Juanes: "La única solución para salvar Colombia es legalizar la droga"
El cantante colombiano Juanes, que actuará el 7 de septiembre próximo en Barcelona, declaró a "El Periódico de Aragón" que "la única solución real" en Colombia es la legalización de la droga. Lea el reportaje completo que le hicieron a Juanes
El cantante colombiano Juanes, que actuará el 7 de septiembre próximo en Barcelona, declaró a "El Periódico de Aragón" que "la única solución real" en Colombia es la legalización de la droga. Lea el reportaje completo que le hicieron a JuanesPor El Periódico de AragónEste hijo de Medellín colecciona premios y discos de oro, pero sin renunciar al compromiso y la honestidadEl luto, a Juanes, le sienta la mar de bien. La camisa negra se ha convertido en un hit bailado y cantado en Latinoamérica y Europa. En todo un himno, al mejor estilo de A Dios le pido , tan festivo como espiritual. A ritmo de "cama, cama, caman baby" --la letra es así de rara--, se ha colocado en el número uno de las listas de éxito de ambos lados del Atlántico. La canción ha supuesto su consagración. Y la tarjeta de embarque para una agotadora gira que estos meses recala en España. La vida de Juanes es una auténtica vorágine. Y el poco tiempo que le queda libre lo divide, dice, entre su tierra madre, Medellín (Colombia), donde sigue viviendo su familia --aunque la guerrilla secuestró hace años a uno de sus primos--, y Miami, donde busca la estabilidad con la familia, su mujer y dos hijas. --En una ocasión dijo que le parece estar viviendo en una montaña rusa. ¿Qué hace para no marearse? --¡La verdad es que a veces me mareo! Supongo que debe de ser algo inevitable. Pero trato de aplicar a mi vida el consejo que te dan cuando vas en avión o en coche sin biodramina: mira siempre al frente. En mi caso, mi vista está siempre fija en mi familia: mis hijas y mi esposa. Es lo que realmente me tranquiliza cuando, por ejemplo, veo que no estoy en el momento ni en el lugar adecuado. --Sé que detesta volar, pero su música es como un chárter entre el tercer y el primer mundo... --Que conste que he aprendido a controlar más este miedo a volar. Aunque si he de ser sincero, todavía no me fío... Sé que es algo que tengo que hacer todos los días, así que convivo con eso. Es como convivir con la muerte... --Con tanto viaje, la nostalgia debe de formar parte de su equipaje. --Sí, absolutamente. El hecho de estar en tantos lugares al mismo tiempo implica también no estar en ninguno y no estar con la gente a la que uno ama. El trabajo del músico, y del que compone, está acompañado de esta nostalgia, de esta melancolía. Es como un duelo que tengo personal, pero también digamos que he aprendido a manejarlo. --En varias ocasiones ha comentado que en Colombia ya no se sabe quién es de la guerrilla, del narcotráfico o paramilitar. ¿Qué futuro le augura a su país? --Quiero ser muy optimista, como lo somos la mayoría de los colombianos. Ha habido una guerra de más de 40 años y creo que la única solución real al problema es que legalicen la droga. Porque la droga es la que está generando el dinero para comprar todas las armas y para dar todo el apoyo a las guerrillas paramilitares. Es una cuestión muy complicada. Además, hay un problema de posguerra, puesto que hay una facción de los paramilitares que quieren reinsentarse en la sociedad y, para conseguirlo, necesitan trabajo. Y lo mismo pasa con los soldados. --¿Qué opina del terrorismo global, de los atentados islamistas que azotan el mundo? --Pues que es muy triste comprobar como todo el mundo se está desestabilizando. Ya no es un tema que atañe solamente a Latinoamérica o a España, con el terrorismo de ETA... El peligro está en cualquier lugar. Más que nada, yo tengo miedo por mis hijas... Cada vez soy más consciente del sentido de fragilidad de la vida. --El New York Times le bautizó en su día como "el U2 de habla hispana". ¿Algo que objetar? --Soy el fan número uno de U2, pero yo apenas estoy comenzando. Estoy trabajando para encontrar mi propio sonido y una manera determinada de entender la música. Pero por supuesto que esto me llenó de orgullo. ¡Menudo honor! --¿Qué lugar ocupa el compromiso en su carrera? --Creo que mucho. La música para mí es ya un compromiso grandísimo. La música es mi religión y mi proyecto de vida, porque tiene un poder impresionante. Sólo el hecho de poder compartir mis sentimientos con gente que ni siquiera conozco a través de las canciones es algo maravilloso. Sé que cuesta trabajo cambiar la mentalidad o la manera de actuar de las personas, pero de alguna manera los corazones se pueden suavizar mucho, y esto es lo realmente importante. --¿Qué opina de los cantantes y los macroconciertos que se sacan de la manga cualquier causa para recaudar dinero? ¿Cuánto de hipocresía, cuánto de verdad o incluso cuánto de puro marketing hay detrás de estas movilizaciones? --Puede haber un poquito de todo. Pero yo realmente sí creo en estos eventos. La gente tiene el poder de tomar decisiones y, por lo tanto, de cambiar. Y hoy más que nunca. El mundo depende de nosotros y hemos de tener claro qué futuro le queremos dejar a los niños, a nuestros hijos. Estos conciertos no solucionan nada de un día para otro, es cierto, pero sí que sirven para algo, pues lanzan mensajes que quizás sí ayuden a cambiar la mentalidad de mucha gente. --¿El músico es consciente de cuándo está manteniendo su integridad