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El caos y las lluvias dificultan la llegada de la ayuda a las cientos de víctimas en Cachemira

Las labores de los equipos de rescate se reanudaron hoy en Muzaffarabad, capital de la Cachemira pakistaní, donde cientos de miles de personas se han quedado sin hogar, expuestas a las inclemencias del tiempo y a las epidemias

Las labores de los equipos de rescate se reanudaron hoy en Muzaffarabad, capital de la Cachemira pakistaní, donde cientos de miles de personas se han quedado sin hogar, expuestas a las inclemencias del tiempo y a las epidemias.
Mansur Alsuret, de 58 años, fue uno de los "afortunados" que el pasado sábado sobrevivió al terremoto que, según las últimas cifras que manejan los equipos de socorro, puede superar las 50.000 víctimas mortales.
Desde ese fatídico día, este albañil y su familia deambulan por la ciudad y, por temor a las réplicas, duermen a la intemperie en el que fuera el campo de fútbol.
Allí, con dos carros que servían para el transporte y cubiertos por una lona donada por ACNUR se refugia desde hace tres días con otras ocho familias.
"Afortunadamente, Dios lo quiso, estábamos todos fuera de casa cuando la tierra se movió. Pude localizar a mi mujer y a mis tres hijos y salir", explica Alsuret a EFE sentado junto a una hoguera, con su retoño en brazos.
"Pero mis dos hermanas, con toda su familia han perecido. No los encuentro y su casa, junto a la mía, está totalmente destruida. Lo hemos perdido todo", agrega.
En el interior de la improvisada tienda, que apenas protege de las inclemencias del tiempo, más de una decenas de chiquillos miran con curiosidad mientras algunos hombres beben leche, pese a que es Ramadán, el mes sagrado de ayuno de los musulmanes.
"Nos dan algunos alimentos y mantas, y los comemos cuando podemos. Dios sabrá perdonarnos", se justifica mientras se mesa la barba y mira al cielo.
"Necesitamos que alguien nos ayude", ruega antes de despedirnos con una sonrisa.
En el antiguo campo de fútbol, en la parte alta de lo que fuera la ciudad histórica de Muzaffarabad, otras cien familias están alojadas en tiendas fabricadas a mano, al amparo de la agencia de la ONU para los refugiados, que se ve desbordada.
"Necesitamos mucho más material, pero sobre todo apoyo humano que permita organizar y distribuir la ayuda que nos llega de todos lados", explica Solet, un voluntario pakistaní.
Los equipos internacionales comienzan a llegar con mayor frecuencia a la zona afectada, pese a las dificultades logísticas que presenta la acción.
Algunos grupos permanecen atrapados en el aeropuerto militar de Islamabad, a la espera de que haya helicópteros habilitados, mientras otros avanzan con dificultad por las carreteras, que están colapsadas por la cantidad de camiones y coches que tratan de llegar a la ciudad.
La prioridad es todavía la atención a los heridos, aunque algunos equipos han comenzado a retirar los escombros y a sacar a los muertos, ante el riesgo de epidemias.
"El mayor peligro es la contaminación del agua. Debe ser una de las prioridades de la asistencia, porque si no seremos testigos de una tragedia mayor", dijo a EFE un enfermero turco que acompaña a los grupos de bomberos.
Enfermedades como el cólera, el tétanos o la diarrea podrían propagarse por la ciudad, donde el hedor se vuelve insoportable con el sol del mediodía.
Se cree que sólo en la ciudad de Muzaffarabad hay más de 15.000 víctimas mortales.
Sin embargo, la cifra final de muertos no se puede aventurar ya que a muchas áreas remotas de montaña todavía no ha sido posible acceder.
Unas mil toneladas de ayuda bloqueada en aeropuerto de Islamabad

Aviones extranjeros aterrizan constantemente en el aeropuerto de Islamabad, donde hoy unas mil toneladas de asistencia permanecían bloqueadas por la imposibilidad de trasladarla a las zonas afectadas por el seísmo.
Mil toneladas de ayuda humanitaria está bloqueada por falta de medios, mientras equipos sanitarios españoles, franceses, malayos y turcos no han podido salir por aire hacia Cachemira porque no hay suficientes helicópteros.
Seis hospitales de campaña, enviados por Rusia, Azerbaiyán y Malasia, se encuentran paralizados en la base aérea de Chaklala, en la ciudad de Rawalpindi, vecina a Islamabad, pues las autoridades no disponen de recursos adecuados para facilitar su traslado a los lugares más afectados.
Estos hospitales de campaña, equipados con salas de cirugía de emergencia, entre otras tecnologías avanzadas, están diseñados para atender a un gran número de afectados.
Según fuentes diplomáticas, los hospitales también tienen capacidad de generar electricidad, lo que ayudaría a los afectados aislados en lugares donde la asistencia está todavía por llegar.
La portavoz del Ministerio paquistaní de Asuntos Exteriores, Tasnim Aslam, atribuyó hoy la dificultad de trasladar la ayuda a las zonas devastadas al mal tiempo, pero también a la falta de recursos internos para hacerlo.
Las lluvias temporales y el granizo caído desde ayer han hecho imposible que los helicópteros lleguen a los sitios más remotos de la región montañosa de Cachemira, que solamente son accesibles por ese medio.
Por otro lado, a los hospitales de Islamabad y Rawalpindi llegan cada hora más heridos, mientras el personal se ve incapaz de atender el enorme número de pacientes que, tras la reapertura de algunas de las carreteras que unen la capital con los pueblos cercanos, han comenzado a llegar.
Mientras tanto, la asistencia extranjera sigue llegando desde todo el mundo, en respuesta al llamamiento del presidente paquistaní, Pervez Musharraf, que ha calificado la catástrofe creada por el terremoto como "la peor tragedia" que ha ocurrido en su país.
Millones de dólares han sido comprometidos por más de una veintena de países y diversos organismos como ayuda a Pakistán tras el devastador terremoto, una cantidad que se suma al material de socorro y medicinas enviados por los equipos de rescate.
Estados Unidos ha prometido 50 millones de dólares de asistencia a Pakistán, mientras el Banco Mundial ofreció un préstamo de 40 millones de dólares, el Banco Asiático de Desarrollo (BAD) 10 millones y la Unión Europea (UE), 3,6 millones de euros.
El Reino Unido ha enviado ya dos equipos de rescate a la zona, además de haber prometido una ayuda inicial de unos 150.000 euros.
España tiene ya en terreno equipos de bomberos, sanitarios y personal de logística, mientras Alemania, Holanda y Francia también han enviado asistencia a Pakistán.
El mundo islámico respondió también con rapidez a la solicitud de Musharraf, pues mientras Irán ha enviado ya 19 toneladas de comida y 7,1 toneladas de material para poner tiendas de campaña, de Jordania salieron más de 60 toneladas de alimentos.
Kuwait y los Emiratos Arabes Unidos (EAU), por su parte, han prometido 100 millones de dólares de asistencia cada uno, entre otra ayuda humanitaria.
La India, que también perdió 1.300 de sus ciudadanos en la tragedia, envió ayer su primera asistencia al país vecino, que consistía en 15.000 mantas, 50 tiendas, sábanas de plástico, colchones, comida y varios tipos e medicamentos.
Sin embargo, el avión, que salió la pasada tarde de Nueva Delhi, tuvo que regresar, ya que el aeropuerto de Islamabad estaba lleno y sólo pudo aterrizar esta madrugada.
Cuatro días después de la catástrofe, millones de damnificados siguen desesperados para recibir agua, comida y mantas y asistencia médica.

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