Científicos de Japón diseñan piel artificial que cambia de color si detecta inflamación
El biosensor, que funciona sin cables o baterías, se implanta y cambia de iluminación o color según el estado de salud del organismo.

El biosensor, que funciona sin cables o baterías, se implanta y cambia de iluminación o color según el estado de salud del organismo. (Foto: Friso Gentsch/picture alliance via Getty Images) / picture alliance
En medio del desarrollo de distintas tecnologías cuyo propósito es la detección en tiempo real de distintas señales fisiológicas como el pulso o el oxígeno en la sangre (como ya lo hacen distintos relojes inteligentes), en Japón avanza una propuesta de bioingeniería similar que tiene un elemento clave: no usa cables ni baterías.
Una investigación conjunta dirigida por la Universidad de la Ciudad de Tokio y la Universidad de Tokio, en colaboración con RIKEN y la empresa Canon Medical Systems, patentó un “sensor viviente” que es un injerto de piel artificial que emite un color con base en lo que esté ocurriendo en el cuerpo.
En términos técnicos, el sensor emite una leve luz fluorescente en respuesta a biomarcadores específicos como puede ser una inflamación o un dolor.
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En este estudio, publicado en la revista Nature, se explica que “el sistema aprovecha la regeneración natural de la piel” para darle al médico “una observación intuitiva sin necesidad de tomar muestras de sangre”.
¿Cómo funciona?
Los investigadores explican que la ubicación de los biomarcadores que indican una inflamación dependen de muestras de sangre o sensores conectados externamente y que solo funcionan, solo emiten señales cuando tienen batería.

Ilustración conceptual de la “Visualización del sensor viviente” y su funcionamiento. (Foto: Cortesía)
Adicionalmente, el profesor Hiroyuki Fujita, uno de los autores de la investigación, reconoce que estas formas tradicionales de detectar los biomarcadores “suelen ser invasivos o solo ofrecen fotos, no información continua” y por ello el objetivo es desarrollar “un sistema biológicamente integrado que permitiera la detección continua y la interpretación intuitiva, incluso en casa”.
Este sistema se logró utilizando células madre de la piel humana, particularmente de la epidermis, que son células encargadas de renovar la piel de forma natural a lo largo de la vida. Por medio de ingeniería genética se han modificado estas células para crear el tejido que responde a la inflamación activando una proteína verde fluorescente que se llama EGFP.
Test en ratones
La piel modificada se injertó en ratones a los que se les causó inflamación. El sistema funcionó y la piel modificada injertada emitió la fluorescencia verde, permitiendo que las señales moleculares internas se conviertan en una señal óptica externa.
El beneficio adicional es que la piel, que está compuesta por células madre epidérmicas vivas, la piel artificial se mantuvo viva y funcionando por más de 200 días.
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Aplicación en otras patologías
En el estudio se resalta que si bien en esta primera prueba el trabajo se ha centrado en señalar la inflamación, es posible modificar distintos elementos moleculares de las células madre y “se podrían diseñar estructuras cutáneas similares para responder a otras señales fisiológicas o, incluso, metabólicas”.
Se estima que no solo se puede tener aplicaciones más allá de la atención médica, también pueden funcionar en la investigación con animales o medicina veterinaria donde estos indicadores visuales pueden ayudar a detectar rápida y tempranamente la enfermedad de animales que no pueden comunicar sus síntomas.



