The Economist: desde 2024, Colombia exporta más cocaína que petróleo
La revista británica hace un panorama sobre cómo Colombia se ha mantenido como el responsable de cerca del 70% de la cocaína vendida a nivel global.
La revista británica hace un panorama sobre cómo Colombia se ha mantenido como el responsable de cerca del 70% de la cocaína vendida a nivel global. (Foto: Jan Sochor/Getty Images) / Jan Sochor
La revista británica lanza un ensayo fotográfico en el que muestra como el narcotráfico ha logrado un valor global de 15.000 millones de dólares y, en el caso colombiano, ha permeado cada rincón de la sociedad.
El recorrido inicia en Potrero Grande, un barrio de Cali, donde Brian, un pandillero de 15 años, dice que “a veces hay que hacer cosas que no se deben hacer para sobrevivir aquí. Ya no me tiembla la mano. Así es la vida aquí: guerra, guerra y más guerra”.
“Potrero Grande se asienta a orillas del río Cauca, arteria principal del narcotráfico en el país. La mayoría de sus habitantes han huido de los cárteles de la droga que siembran el caos en el campo colombiano. Son arrastrados río abajo y, ante la escasez de otras oportunidades, muchos terminan uniéndose a los mismos cárteles de los que huyeron”, indica el artículo.
Consumo de basuco en las calles de Medellín, Colombia. (Foto: Jan Sochor/Getty Images) / Jan Sochor
La publicación reseña que los pandilleros suelen ser adictos a las drogas que venden.
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“No hay trabajo para nosotros. Dejas tu currículum, pero nadie te llama. Pero entonces alguien te ofrece una motocicleta solo por hacer esto. Y vas y lo haces. Matas a este tipo, te llevas un montón de dinero, y bueno, así es como empiezas”, dice el pandillero.
La misma historia en distintas voces
La historia de Brian es una que el fotógrafo danés Mads Nissen ha escuchado muchas veces. “Desde 2016, Nissen ha estado siguiendo el rastro de la cocaína hasta su origen. Ha fotografiado a cabecillas y traficantes en laboratorios clandestinos en la selva, entre la bruma de la gasolina, y ha viajado a las remotas fincas en las laderas de los Andes donde se cultiva la planta de coca”.
Entre ese recorrido, Nissen explica que la cocaína elaborada con las plantas cultivadas en esta región de Colombia recorrerá miles de kilómetros. Una parte se compra en los barrios bajos de Cali y Medellín, “pero la mayor parte continuará su viaje hasta los puertos de Tumaco y Buenaventura”, allí pasará a “buques portacontenedores o en narco-submarinos. Finalmente, la cocaína llegará a las salas de juntas, bares, baños y centros de negociación de Europa”.
Sube la demanda global
Según las Naciones Unidas, “se estima que 25 millones de personas consumen cocaína en todo el mundo; alrededor del 22% de ellas se encuentran en Europa. La producción de cocaína ha alcanzado niveles récord para satisfacer la creciente demanda”.
Producción de cocaína en un 'laboratorio' en Colombia. (Foto: Edinson Arroyo/picture alliance via Getty Images) / picture alliance
Bajo estos datos se estima que, desde 2024, “la cocaína ha superado al petróleo como la principal exportación de Colombia; el país es el mayor productor de la droga, responsable de aproximadamente el 70% de lo que se vende a nivel mundial”.
“Lo que sucede en Latinoamérica está muy relacionado con lo que sucede [en Europa], y lo que sucede aquí no es solo un sector de la sociedad, ya sean los fiesteros o los drogadictos empedernidos. Estamos hablando de la democratización de la droga”, dice Nissen.
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Ubicación privilegiada
El artículo destaca que “Colombia se encuentra en una posición privilegiada para beneficiarse del narcotráfico. Al compartir fronteras terrestres con cinco países y tener acceso marítimo al Pacífico, el Atlántico y el Caribe, el país se ubica en una encrucijada de numerosas rutas de contrabando”.
A ese panorama suman la “historia de sangrienta guerra civil ha dado origen a milicias armadas que ahora buscan facilitar un tráfico de drogas valorado en unos 15.000 millones de dólares”.
Raspachines recolectando hojas de coca en una plantación. (Foto: Edinson Arroyo/picture alliance via Getty Images) / picture alliance
Así, “los narcotraficantes suelen obligar a los agricultores colombianos a sembrar. El derramamiento de sangre es una estrategia comercial eficaz: la amenaza de robo de tierras o asesinato disuade la resistencia. Los cárteles se afianzan en comunidades remotas y se benefician de sus vínculos con políticos y policías”.
Guerra total, el siguiente capítulo
The Economist indica que bajo la llegada de Abelardo de la Espriella (quien recuerdan defendió a clientes vinculados a grupos paramilitares y al narcotráfico) a la presidencia, se amplía la promesa de librar una “guerra total” contra los cárteles de la droga, con el apoyo de Estados Unidos.
Decomiso de cocaína en una planta de procesamiento ilegal cerca de Bogotá. (Foto: Getty Images) / Bill Gentile
“Todos los intentos anteriores por reprimir este comercio han fracasado. El primer día de Espriella en el cargo, dos atentados con bomba perpetrados por grupos guerrilleros dejaron un policía muerto y varios heridos. El mensaje es claro: una guerra total provocará numerosas bajas”, reseña el artículo.
Se plantea que los cambios también ocurren en los territorios pues la alcaldía de Cali busca “renovar la imagen de algunas de las zonas más conflictivas de la ciudad. Potrero Grande pasará a llamarse Nuevo Amanecer, un nombre que pretende simbolizar un nuevo comienzo para el barrio”.
“Pero en las calles donde Brian creció, poco ha cambiado. ‘Los políticos quieren mostrarle al mundo que hay paz. Pero aquí, entre nosotros, seguimos matándonos. Todo es una mentira. No hay paz’”, cierra la publicación.
Eddy Mosquera
Periodista Internacional de Caracol Radio desde...Periodista Internacional de Caracol Radio desde 2018. Cubre temas internacionales, tecnológicos y relacionados con Colombia en el exterior. Egresado de la Universidad de La Sabana como Comunicador Social y Periodista.