Con su primera presidenta, Chile es un carnaval
Bachelet se unió a la fiesta y en un discurso de quince minutos, ante medio millón de partidarios reunidos en la céntrica Alameda de Santiago, prometió trabajar incansablemente desde el primer día, "porque el tiempo es corto", en alusión a que su mandato será sólo de cuatro años. Ahora la derecha chilena enfrenta un incierto futuro tras la apabullante derrota que sufrió por cuarta vez de mano de la Concertación
Chile vivió un verdadero carnaval hasta las primeras horas de esta madrugada tras la elección de la socialista Michelle Bachelet como la primera presidenta de su historia. Bachelet se unió a la fiesta y en un discurso de quince minutos, ante medio millón de partidarios reunidos en la céntrica Alameda de Santiago, prometió trabajar incansablemente desde el primer día, "porque el tiempo es corto", en alusión a que su mandato será sólo de cuatro años. La presidenta de Chile, cuyo padre murió a causa de la tortura durante la dictadura de Augusto Pinochet, cuando ella misma fue encarcelada junto a su madre, afirmó que ha dedicado su vida a revertir el odio "que destrozó lo que amaba". Al delinear los principios de su gobierno, que será "para todos los chilenos y chilenas", anunció que "demostraremos que una nación puede ser más próspera sin perder el alma, que se puede crear riqueza sin contaminar el aire que respiramos o el agua que bebemos". Afirmó que también gobernará para quienes votaron por su rival, Sebastián Piñera, o por los demás candidatos en la primera vuelta, porque "ahí hay miles de anhelos y aspiraciones de los que yo me hago cargo, porque seré la presidenta de todos los chilenos". Bachelet, candidata de la gobernante Concertación por la democracia, superó por más de siete puntos al derechista Sebastián Piñera y asumirá el próximo 11 de marzo un Gobierno de cuatro años que, según todas las opiniones, significará profundos cambios para la sociedad chilena en lo cultural y estabilidad en lo económico. Médica de profesión, esta mujer de 54 años, separada y agnóstica, superó la votación obtenida hace seis años por el actual presidente Ricardo Lagos en la segunda vuelta, sobre el también derechista Joaquín Lavín. De acuerdo con el tercer cómputo oficial de los comicios, sobre un 97,71 por ciento de los votos, Michelle Bachelet obtuvo el 53,49 por ciento, mientras Piñera alcanzó al 46,50 por ciento de un total de 6.939.982 votos válidamente emitidos. La ahora presidenta electa de Chile obtuvo 3.712.587 de votos, contra 3.227.395 de su oponente, que había reconocido su derrota y felicitado a Bachelet antes de conocerse este tercer cómputo, cuando la situación ya era irreversible. "Felicito a Michelle por su triunfo, no sólo porque será la primera presidenta de Chile, sino también como un homenaje a esos millones de mujeres que con esfuerzo y tenacidad han logrado el lugar que les corresponde en nuestra sociedad", dijo Piñera, aunque sus palabras de felicitación fueron silbadas por sus partidarios. "Es verdad que queríamos ganar, trabajamos con cuerpo y alma para ello, no ahorramos esfuerzos, pero en democracia hay que saber escuchar y respetar la voz de la mayoría", agregó el empresario, que anunció "una oposición firme y constructiva" al nuevo Gobierno. Piñera acudió personalmente a felicitar a la presidenta electa, pero el saludo fue frío y formal y sólo ante la insistencia de los fotógrafos ambos posaron abrazados para las cámaras. Mientras Renovación Nacional (RN) el partido de Piñera, aceptó con hidalguía el resultado, su aliado en la coalición "Alianza por Chile", la ultraconservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), atribuyó la derrota "al abuso de poder" de parte del Gobierno. "La proyección de captar más votos no se pudo hacer a causa de la campaña del Gobierno, por su abuso de poder los chilenos fueron desinformados y se atemorizaron", sostuvo el senador de la UDI Hernán Larraín. Para el presidente Ricardo Lagos, en cambio, el triunfo de Bachelet fue "histórico, nos da el privilegio de tener, por primera vez en nuestra historia, a una mujer como presidente de Chile". A juicio del mandatario, que entregará el mando a Bachelet el próximo 11 de marzo, el triunfo de quien será su sucesora "se funda en sus méritos, en su inteligencia y en su profundo amor a Chile". Para Ricardo Lagos, la jornada de ayer fue "un nuevo triunfo de la democracia" y consideró "un orgullo" la llegada de una mujer, por primera vez, a la presidencia. También se declaró orgulloso de presidir un país "que a tres horas y media de cerradas las mesas electorales informa al mundo el resultado de la elección". Con el gobierno de Bachelet, la coalición gobernante completará 20 años al frente del país, desde que en 1990 desplazó del poder al general Augusto Pinochet. La Concertación está integrada por los partidos Demócrata Cristiano, Socialista, Por la Democracia (socialdemócrata) y el Radical Socialdemócrata, que en las