VICTIMAS DE ESCANDALO DE SIDA EN FRANCIA DEMANDAN NUEVO JUEZ
Familiares de las víctimas de un escándalo relacionado con transfusiones de sangre contaminada con el virus del sida en Francia pidieron el martes la remoción del juez que dirige el juicio contra tres ex ministros del gobierno acusados de poste...
Familiares de las víctimas de un escándalo relacionado con transfusiones de sangre contaminada con el virus del sida en Francia pidieron el martes la remoción del juez que dirige el juicio contra tres ex ministros del gobierno acusados de postergar los análisis del plasma sanguíneo.
El abogado Francois Honnorat, hablando en nombre de la Asociación de Recipientes de Sangre, dijo que la solicitud formal para la sustitución del magistrado Christian Le Gunehec sería presentada el mismo martes ante la Corte Suprema de Francia.
"(Le Gunehec) nos impide participar en las audiencias del caso y consideramos que su actitud es una demostración intolerable de parcialidad", dijo el abogado de los familiares de las víctimas a los periodistas.
Honnorat hizo sus declaraciones después de que Le Gunehec rechazó las solicitudes de más de una decena de abogados de permitir que un número mayor de víctimas testificara.
El magistrado basó su negativa en razones legales que, según dijo, limitan el número de personas que pueden participar en un juicio.
La cifra de víctimas ha sido estimada en por lo menos 3.600 personas, incluyendo pacientes de hospitales y hemofílicos que fueron contrajeron el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que causa el sida, a través de transfusiones de sangre contaminada.
Más de 1.000 integrantes del grupo contagiado murió tras desarrollar la mortal enfermedad.
El ex primer ministro francés Laurent Fabius está acusado de bloquear la introducción de una prueba desarrollada en Estados Unidos para determinar con exactitud si los donantes de sangre son portadores del VIH hasta que un análisis similar producido en Francia estuvo disponible en el mercado. Fabius niega los cargos.
Asimismo, están siendo juzgados el ex viceministro de Salud Edmond Herve, y su jefa, la ex ministra de Asuntos Sociales y Salud Georgina Dufoix, quienes también afirman que no tuvieron conocimiento del debate en torno a los análisis de sangre.
Los tres funcionarios están acusados de negligencia por su actuación en el período comprendido entre 1984 y 1985, cuando ya se acumulaban evidencias de que el sida era una enfermedad mortal que podía ser transmitida mediante las transfusiones de sangre y por medio de otros productos derivados del plasma sanguíneo que los hemofílicos usan para controlar las hemorragias.
Los tres ex ministros franceses enfrentan condenas de hasta cinco años de cárcel y 500.000 francos (86.000 dólares) de multa si son declarados culpables por la Corte Especial de Justicia de la República Francesa, integrada por parlamentarios y jueces profesionales




