Explosión en un hotel en la zona comercial de Kabul, con víctimas
El ataque habría tenido como objetivo a ciudadanos extranjeros

Escena del Crimen. Foto: Getty Images. / South_agency
Una explosión sacudió este lunes 19 de enero, un hotel situado en el céntrico distrito de negocios de Kabul, dejando un número indeterminado de víctimas, confirmaron fuentes policiales del Gobierno talibán, mientras medios locales, que lo califican de ataque, apuntan a que éste podría haber tenido como objetivo a ciudadanos extranjeros.
El portavoz de la Policía de Kabul, Jalid Zadran, confirmó a EFE que el suceso tuvo lugar en un establecimiento de la calle Gulforoshi, en el área de Shahr-e-Naw (Cuarto Distrito Policial), una zona conocida por albergar oficinas corporativas y alojamientos frecuentados por visitantes extranjeros.
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“Se ha producido una explosión en un hotel (...) que ha causado víctimas”, se limitó a declarar Zadran, que precisó que las fuerzas de seguridad han acordonado la zona para investigar la naturaleza de la detonación, sin confirmar todavía si se trata de un ataque.
Aunque las autoridades tampoco han dado información de las víctimas, medios afganos como Amu TV indican que el estallido podría haber tenido como objetivo a ciudadanos chinos alojados en el edificio.
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Este incidente replica incidentes anteriores en el mismo distrito, incluyendo uno en diciembre de 2022, cuando un grupo de hombres armados asaltó el Hotel Longan, muy popular entre empresarios chinos, en un ataque que dejó varios heridos y que fue reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico de Korasán (EI-K).
Este tipo de sucesos de seguridad en pleno centro de Kabul se han convertido en atípicos desde el regreso de los talibanes al poder en agosto de 2021. Tras poner fin a veinte años de guerra contra la coalición internacional y el antiguo Gobierno, los fundamentalistas han basado gran parte de su legitimidad interna en haber restaurado el orden y reducido drásticamente los índices de violencia.
Aunque la delincuencia común y los combates a gran escala han desaparecido, la amenaza terrorista ha mutado hacia ataques urbanos selectivos liderados por el EI-K, el principal rival ideológico y militar de los talibanes.
El Estado Islámico ha centrado su estrategia en atacar objetivos como mezquitas de minorías chiíes y, crucialmente, intereses diplomáticos y extranjeros en Kabul. En los últimos años, han atacado las embajadas de Rusia y Pakistán, así como hoteles frecuentados por inversores chinos.
Para el Gobierno de Kabul, que no es reconocido oficialmente por ningún país del mundo, garantizar la seguridad de los pocos extranjeros e inversores que se atreven a visitar Afganistán es vital para intentar reactivar una economía asfixiada por las sanciones y el bloqueo de reservas.
China, en particular, se ha convertido en un socio económico clave para los talibanes, con intereses en el sector minero y petrolero, por lo que cualquier amenaza a sus ciudadanos representa un revés para las aspiraciones de desarrollo del Emirato Islámico.