o cuándo se está vendiendo? ¿Usted tiene claro éste límite? --Claro, yo entiendo lo que usted me dice. Es un camino difícil. Una cosa es vender tu trabajo y otra es venderse a sí mismo. Yo compongo la música que me gusta. Desde muy pequeño combino todos los elementos y todos los diferentes estilos que me han gustado. Si yo no fuera honesto, si no fuera capaz de vivir con mi propia música, no estaría aquí con usted ni en ningún lugar defendiendo un proyecto en el que no creyera. Porque no se trata sólo de sustentar un disco para la compañía de discos, se trata de mi carrera, de mi vida, ¿entiende? Hay que ganar dinero para comer, pero sin dejar de ser honesto. Tanto en el terreno artístico como en el día a día, lo cual es todavía más complejo. Cuando uno adquiere un determinado nivel de fama, se le plantean muchos dilemas. Es entonces cuando surgen tentaciones, como participar en anuncios, etcétera... Y más ahora, con la crisis que padece la industria. --Pero usted, por ejemplo, formó parte de una campaña de Pepsi. --En América encontramos una manera de unirnos a esta marca cuando se nos planteó hacer juntos una campaña, sí. Nos lo pensamos muy bien y nos dimos cuenta de que no teníamos otra opción si queríamos hacer esa gira tan grande que tanto deseábamos. Pepsi nos propuso convertirse en nuestro espónsor y nos preguntamos por qué no. Por otro lado, si estás en un programa como Operación Triunfo , en un canal tan potente que llega a tantísima gente... ¿Eso no es también venderse? O los mismos premios MTV... ¿Dónde está la diferencia? --¿Ha montado una estantería en casa para los 24 premios que le ha proporcionado su carrera musical? Por cierto, acaban de nominarle a tres Grammy latinos más... --La mayoría de premios están en la oficina de mi mánager, Fernán Martínez. --¿Se puede sonar cercano cuando uno es carne de Grammy? --Creo que sí. Yo sigo haciendo mi música y no he hecho nada especial para ganar estos nueve Grammy. Me los han dado porque me votaron, y lo mismo pasó con Alejandro Sanz. Pero esto no significa que mi música ya no tenga sentido. El Grammy es el reconocimiento a un trabajo, a un estudio, a un ingeniero, a una producción, a una composición... y a veces ni siquiera tiene nada que ver con las ventas. Sé que hay quienes arremeten contra los artistas cuando les llegan reconocimientos de este tipo, pero la crítica es siempre muy subjetiva... --Muchos artistas, para encontrar su estilo, se dedican a viajar y a probar otros sonidos, pero sólo cuando regresan a sus raíces encuentran el éxito. ¿Reconoce este proceso? --Sí, claro. Yo comencé desde muy pequeño, a los 6 o 7 años, con la música popular, tocando música cubana, colombiana, argentina, mexicana... Luego, a los 15 años, estuve tocando metal y rock, durante casi unos 10 años. Pero luego sentí la necesidad de regresar a mis principios. Aunque, eso sí, me traje algunos elementos del rock que me gustaban para mezclarlos, consciente de que que lo importante era volver a mi esencia. Y no me avergüenzo de ello, porque me gusta lo que hago. Cuando haces un camino muy largo y recorres muchos kilómetros, lo bueno es saber regresar con la maleta llena. --Estuvo 12 años en el grupo Ekhymosis, con quien grabó cinco discos. En esa época llevaba el pelo hasta la cintura. ¿Cuida mucho la imagen? --No, sólo intento cuidarme en la comida. Y tengo la suerte de que me gusta hacer deporte: baloncesto, fútbol... Ah, y también me gusta correr. --Su universo es muy femenino. Siempre habla de su madre, su mujer y, sobre todo, sus dos hijas... --Creo que lo más grande que me ha podido pasar en esta vida ha sido tener estas dos hijas. Yo no sé por qué, pero son demasiado especiales para mí. La pequeña, Paloma, es todavía muy bebé, pero la mayor, Luna... es demasiada la devoción... y eso me hace sentir superbien. --Hábleme de su incursión en el cine, al lado de Jennifer López y Antonio Banderas. --¡Ah, es verdad! Es una película que se titula Bordertown y que están rodando ahorita. El filme tiene que ver con la matanza de las mujeres en Ciudad Juárez (México). Es un trabajo independiente y yo estuve rodando una escena pequeñita, que consistía en cantar La camisa negra . Básicamente, es lo único que hago. --¿Estaría dispuesto a dar el salto y probar fortuna también como actor? --No. De momento hasta ahí quiero llegar. Pero me gusta mucho que reclamen mi música para el cine. Recientemente han rodado en Medellín una película, Rosario Tijeras , basada en la novela de Jorge Franco en la que también suena una de mis canciones. --Siempre admite tener muchos problemas con la Iglesia. Luis Eduardo Aute me dijo recientemente que el peor enemigo de Dios es esta institución. ¿Qué opina? --Yo también tengo demasiadas diferencias con la Iglesia. Creo que como institución está perdida. No se ha preocupado de las cosas importantes ni ha sabido cautivar a la gente. Para mí lo importante es hablar con Dios. El es mi templo, mi música. Y está en todas partes. Yo nunca me confesaría con un tipo que me dijera que rezara 20 padrenuestros. Es ridículo. Como también lo es que la Iglesia no apoye el uso de los preservativos. Me parece, incluso, una postura peligrosa. Por eso estoy en total desacuerdo con la Iglesia. --¿Qué cambiaría de su vida? --No podría cambiar nada. Soy el resultado de todos los actos que me han pasado, buenos o malos, así que no podría quitar ninguna pieza de mí...



