Berlusconi: ha llegado el momento de negociar la retirada de Irak. Oposición dice que es maniobra electoral
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, afirmó que ha llegado el momento "de empezar a discutir" con el Gobierno iraquí y con los aliados "la posibilidad de un retiro gradual" de las tropas de la coalición
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, afirmó que ha llegado el momento "de empezar a discutir" con el Gobierno iraquí y con los aliados "la posibilidad de un retiro gradual" de las tropas de la coalición. En un artículo que publicará mañana jueves el diario "Il Foglio", adelantado hoy, Berlusconi afirma que Italia puede iniciar la discusión sobre el repliegue "con un sentimiento de orgullo por el trabajo realizado y teniendo cuidado de no obstaculizar la reconstrucción pacífica de Irak". El jefe del Gobierno italiano anunció ayer por sorpresa una retirada parcial de sus 3.300 militares desplegados en el país árabe a partir del próximo mes de septiembre, con el argumento de que es una demanda "de la opinión pública". "Desvincular gradualmente a un cierto número de soldados de las funciones de control territorial y de ayuda a la reconstrucción, coordinando cada paso con los iraquíes y con los aliados es la evolución política natural de una batalla que continúa", asegura en el artículo. También se muestra "feliz" por haber estado "del lado correcto" en el conflicto iraquí y por "haber podido recoger los primeros frutos de una estrategia de paz y libertad, de estrategia y seguridad". Esta estrategia, a su juicio, es el eje de la reacción occidental a la "dramática lección del 11 de septiembre estadounidense y del 11 de marzo madrileño". En su artículo en "Il Foglio" -propiedad de su esposa, Verónica Lario, y que dirige su ex portavoz Giuliano Ferrara-, Berlusconi asegura que su Gobierno tendrá siempre "una mano tendida hacia aquellos que han entendido el valor de la transformación y del impulso de la democracia política". El anuncio de una retirada gradual de las tropas italianas en Irak a partir de septiembre lo ha recibido la oposición como una maniobra de cara a los comicios regionales de abril, considerados un ensayo de las elecciones generales de 2006. Oposición recibe anuncio retirada de Irak como maniobra electoral El anuncio del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, de una retirada gradual de sus tropas en Irak a partir de septiembre lo ha recibido la oposición como una maniobra de cara a los comicios regionales de abril, considerados un ensayo de las elecciones generales de 2006. "Ha sido un anuncio electoral en toda regla, hecho en televisión", dijo hoy, miércoles, el presidente de los Demócratas de Izquierda (DS) y ex presidente del Gobierno Massimo D'Alema, que opina que si se hubiera tratado de un plan se habría conocido en el Parlamento. Berlusconi reveló por sorpresa sus intenciones en un programa televisivo nocturno, grabado unas horas antes, cuando la Cámara de Diputados votaba precisamente la prórroga de esa misión, conocida como "Nueva Babilonia", en la que participan 3.300 militares. Todos los analistas insisten este miércoles en que el jefe del Ejecutivo italiano miró a los sondeos y a los problemas de su aliado y homólogo británico, Tony Blair, para anunciar ese repliegue. De hecho, en su intervención no escondió ambas miradas cuando afirmó que había hablado con Blair del asunto, para señalar a continuación que "las opiniones públicas de nuestros países esperan esa decisión". Las encuestas consultadas por Berlusconi, efectuadas tras la azarosa liberación en Irak de la periodista Giuliana Sgrena, que costó la vida al agente secreto Nicola Calipari, señalan que el 70 por ciento de los italianos pide el retorno de las tropas. Con esos datos demoscópicos en la mano, tan sensibles para su talante político, sobre todo si hay elecciones a la vista, el primer ministro y magnate de la comunicación eligió el principal programa de debate de la televisión italiana para hacer su anuncio. En ese mismo espacio, "Porta a Porta" (RAI-1), consumó el principal gesto mediático de la campaña electoral que le llevó de regreso al poder en 2001: la firma de un contrato con los italianos, sentado en una ya famosa escribanía. La oposición de centroizquierda, ahora llamada "La Unión", ha puesto el grito en el cielo por lo que considera una calculada maniobra de Berlusconi de espaldas al Parlamento. Lo cierto es que a esa oposición que lidera Romano Prodi le ha cogido por sorpresa el anuncio de la retirada gradual y no ha tenido más remedio que convertirla en una aproximación de Berlusconi a sus tesis, más allá de las críticas de oportunismo político. "La decisión hace justicia a tantos ataques como hemos sufrido por defender esa misma posición", reiteró hoy Prodi, que al recibir anoche la noticia pensó inicialmente que se trataba de una broma. No obstante, los observadores subrayan que Berlusconi se ha dejado un buen margen de maniobra para abordar la eventual retirada parcial, al evitar cualquier precisión con el argumento de que todo dependerá de la capacidad de las autoridades iraquíes para garantizar la seguridad del país. Maniobra electoral o estricta decisión política, el anuncio de Berlusconi ha aterrizado de lleno en la campaña para las elecciones regionales, que tendrán lugar dentro de poco más de dos semanas con la vista puesta en las políticas de 2006. Los comicios administrativos, que se celebrarán a doble vuelta los días 2 y 3 y 16 y 17 de abril, se viven como un gran pulso, ya que están llamados a las urnas más de 41 millones de electores. Berlusconi no niega su peso político, aunque ya se ha apresurado a matizar que su Gobierno seguirá adelante hasta el final de la legislatura pase lo que pase en estos comicios de primavera. La alianza gubernamental de centroderecha parte con la obligación de defender su dominio en las principales regiones del país, incluida el Lazio, cuya capital es Roma, que los expertos consideran que puede ser decisiva para medir el resultado final. Por esa razón se vive con especial tensión la batalla abierta por las supuestas irregularidades en las candidaturas que han dejado momentáneamente fuera al partido de la nieta del Duce, Alessandra Mussolini, que hoy cumplió su tercer día de huelga de hambre. Mussolini podría decidir la suerte del Lazio, ya que se supone que restaría votos al actual gobernador, Franceso Storace, con el que hasta hace poco compartía partido, Alianza Nacional, del que se fue por las duras críticas de su líder, Gianfranco Fini, a su abuelo, en su celo por desprenderse de su pasado fascista.




