Construir sin destruir: arquitectura ‘verde’ para transformar la forma de habitar el territorio
Mientras el concreto domina las ciudades, un laboratorio colombiano apuesta por la tierra y el bambú para replantear la construcción desde la sostenibilidad, recuperando saberes ancestrales.

Vasquez, explicá que LAB. Tierra, es un programa interactivo que permite explorar, experimentar y bioconstruir con la materia tierra. | Foto: Jhon Vasquez.

John Vasquez aprendió sobre construcción mucho antes de entrar a una facultad de arquitectura. Su primera escuela fue Ciudad Bolívar, un paisaje marcado por el relleno sanitario Doña Juana, las canteras de extracción de arena y piedra, las ladrilleras y el río Tunjuelo.
Creció observando cómo el desarrollo de la ciudad convivía con los conflictos ambientales que durante décadas han acompañado al sur de Bogotá.
Su familia estuvo entre las más afectadas por el derrumbe de toneladas de residuos en el relleno sanitario Doña Juana en septiembre de 1997, una de las mayores emergencias ambientales registradas en la capital. Años más tarde, esa experiencia lo convertiría en beneficiario de la demanda colectiva contra el Distrito que expuso las consecuencias de un modelo urbano que crecía sin resolver el manejo de sus residuos.
Para Vasquez todos esos escenarios tenían algo en común: la forma en que se ocupaba y transformaba el territorio. Al ingresar a la Universidad Nacional para estudiar Arquitectura, recuerda, “me pregunté por qué estaba estudiando algo que, de alguna manera, había perjudicado mi vida y la de mi comunidad”.
La respuesta comenzó a aparecer lejos del concreto. Durante un trabajo académico conoció comunidades Wayúu en La Guajira y descubrió construcciones elaboradas con tierra, cactus y materiales disponibles en el entorno. No solo respondían a las condiciones climáticas del territorio, también demostraban que era posible construir aprovechando los recursos locales sin depender exclusivamente de materiales industrializados.
Esto lo llevó a formarse en permacultura, un sistema de diseño que desarrolla asentamientos inspirados en los ciclos de la naturaleza y en prácticas que favorecen la permanencia de los ecosistemas. Allí encontró una coyuntura entre arquitectura, sostenibilidad y pedagogía; y comprendió que es posible aprovechar los recursos disponibles sin agotar completamente el entorno, una idea que hoy incentiva las discusiones sobre desarrollo sostenible.
En una industria que encuentra uno de sus mayores desafíos en la búsqueda de alternativas para reducir su impacto ambiental, se trata de una idea valiosa. Es que, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la construcción concentra el 34 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero asociadas al consumo de energía y a la producción de materiales como el cemento y el acero.
Un laboratorio que cuestiona la manera de construir

Foto durante el taller de E.I.B Tierra & Bambú. | Foto: John Vasquez.

Foto durante el taller de E.I.B Tierra & Bambú. | Foto: John Vasquez.
Con esa convicción nacieron el Laboratorio de Construcción con Tierra y la Experiencia Integral de Bioconstrucción, iniciativas que proponen experimentar con materiales naturales y demostrar que la innovación también puede surgir al recuperar saberes ancestrales.
Más que enseñar una técnica, reúnen a arquitectos, estudiantes, ingenieros, artistas y comunidades para explorar cómo la tierra, el bambú y otros recursos locales responden a los desafíos actuales en vivienda, turismo y diseño sostenible.
Durante los últimos diez años, este proceso de investigación y formación ha realizado más de 40 talleres y laboratorios, de entre dos y doce días de duración, en los que se han formado más de 1.000 personas. Además de Colombia, sus metodologías han convocado participantes de Brasil, Argentina y Guatemala, consolidando una red latinoamericana interesada en la bioconstrucción y las pedagogías del habitar.
Cada laboratorio funciona como un escenario de experimentación donde se ponen a prueba sistemas constructivos con materiales naturales y desarrollan metodologías que integran arquitectura, trabajo comunitario y diseño territorial para transformar la manera en que las personas se relacionan con el territorio a través de la construcción.
El mayor desafío, explica Vasquez, no ha sido técnico sino cultural. En sus palabras, persiste la idea de que construir con tierra o bambú es sinónimo de atraso, un imaginario que durante décadas ubicó al concreto como el único camino hacia el desarrollo.
“No queremos volver a construir como hace mil años; queremos aprender de esos conocimientos para resolver los problemas de hoy”, argumenta; y añade que el imaginario ya empieza a cambiar. “Hace cinco años era muy difícil que un empresario apostara por construir con tierra; hoy esa conversación ya existe y cada vez son más quienes entienden que estos materiales también pueden responder a proyectos contemporáneos”.
Un ejemplo es el Hotel KARANA, que incorpora principios de bioconstrucción y materiales naturales dentro de una propuesta arquitectónica contemporánea, en el corazón del Eje Cafetero. Para el arquitecto, el interés de empresarios y desarrolladores privados demuestra que estas alternativas dejaron de ser un ejercicio exclusivamente académico y empiezan a abrirse espacio en un mercado en el que la sostenibilidad gana peso como criterio de diseño y construcción.
En una industria que enfrenta el reto de reducir su impacto ambiental y responder al crecimiento acelerado de las ciudades, el Laboratorio de Construcción con Tierra plantea una pregunta que va más allá de los materiales: ¿es posible construir de otra manera sin seguir deteriorando el territorio? la respuesta no se encuentra únicamente en las grandes obras.
“Todos podemos aportar un grano de arena desde lo cotidiano. No se trata de que todas las personas construyan con tierra, sino de entender que cada decisión sobre cómo habitamos el territorio tiene un impacto. Si empezamos a cuestionarnos cómo vivimos, cómo consumimos y cómo construimos, ya estamos haciendo parte del cambio” concluye John Vasquez.
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Cathrine Erazo
Periodista de Prisa Inspira. Llegó a esta profesión con el deseo de contar historias que sanan, incomodan...