elecciones del pasado 11 de diciembre lograron la mayoría en ambas cámaras del Parlamento. Incierto futuro de la derecha chilena tras su cuarta derrota La derecha chilena enfrenta un incierto futuro tras la apabullante derrota que sufrió por cuarta vez de mano de la Concertación, la coalición de centro izquierda que gobierna desde 1990. El triunfo de la candidata presidencial socialista MichelleBachelet con el 53,49 por ciento de los votos contra el 46,50 por ciento sobre el abanderado de la derechista Alianza por Chile, pone en peligro además la unidad del bloque, que se estructuró poco antes de 1990, cuando se recuperó la democracia. Unida ahora en un frágil e instrumental pacto detrás del acaudalado empresario Sebastián Piñera, de Renovación Nacional (RN), la derecha chilena fracasó por cuarta vez en su intento de arrebatar el poder al conglomerado oficialista de democristianos y socialdemócratas. Según los analistas, pese a los discursos dolidos pero unitarios de la víspera, la derrota otra vez abrirá las viejas heridas en la coalición conservadora, donde RN y la Unión Demócrata Independiente(UDI) mantienen un historial de pugnas y oscuras maniobras para imponer su hegemonía. Disputa en la que la UDI, la más conservadora, siempre había resultado victoriosa hasta mayo del 2005, cuando Piñera rompió la unidad de la coalición opositora al postular su candidatura a La Moneda. Tras la sorpresiva irrupción de Piñera en la carrera presidencial, la derecha enfrentó dividida la primera vuelta de la carrera presidencial, en la que el empresario desbancó a Joaquín Lavín como candidato único de la alianza opositora que integran la ultraconservadora UDI y RN de tendencia moderada. La proclamación del empresario fue asumida a regañadientes por la UDI, el partido que nació y creció bajo el amparo del pinochetismo y que siempre miró con recelo el liberalismo de Piñera. Tras una campaña en la que Piñera y Lavín se enfrentaron en una soterrada guerra por los votos, los resultados de la primera ronda electoral del pasado 11 de diciembre favorecieron al empresario que obtuvo el 25,41 por ciento. En el camino quedó Lavín, quien en 1999 había estado a punto de derrotar al presidente Ricardo Lagos y que el pasado diciembre se situó en el tercer lugar con el 23,23 por ciento de los votos. En la segunda vuelta, RN y la UDI se unieron tras la candidatura de Piñera, en un improvisado y frágil pacto, durante el cual algunos destacados dirigentes UDI se fueron de vacaciones, otros dejaron entrever que no votarían por Piñera, mientras solo Lavín y unos pocos acompañaron al candidato en la campaña. Esta situación, según los analistas, fue uno de los factores que jugó a favor de Bachelet, que además, captó parte de los votos duros de Lavín en mujeres y sectores populares. En este escenario, el tenaz empresario fracasó en su aspiración de desbancar a la Concertación que gobierna desde la recuperación de la democracia en 1990. Tampoco pudo concretar su sueño de convertirse en el primer presidente de derecha elegido en las urnas en 48 años, cuando triunfó Jorge Alessandri (1958-1964) con el 31,2 por cinto de los votos. La derecha, no obstante, estuvo en el poder durante los 17 años de la dictadura de Augusto Pinochet, con quien colaboró activa y fielmente, sobre todo en materia económica como gestores del modelo neoliberal que impuso el régimen militar. En 1988, la derecha que ahora corresponde a la UDI apoyó a Pinochet en un plebiscito por el cual éste intentó sin éxito mantenerse en el Gobierno por otros ocho años. En los comicios de 1989 llevó como candidato al ex ministro de Hacienda de Pinochet, Hernán Buchi, quien fue derrotado por el democristiano Patricio Aylwin y, en 1993 volvió a perder ante otro democristiano, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, que venció holgadamente a Arturo Alessandri. En 1999, Joaquín Lavín fue quien tuvo las mayores posibilidades de dar un triunfo al sector cuando perdió por apenas por un 2,6 por ciento frente a Ricardo Lagos. Este domingo, Piñera agrandó la diferencia a 7,03 puntos, lo que pone notas de incertidumbre sobre el liderazgo que construyó durante su campaña, que ahora, según los analistas, será cuestionado por el sector más duro de la UDI. Sin embargo, el tenor de su discurso de reconocimiento de la derrota en el que llamó a construir una nueva alianza "más unida y acogedora" y con diversos liderazgos, abre un nuevo camino para el sector, según los analistas. Anoche, el hombre fuerte de la UDI, el senador electo Pablo Longueira, conocido por su antagonismo con Piñera, dijo que está absolutamente de acuerdo con la propuesta del derrotado candidato. Quizás de esta derrota surja una nueva derecha, cuyo fortalecimiento es necesario para la democracia, según los analistas. Otros sostienen que la derecha deberá evaluar a fondo, además, el hecho de que su vínculo dictatorial aún está vivo y les genera gran parte de sus contradicciones internas.




