Comuna 13: El temor a la repetición de una época violenta
La comunidad critica las irregularidades policiales que se estarína presentado en el sector. Temen que la economía que general el turismo afecte por los brotes de violencia.

El temor a la repetición y a la injusticia social, es un sentimiento que ronda en las empinadas calles e interminables escaleras del barrio Las Independencias de la comuna 13 de Medellín. Una zona en la que la operación Orión, dejó huellas en las familias por la pérdida de sus seres queridos. Pero también dejó un aire de esperanza y de transformación económica, que se ha visto impulsada por el turismo que genera a diario, la intervención social que es reconocida a nivel internacional y que se hizo para el beneficio de la comunidad, como lo son las escaleras eléctricas.
Un proyecto con el que no solo se erradicó la estigmatización de una comuna, sino que además abre paso a la economía informal que se ha ido posicionando como el Graffitour, las empanadas de doña Erika, las cremas de doña Alba, el café Aroma de Barrio o las múltiples artesanías de la zona, entre otros negocios.
Una economía que se está viendo amenazada por las alteraciones del orden público dadas, según la comunidad, por las presuntas alianzas de la policía con el combo delincuencial el Plan del Ché, para erradicar otro grupo criminal de la zona.
Una situación que evidenció doña María, a quien llamaremos así, para no poner en riesgo su integridad física y la de sus cinco hijos. Algo que será constante a lo largo de esta crónica, porque todos los habitantes con los que tuvimos la oportunidad de conversar y hasta tomarnos un café, nos solicitaron evitar mencionar información puntual que permitiera su identificación por parte de los combos e incluso de las mismas autoridades.
“Se metió la policía de esas ‘operaciones’ con personas del otro lado ‘no de buen vivir’, a meterse a las casas bruscos, atropellando gente inocente, a niños, a robar y a amenazar a señoras. Nos tocó llamar a derechos humanos, hacer todo este revolcón, porque nosotros ya no queremos esa actitud de vida, porque ya aprendimos la lección y ya nuestros jóvenes están en otro fruto de vida. Aquí no son gamines, de hecho cuando hacen tiros de allá para acá, aquí no responden, porque ya los de acá tuvieron seguridad, detenciones, la oportunidad de empleo y de estudio”, explicó la madre cabeza de familia.
Y es que los allanamientos sin orden judicial, para la comunidad no tienen justificación, máxime teniendo en cuenta, según explican, que se harían con una serie de irregularidades. Hablamos con uno de los jóvenes auxiliar de construcción, quien fue víctima de una agresión, durante una de estas intervenciones.
Una versión que tuvo una variación, pues en un comienzo narró que tenía a los uniformados identificados, pero una vez que estos Policías se nos acercaron y no se fueron hasta que concluyó la entrevista, pues el joven de 22 años optó por decir que quienes ingresaron a su vivienda estaban al parecer, encapuchados.
“Venían en un allanamiento los policías con dos sujetos de los lados de Betania, que son Cristian y Sebas. Entraron a la casa, me sacaron, me dieron puños. En ese momento dieron disparos, me incrustaron una bala en la mano, reblujaron toda la casa, tumbaron todas las camas, a la nevera le sacaron la comida. No mostraron ninguna orden, llegaron así tumbando la puerta, dándole duro a la puerta. Por ahí cinco casas más allá de mi casa, se llevaron unas armas, y todo, yo lo vi porque me quedé mirándolos desde afuera”.
Ayer miércoles, luego de hacer un recorrido por la zona, recibir algunas quejas de la comunidad y comprometerse a estudiar la situación, el subcomandante de la Policía Metropolitana, el coronel Juan Carlos Rodríguez, aclaró que no habría nada de irregular en el actuar de los uniformados, pues no se requiere ningún tipo de orden judicial para este tipo situaciones.
“En una reacción por una balacera no existe ninguna orden judicial. Hay un requerimiento ciudadano y hay que atenderlo, porque definitivamente hay un delito, una agresión contra la comunidad y nosotros tenemos que estar ahí, tenemos que atenderlo a cualquier hora del día y de la noche. Nosotros aquí no tenemos policías malos, si hay policías que están vinculados con este tema se van a judicializar y se tomarán las medidas necesarias. No se puede estigmatizar una estación que ha dado 660 capturas en estos momentos”, argumentó el alto oficial.
La comunidad discrepa de este tipo de actuaciones de la fuerza pública, debido a que son constantes las agresiones a los jóvenes y las capturas injustificadas de los menores. Hablamos también con la madre de uno de los jóvenes que fue capturado durante uno de estos allanamientos y a quien se le imputaron cargos por porte ilegal de armas de fuego, a pesar de que la comunidad aclara que este, no la tenía en su poder.
“Empezaron a dar bala temprano, mi hijo estaba encerrado en la casa de una amiga, estaba allá tomándose mediecita de aguardiente. Llegaron a tocar la puerta la policía y a ultrajar a la gente. Lo señalaron y ahí mismo se lo llevaron. Él dijo: ‘yo no tengo nada, requíseme’, requisaron la casa y la volvieron nada y entonces mi hijo dijo ‘vayan a mi casa, requisen también mi casa que yo no tengo que esconder nada’. Entonces el Policía me dijo ‘nos lo vamos a llevar para hacerle la prueba de balística’, pero resulta que no le hicieron nada, sino que le montaron una pistola. Yo tengo testigos de que a él no le cogieron nada”, manifestó esta mujer que junto con su hijo se encargaban del sostenimiento económico de su hogar.
Aunque ayer en las horas de la mañana habíamos contemplado la oportunidad de quedarme en la zona amaneciendo, para ser testigo de lo que viven estas familias y corroborar lo denunciado por la comunidad en general y que ha sido desmentido por las autoridades, por falta de evidencia.
Me puse en la tarea de solicitarles a algunos pobladores, que me permitieran quedarme en sus viviendas hasta la madrugada del jueves, pero algunos de ellos me dijeron que no era conveniente, pues incluso varias personas hicieron énfasis en que ellos no estaban amaneciendo en sus viviendas y por temor, se estaban auto albergando en casa de familiares.
“Viene mucha gente en el día a conocer todo eso, las historias de lo que pasó. Ya se empieza joder es después de las 7:00pm. El domingo empezó a las 10:00pm, eso parecía peor que la operación Orión cuando la hicieron. En la noche, usted llegue ligerito a la casa y no se puede quedar por ahí o le toca dormir en otra parte, porque eso está muy peligroso. Porque como le digo, empiezan a disparar esos muchachos malos con la policía, disparan a la loca y eso le dan a quien sea, entonces ya uno es encerrado, debajo de la camas, escondido. Por acá no hay toque de queda, sino que mucha gente lleva cartas a los trabajos para que les cambien los turnos, porque están llegando muy tarde al barrio, entonces está de pronto esto caliente, porque son balas para allá y para acá”, explicó esta habitante del sector de Las Independencias.
Otro de los argumentos que me expresaron, para no facilitarme su vivienda para dormir, más allá de la cordialidad que siempre estuvo presente, es que me podría ver afectada por uno de los allanamientos sorpresa que están haciendo por estos días o que incluso me podrían tildar de sapa o infiltrada y pues ya sabemos qué ocurre con ese tipo de personas en la zona... Y pues la lógica de dos asesinatos en las horas de la tarde en la zona, entre ellos, el del sobrino de uno de los líderes abanderado de la zona, me dieron a entender que nuestra idea, no era conveniente.






