De 350 títulos mineros existentes en Boyacá, solo siete son explotados: Jorge Robledo
El parlamentario calificó como un atropello el trato que se le da a quienes ejercen la minería de forma ilegal.

Jorge Enrique Robledo, senador por el Polo Democrático. Foto: Colprensa(Thot)

El senador por el Polo Democrático Jorge Enrique Robledo, señaló que de 350 títulos mineros que existen en el departamento de Boyacá, únicamente son explotados siete de ellos.
Ante esto, ha indicado que es una gran problemática para los pequeños y medianos mineros que buscan realizar labores en las tierras que son aptas para la minería.
Agregó que las tierras están en manos de personas que tienen los títulos y no son utilizados en las labores de minería, al señalar que hay una persecución a quienes ejercen labores de manera ilegal porque no encuentran otra solución al no tener los títulos mineros.
“Estas personas ni rajan ni prestan el hacha. En cambio sí se persigue de mil maneras por parte de las autoridades a quienes están realizando minería informal en Boyacá como si fueran criminales”, señaló Robledo, indicando además que es urgente una intervención en el modelo minero de la región.
“Es el colmo que quienes se hacen a títulos, no para explotarlos sino para utilizarlos como lotes de engorde, sean los que se beneficien y que solo los sueltan para dejarlos explotar si se les pagan sumas enormes”, agregó el senador, indicando también que no es viable para la economía y el crecimiento del departamento de Boyacá, que esos títulos no sean utilizados con el paso de los años.
“Es un abuso que le hace un daño inmenso al progreso del departamento de Boyacá, mientras le echan el Ejército y la Policía para encarcelar a quienes están buscando ocuparse productivamente en las zonas mineras”, recalcó el líder del Polo Democrático.
Por su parte, indicó que la delimitación de páramos en Boyacá debe ser prioridad del Estado para protegerlos. Sin embargo, dice que hay una falencia en el desarrollo debido a que no son tenidos en cuenta con prioridad a las personas que habitan y trabajan esos espacios.
“Muchos de ellos son pequeños campesinos que se ganan la vida trabajando las tierras en esas zonas de páramo y se debe dar un trato con consideraciones para quienes están ocupando esos espacios de buena fe”, concluyó Robledo.






