La poética masculina de Luis Caballero está en Nueva York
Sensualidad, erotismo, agonía, dolor y violencia emanan al unísono de los cuerpos masculinos del pintor colombiano Luis Caballero, cuya extensa obra es homenajeada con una retrospectiva en la galería neoyorquina Remy Toledo
Sensualidad, erotismo, agonía, dolor y violencia emanan al unísono de los cuerpos masculinos del pintor colombiano Luis Caballero, cuya extensa obra es homenajeada con una retrospectiva en la galería neoyorquina Remy Toledo. Organizada en colaboración con la galería Nohra Haime, la muestra presenta unas 140 obras que recorren los últimos 25 años de creación artística de Caballero, pintor conocido en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica por sus representaciones del cuerpo masculino. Sea en óleo sobre lienzo, o en carboncillo, sanguina o lápiz sobre papel, los trabajos de Caballero (1943-1995) reflejan una imagen familiar al arte renacentista, cuando la anatomía era exhaustivamente explorada en la pintura y el dibujo. Sus desnudos masculinos evocan una sexualidad que puede llegar a atraer y aterrorizar simultáneamente, y se debaten entre el dolor, el orgasmo y el éxtasis propios de los mártires católicos y las víctimas de la violencia. "Es un trabajo muy biográfico. En sus comienzos, Caballero representaba la anatomía tanto femenina como masculina, pero luego se abrió más y declaró su homosexualidad, su atracción por el cuerpo masculino", dijo a EFE Asher Remy Toledo, director de la galería. A su juicio, las figuras masculinas de Caballero "emanan religiosidad, como si se tratase de Cristos crucificados y santos". "Caballero veía en estas figuras rostros de placer, de orgasmos, en vez de rostros de dolor. Le despertaban la sexualidad en lugar de la religiosidad", apuntó el galerista, que también es oriundo de Colombia. El propio Caballero dijo en una ocasión que "la religión, el erotismo y el arte son tres caminos con un fin común: la comprensión más allá del misterio", y que "los tres caminos no sólo se asemejan, sino que también se mezclan y se confunden". Las figuras de Caballero evocan "masacrados, personas que han sido víctimas de la violencia", lo que remarca con un trazo cargado de fuerza, gestual y agresivo, hecho con sanguinas de tonos sepias y rojos, según Remy Toledo. Algunas figuras masculinas parecen emerger de penumbras, un tratamiento atmosférico y de la luz con el que el artista imprimió teatralidad y dramatismo a sus obras. Otros trabajos en la exhibición, que estará abierta hasta el 25 de junio, consisten en detalles del cuerpo, en particular del torso, al que transfigura hasta convertirlo en una abstracción o planos de colores mustios. Caballero halló su único tema de representación en el hombre, un símbolo de lo simultáneamente particular y universal. "Desde que empecé a pintar seriamente sólo he pintado el cuerpo humano por ser éste el único tema que me apasiona de verdad, y a través del cual me siento capaz de expresar cualquier cosa", dijo una vez el artista. En otra ocasión, declaró: "Yo siempre pinto el mismo cuadro, la misma agonía de hombres desnudos. Y puede parecer innecesario, reiterativo, redundante. ¿Para qué volver a pintar lo que ya pinté? Simplemente, porque la verdad es que no he llegado a pintarlo todavía tal como quiero hacerlo; y por eso insisto". Caballero nació en Bogotá en 1943, estudió pintura en la Universidad de los Andes, donde más tarde trabajó como profesor de pintura, y en 1968 estableció su taller en París, lo que marcó un cambio importante en su vida y obra. En 1969 fue electo para representar a Colombia en la Bienal de París, en 1973 fue escogido como representante de Colombia en la Bienal de Sao Paulo y en 1984 como representante de la Bienal de Venecia. La obra de este artista, que falleció en Bogotá en 1995 como consecuencia del sida, se ha expuesto en Colombia, España, Venezuela, EEUU, Francia, México, Alemania, Bélgica, Suiza, Luxemburgo, Canadá y Holanda.




