Puerto de Santa Marta al servicio del país de día y noche

Durante la emergencia por Covid-19, la terminal marítima ha importado y exportado alimentos sin descanso.

En medio del aislamiento social, el Puerto de Santa Marta opera día y noche con los más altos estándares de eficiencia y bioseguirdad para garantizar el abastecimiento del país y que los productos de la región lleguen a diferentes partes del mundo.

Mientras Santa Marta permanece taciturna, dentro de las instalaciones de la Sociedad Portuaria hay decenas de grúas que suben y bajan contenedores, montacargas que movilizan pallets hacia la zona de almacenamiento, camiones que llevan cargas desde y hacia las zonas francas y cientos de trabajadores que hacen posibles esas acciones, pero todo ocurre de forma sincronizada y segura.

El Puerto de Santa Marta se constituye hoy en día como una pequeña ciudad en la que todo está coordinado casi que a la perfección. De esta manera, todas las materias primas y otros productos para el abastecimiento de los colombianos llegan sin inconvenientes y los elementos de exportación de las regiones también viajan a cualquier rincón del mundo, principalmente los de la agroindustria como el banano y el aguacate.

De acuerdo con la Organización Mundial del Comercio, el 80% de las mercancías que se movilizan por todo el mundo salen y arriban desde y hacia los puertos marítimos.

UNA BAHÍA ILUMINADA 
No hay una estampa nocturna más característica de Santa Marta, que la de la Bahía iluminada por las cientos de luces que brillan desde el Puerto de Santa Marta.

Tanto locales hasta turistas en algún momento se han hecho una foto desde el Camellón Rodrigo de Bastidas con la iluminación de las instalaciones portuarias de fondo.

¿Pero qué ocurre dentro del Puerto de Santa Marta durante esas horas, cuando el resto de la ciudad permanece tranquila? La verdad es que sucede de todo. Y es que las actividades dentro de la terminal marítima samaria nunca se detienen.

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LAS OPERACIONES SIN DISTINGO ENTRE EL DÍA Y LA NOCHE

Para Alberto Noriega, quien durante más 25 años ha trabajado en el área de operaciones del Puerto de Santa Marta, no existen mayores distingos entre las actividades que se realizan en el día y las que se ejecutan en la noche.

“Considero que las actividades Portuarias son realizadas de manera eficiente y efectiva indistintamente del horario o del día de semana en que sean ejecutadas, dado que el puerto trabaja todos los días del año en horarios de 24 horas para poder brindar a sus clientes un excelente servicio, oportuno y de calidad”, afirmó.

Esto se logra de la mano de todos sus colaboradores, quienes disponen sus conocimientos, experiencia y compromiso para laborar a pesar del clima, del horario y de las circunstancias, las cuales demandan exigencias sobre todo en horas de la noche.

Cuando la ciudad duerme, el puerto continúa realizando sus operaciones de forma regular, por lo que es normal ver en estos turnos toda una logística para el uso de equipos, aparejos, grúas, montacargas, vehículos y colaboradores trabajando en total sincronía para lograr los resultados esperados y, a veces, superando las expectativas para que al final de la jornada todos sientan satisfacción por el deber cumplido.

Para Noriega, trabajar mientras el resto de la ciudad duerme implica un gran compromiso, valor que es asumido con mucha responsabilidad.

“Trabajar en el área de Logística Portuaria es una labor muy gratificante y que requiere de gran sacrificio, ya que mientras la gran mayoría duerme, al interior del puerto todo se mueve como si fuese una gran ciudad. Al ser operaciones tan dinámicas, se requiere de mucha exigencia, responsabilidad y compromiso, el cual es asumido de la mejor manera por todos los trabajadores de esta rama, quienes ejercemos esta labor de forma orgullosa y enérgica para el servicio de clientes, de propios, ajenos y de nuestras familias”, afirma.

Para ellos lo más hermoso es presenciar el alba, regularmente entre las 4:00 y 5:00 de la mañana, cuando los primeros rayos del sol hacen su aparición, pintando el cielo samario de tonos violetas y anunciando que está llegando la hora de volver a casa a reencontrarse con sus familias sintiendo la satisfacción del deber cumplido.

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