Observatorio señala que en 2026 se han reportado 42 asesinatos a la comunidad LGBTIQ+
El asesinato de la adolescente trans Aleja Cuesta en Medellín vuelve a poner en tema de conversación una violencia que, según organizaciones de derechos humanos, sigue afectando de manera desproporcionada a las personas trans.


El asesinato de Aleja Cuesta, una adolescente trans de 17 años, volvió a encender las alertas sobre la violencia contra las personas LGBTIQ+ en Colombia. Su muerte ocurrió el 29 de agosto en el barrio La Iguaná, en Medellín, y se suma a una lista de homicidios que, lejos de ser casos aislados, preocupa a organizaciones defensoras de derechos humanos.
Según el Observatorio de Derechos Humanos de Caribe Afirmativo, con el caso de Aleja ya eran 42 las personas LGBTIQ+ asesinadas en Colombia durante 2026. La cifra reúne a personas con distintas orientaciones sexuales e identidades de género.
El caso de Aleja está siendo investigado por el CTI de la Fiscalía y la Policía. La joven fue encontrada por su madre dentro de su vivienda, con una funda de almohada en la boca y varias lesiones. Las autoridades buscan establecer qué ocurrió y quiénes fueron los responsables.
También se investiga si el crimen estuvo relacionado con su identidad de género. Organizaciones como Caribe Afirmativo y Volcánicas han pedido que el caso sea investigado con un enfoque diferencial, es decir, teniendo en cuenta que Aleja era una adolescente trans y que los prejuicios contra esta población pueden estar relacionados con determinadas formas de violencia.
El asesinato de Aleja no es un caso aislado. En los últimos años, Colombia ha registrado de manera constante homicidios contra personas trans y otros integrantes de la población LGBTIQ+.
En 2025, por ejemplo, el Departamento Nacional de Planeación informó que durante los primeros tres meses del año la Defensoría del Pueblo había documentado al menos 13 transfeminicidios.
La situación tampoco se limita a un solo año. Caribe Afirmativo documentó 164 homicidios de personas LGBTIQ+ durante 2024, de los cuales el 18 % correspondieron a mujeres trans. Para 2025, la organización ya había registrado 16 transfeminicidios a mediados de ese año.
Estos datos muestran que no todos los homicidios de personas LGBTIQ+ son necesariamente crímenes motivados por prejuicio, pero la repetición de casos contra personas trans ha llevado a las organizaciones a advertir sobre una violencia estructural.
¿Qué significa transfeminicidio?
El término transfeminicidio se utiliza para referirse al asesinato de una mujer trans cuando existen elementos que permiten relacionar el crimen con su identidad de género y con la violencia basada en prejuicios.
Por eso, en el caso de Aleja todavía no sería correcto afirmar que su muerte fue un transfeminicidio. Esa hipótesis debe ser establecida por la investigación judicial.
Lo que sí está demostrado es que las personas trans enfrentan diferentes formas de violencia incluso antes de llegar a un homicidio: amenazas, agresiones físicas y sexuales, discriminación, exclusión laboral y educativa y dificultades para acceder a la justicia. Caribe Afirmativo ha advertido que estas violencias forman parte de un problema estructural que afecta a esta población.
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Caribe Afirmativo señaló ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que 86 % de los casos de homicidios contra personas trans permanecían en etapa preliminar y que sólo tres habían llegado a sentencia, según los registros que presentó en 2025.
Esto dificulta conocer la verdadera dimensión del problema. Si un crimen motivado por prejuicio no es identificado como tal, las estadísticas pueden terminar ocultando una parte de la violencia que enfrentan las personas trans.




