Científicos de la OEA dicen que el glifosato no presenta riesgo significativo
Un grupo científico internacional, conformado por la comisión antidrogas de la OEA, concluyó que no es significativo el riesgo para la salud humana que representa el uso del glifosato en la fumigación de los cultivos ilegales de Colombia.
Un grupo científico internacional, conformado por la comisión antidrogas de la OEA, concluyó que no es significativo el riesgo para la salud humana que representa el uso del glifosato en la fumigación de los cultivos ilegales de Colombia. Los riesgos para el medio ambiente y los animales terrestres "son pocos o nulos", y pueden ser "moderados" para los organismos acuáticos, según los investigadores, que hoy presentaron en Bogotá un estudio sobre los efectos de la aspersión aérea de ese herbicida. "La fumigación cuidadosa no es un riesgo mayor", afirmó el experto canadiense Keith Solomon, que estuvo al frente del llamado Equipo Científico de Evaluación (ECE). Este equipo realizó el estudio por una solicitud de Colombia a la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) y en virtud de un convenio del Gobierno con la Organización de Estados Americanos (OEA). Además de Solomon formaron parte del grupo el español Arturo Anadón, el brasileño Antonio Luiz Cerdeira, la mexicana Luz Helena Sanín y el británico E.J.P. Marshall. El estudio tomó como referencia el departamento de Boyacá (nordeste) y también abarcó la norteña Sierra Nevada de Santa Marta y las regiones suroccidentales del Valle del Cauca (suroeste), Putumayo y Nariño. El trabajo de campo cubrió de septiembre de 2004 a marzo último, con presencia directa de los expertos, apoyados por el llamado Grupo Técnico Permanente de Monitoreo Móvil, que asumió la toma de muestras, las cuales fueron enviadas a un laboratorio en Canadá. El glifosato y la sustancia que se le añade, conocida como "cosmo-flux", "no presentan un riesgo significativo para la salud humana", señalaron los investigadores. El contacto causa irritación en la piel y en los ojos, en ambos casos pasajera, agregaron los integrantes del equipo, que, sin embargo, admitieron que no pudieron medir de forma directa la exposición en cultivadores de cocales o amapolas. Asimismo consideraron que es conveniente un estudio en profundidad sobre la asociación entre la exposición al herbicida y la reproducción en humanos. "En todo el ciclo de producción y erradicación de los cultivos de coca y amapola, los riesgos para la salud humana asociados a lesiones físicas durante la deforestación y la quema y el uso de plaguicidas para la protección de los cultivos ilícitos se consideraron más importantes que aquellos provenientes de la exposición al glifosato", agrega la investigación. Los científicos subrayaron que "es importante reconocer que el impacto aquí (en Colombia) no es por el uso del glifosato, sino que el acto inicial de deforestar y quemar es la causa primaria de los efectos en el ambiente". Más de un millón de hectáreas boscosas han sido destruidas en el país para dedicarlas a cultivos ilegales, que actualmente cubren unas 80.000 hectáreas, contra 165.000 en 2001. Sólo en "cientos de años" podrán recuperarse las "condiciones de los antiguos bosques tropicales que existían antes de la deforestación y la quema", advirtieron. En este contexto observaron que, con el glifosato, "es poco probable que ocurran efectos directos en organismos, diferentes de las plantas, que no son objeto de la aspersión". Los expertos documentaron "efectos indirectos sobre artrópodos terrestres (insectos) y otras formas de vida silvestre", pero los atribuyeron a "alteraciones del hábitat y de los cambios ambientales" por efecto de la remoción de las plantas fumigadas. En el caso del riesgo para los organismos acuáticos, el ECE explicó que las especies de aguas superficiales pueden ser las más afectadas, aunque de forma moderada. Pero admitieron que "se desconoce la frecuencia y magnitud con la que esto suceda (la fumigación), y no existen datos disponibles sobre la proximidad de las aguas superficiales a los cultivos de coca". Los expertos recomendaron la recolección de "datos adicionales durante un período más prolongado para obtener una mejor caracterización de los impactos de la producción de coca y amapola" en el medio ambiente superficial y acuático.




