Nuquí, un paraíso que se mueve al ritmo de las mareas y que hace vibrar el corazón
Regenera Nuquí es un trabajo que une la visión y el conocimiento de Coca-Cola Colombia, la Universidad EAN, Mochileros.co, WERO y AmCham Colombia, que busca fomentar un impacto real y positivo en comunidades, invitando a descubrir Nuquí desde una mirada regenerativa donde viajar se convierte en una forma de cuidar, aprender y transformar.

Nuquí, un paraíso que se mueve al ritmo de las mareas y que hace vibrar el corazón

Colombia
Hay lugares que no se recorren, se sienten. Nuquí es uno de ellos. Hasta ese punto llegamos, invitados por Regenera Nuquí, una iniciativa que busca transformar la forma de viajar, conectando a los visitantes con el territorio desde el respeto, la conciencia y el aprendizaje.
En este municipio del Pacífico colombiano, donde la selva se encuentra con el océano, el turismo alcanza un nuevo significado. A través de rutas con propósito y actividades que forjan un compromiso real con el entorno, la experiencia va más allá de observar: invita a involucrarse. Caminatas entre manglares, senderismo, encuentros con comunidades y espacios de conexión y sanación convierten al viajero en parte activa del territorio.
El conocimiento local es el hilo conductor. La sabiduría afro e indígena se transmite en cada historia y ritual, recordando que la relación con la naturaleza es un equilibrio que se cuida todos los días. Uno de los momentos más significativos es el encuentro con las parteras de Tribugá, matronas de la vida en un territorio mágico donde no por nada llegan ballenas, tortugas y otras especies a parir. Su labor no solo es vital, es también un reflejo del profundo entendimiento del ciclo natural que define esta región.
Experiencias como el Festival Chocozón que es el primer laboratorio de turismo regenerativo en el Chocó refuerzan esta visión, mostrando que este tipo de turismo sí es posible y que puede generar beneficios reales para las comunidades.
La conexión también pasa por los sentidos. En su gastronomía, en un viche curado compartido al atardecer, en los sabores que nacen del mar y la selva, y en la música de la chirimía y la cumbancha, se encuentra una forma distinta de vivir el viaje.
Aunque muchos llegan atraídos por la temporada de ballenas, es fundamental hacerlo de manera responsable. Porque Nuquí es mucho más que ese momento, es un territorio vivo, que enseña otras formas de viajar y se mueve al ritmo de la marea los 365 días del año.




