Comercio en Cúcuta está en aprietos
Sectores formal e informal reportan descenso en ventas

Por un mal momento pasa el comercio en Cúcuta/ Foto Caracol Cúcuta

Cúcuta
Rostros llenos de desesperanza, carretas repletas de fruta, establecimientos con rebajas hasta de un 70% en sus prendas y vendedores en las calles en busca de un comprador, hace parte del panorama comercial que se muestra en el centro de la capital nortesantandereana.
La desaceleración económica a nivel nacional continúa pasando una factura sumamente alta en las regiones, y Cúcuta no es la excepción, pues atraviesa uno de sus momentos más críticos.
En un recorrido realizado por los micrófonos de Caracol Radio en el centro de la ciudad, los comerciantes coincidieron en una premisa desalentadora: este ha sido el peor periodo para sus bolsillos en las últimas dos décadas.
Para los pequeños empresarios que deben sostener sus negocios, los números no cuadran. Jairo Suárez, empresario con más de 20 años de permanencia en el sector de calzado para caballero, manifestó sentirse al borde de liquidez al no poder cumplir con sus obligaciones y asegurar que este año, es el peor de los que ha vivido.
“Nos sentimos asfixiados. Entre impuestos, nómina, arriendo y cuotas bancarias, ya no alcanzamos a cubrir todo. El gobierno anterior dejó una situación gravísima para nuestro comercio y el nuevo gobierno que apenas lleva un mes, aún no ha puesto sus ojos sobre nosotros. Mantenemos la esperanza de que mejore las cosas, pero aún hay mucha incertidumbre sobre cómo lo logrará”, expresó con preocupación ante Caracol Radio.
Las causas de esta crisis responden a una combinación de factores estructurales que han bajado el consumo local. Por un lado, la inseguridad en el centro de la ciudad aleja a los compradores y por el otro, el fuerte impacto generado por los cierres de frontera.
A esto se suma el deterioro del turismo, y lo que, Sandra, una comerciante con más de 55 años de trayectoria en la industria del calzado señaló con preocupación: la migración masiva de clientes hacia plataformas de comercio electrónico internacional ha golpeado directamente la demanda de calzado y ropa.
Los vendedores informales también se suman a esta encrucijada, manifestando que lo poco que venden no les alcanza ni para el arriendo, ni para la comida, y por ello se ven obligados a moverse por diferentes sectores como nómadas comerciantes, para encontrar alivio en su bolsillo.
Al evaluar el rendimiento de la actividad comercial en una escala del 1 al 10, los vendedores del centro califican la situación en apenas un nivel 5.




