidas. En lo personal, Zelaya se define como un hombre sencillo, que prefiere más la vida del campo y ser "leal con los amigos". El gobernante, líder del Partido Liberal, reiteró en la víspera de su investidura que combatirá la corrupción, creará 400.000 empleos y construirá 200.000 viviendas. Otra de sus promesas de campaña es que tras llegar al poder rebajará el precio de los combustibles, que representa un duro golpe para la economía de los hondureños. El político representa a un partido conservador fundado hace 112 años que en el último siglo se alternó en el poder con el Partido Nacional, también conservador y centenario. Los gobiernos de ambos partidos en algunas épocas fueron interrumpidos por golpes de Estado de los militares, quienes han sido más afines al Partido Nacional. Desde hace 29 años, Zelaya está casado con Xiomara Castro, con quien tiene cuatro hijos: Zoe, Xiomara, Héctor y José Manuel. Zelaya relevó en el poder a Ricardo Maduro, quien inició su administración el 27 de enero de 2002. Durante los gobiernos liberales de Carlos Roberto Reina (1994-1998) y Carlos Flores (1998-2002), Zelaya fue ministro del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS). Su lema de campaña, "Poder ciudadano", lo define como una "praxis fundamental, porque reafirma que la soberanía y el verdadero poder de la nación reside en el pueblo". En su campaña, enarbolando la bandera rojo y blanco del Partido Liberal, su principal estribillo fue "Urge Mel" La militancia política de Manuel Zelaya comenzó a trascender a mediados del decenio de los 80 del siglo pasado, cuando llegó como diputado ante el Parlamento por el departamento de Olancho. De los siete presidentes que ha tenido Honduras desde 1982, es el único sin título universitario. Su actividad empresarial le truncó sus estudios de ingeniería civil. En sus ratos de ocio le gusta tocar la guitarra, montar a caballo y pasear en motocicleta. Ha sido elegido diputado en tres períodos consecutivos y en su partido se ha desempeñado como miembro del Consejo Liberal por Olancho. Es miembro fundador del Movimiento Esperanza Liberal, bajo el que ganó las elecciones primarias liberales de febrero pasado hasta triunfar en las generales de noviembre. Ha sido miembro de la junta directiva del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, presidente de la Asociación de Industriales de la Madera y fundador y gerente de diversas empresas mercantiles y agroforestales.




