ANT recupera 183 hectáreas ligadas a redes de “Don Mario” y “Fritanga” en la Ciénaga de Corralito
La Agencia Nacional de Tierras recuperó 183 hectáreas en la Ciénaga de Corralito, en Cereté, y las entregó a comunidades campesinas y pescadoras tras décadas de conflicto por el acceso a la tierra.


Los predios, ubicados en la vereda Los Venados, atravesaban la Ciénaga de Corralito y permanecían bajo control de estructuras vinculadas a redes criminales, lo que durante 40 años restringió el acceso de las comunidades al ecosistema y al uso productivo de la tierra.
Estas tierras estaban relacionadas con sociedades incluidas en investigaciones por nexos con estructuras ilegales, en una zona históricamente marcada por disputas por el control de la tierra, el agua y los recursos naturales.
La recuperación se enmarca en la estrategia “Misión Córdoba”, con la que el Gobierno busca intervenir 50.000 hectáreas de ciénagas, reducir riesgos en las riberas del río Sinú y avanzar en el ordenamiento territorial alrededor del agua.
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Intervención para recuperar el flujo del agua
De manera paralela a la entrega de tierras, la Agencia Nacional de Tierras y el Ministerio de Ambiente adelantan la remoción de jarillones construidos de forma irregular, que durante años alteraron la dinámica hídrica entre el río Sinú y la Ciénaga de Corralito.
Las labores incluyen la apertura de un jarillón de aproximadamente 1,2 kilómetros, lo que permite restablecer el flujo natural del agua, recuperar la funcionalidad ecológica del humedal y disminuir la presión sobre las zonas inundables.
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Comunidades: más de 40 años de disputa por la tierra
Las 183 hectáreas fueron entregadas a las asociaciones ASOPISSICO, ASOPARCER y ASOPARCICO, integradas por familias campesinas y pescadoras que durante más de cuatro décadas han reclamado acceso a este territorio.
Nery Mercedes León, una de las beneficiarias, aseguró que la entrega representa el resultado de una lucha histórica:
“Es algo que esperábamos hace más muchos años. Hoy vemos la realidad. Es una alegría que no me cabe en el pecho” indicó.
Las comunidades también asumieron compromisos frente al uso del territorio, especialmente en la protección del humedal y el manejo adecuado de los recursos naturales.
Impacto en la producción de alimentos y recuperación económica
La entrega de tierras se da en un contexto de afectaciones recientes por la ola invernal, que provocó la pérdida de cultivos básicos en la región.
“Se nos ahogaron cultivos de plátano, yuca, arroz, maíz… todo se perdió”, relató León.
Para los beneficiarios, el acceso a la tierra representa una oportunidad para reactivar la producción agrícola y garantizar el sustento de las familias.
Rogelio Alfonso Pérez, integrante de ASOPARCICO, lo resume así:
“De ahí es donde sale el alimento para adultos, jóvenes y niños. Lo importante ahora es darle buen uso y cuidar el humedal” afirmó.
Asimismo, habitantes de la zona aseguran que durante años no pudieron desarrollar actividades agrícolas por la presencia de terceros, el ingreso de ganado y la alteración del flujo hídrico en la ciénaga.
Elvia Rosa Verbel, de 78 años, relató que durante décadas el acceso al territorio estuvo limitado:
“Nunca habíamos sembrado nada porque nos metían el ganado y nos dañaban todo. Hoy podemos trabajar esta tierra” aseguró Verbel.
La intervención en la Ciénaga de Corralito se da en un contexto de disputas históricas por el control del agua y la tierra en el Bajo Sinú, donde la recuperación de estos predios busca no solo restablecer el acceso de las comunidades, sino también revertir años de alteración ambiental en uno de los sistemas de humedales más importantes de la región.




