Sequía en el sur del Atlántico pone en riesgo la seguridad alimentaria de Campo de la Cruz
Más de 2.400 personas afectadas por pérdida de cultivos en Campo de la Cruz.

Foto: Referencia.
La grave temporada de sequía que afecta al corregimiento de Bohórquez, en el municipio de Campo de la Cruz, ha puesto en alerta a cientos de familias campesinas que dependen exclusivamente de la agricultura como sustento. La situación ha generado pérdidas considerables en los cultivos y amenaza la seguridad alimentaria de la región.
Cultivos en riesgo y pérdidas millonarias
Blas Calvo Valencia, líder sindical y presidente de la Asociación de Productores Agrícolas del Sur del Atlántico (Asoproasura), organización que agrupa a 110 agricultores, denunció que la falta de lluvias se viene registrando desde el mes de octubre, cuando las precipitaciones comenzaron a ser intermitentes y escasas. Según explicó, ya se han perdido más de cinco hectáreas de maíz y otras quince hectáreas se encuentran en alto riesgo de perderse por la ausencia de agua.
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“Esta situación nos ha afectado gravemente. Desde el mes de octubre las lluvias han sido intermitentes y muy escasas; lo poco que ha caído ha sido apenas sereno, por lo que los jagüeyes construidos están completamente secos. El canal que tenemos para irrigar los cultivos o evacuar el agua hoy no nos sirve de nada. En este momento se están perdiendo más de 15 hectáreas de maíz por la falta de agua, y la ayuda del Gobierno y de la Gobernación ha sido insuficiente frente a la magnitud de la crisis”, dijo.
Más de 2.400 personas afectadas
De acuerdo con el dirigente, el impacto de la sequía va más allá de las pérdidas agrícolas, ya que al menos 2.400 personas estarían siendo afectadas de manera directa, teniendo en cuenta que cada agricultor sostiene, en promedio, un núcleo familiar de seis integrantes.
“La base económica de este sector es la agricultura. La mayoría de las familias vive de los cultivos de pancoger, pero la situación se ha agravado por la erosión del río, que ha ido llevándose la tierra productiva. Zonas como San Aguare y Santa Elena, en la isla del río, antes contaban con más de 2.000 hectáreas cultivables y hoy apenas quedan unas 100. Actualmente sembramos melón, maíz, auyama y fríjol, pero las tierras son muy áridas y, con la sequía, el suelo se seca rápidamente, lo que pone en riesgo toda la producción”, explicó.
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Finalmente, Calvo Valencia hizo un llamado urgente a la Gobernación del Atlántico y al Gobierno nacional para que se adopten medidas inmediatas que permitan mitigar la crisis, apoyar a los productores afectados y evitar mayores pérdidas en el sur del departamento.



