Rafa Trujillo convierte sus canciones en pequeñas películas emocionales
El artista manizaleño presenta “Ya no es mi canción, y otras películas”, un álbum que marca su nueva etapa como solista y en el que fusiona su formación en cine con la música

Rafa Trujillo convierte sus canciones en pequeñas películas emocionales
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Foto: Cortesía del artista
Rafa Trujillo estudió cine, pero la música siempre fue su esencia. Desde muy temprano entendió que ambas disciplinas no solo podían convivir, sino potenciarse mutuamente. Hoy, ese cruce creativo se refleja en una propuesta artística donde la cinematografía se pone al servicio de la canción, y donde cada video musical se concibe con el mismo rigor técnico y narrativo que una pieza audiovisual de largo aliento. El resultado es una obra coherente, sensible y visualmente cuidada, que lleva el sello del artista manizaleño.
En diálogo con Lo Más Caracol, Rafa Trujillo explicó que las letras de sus canciones nacen de emociones universales: sentimientos, sensaciones y estados del alma que atraviesan a quienes han amado alguna vez. No se trata de relatos cerrados, sino de historias abiertas, donde el oyente puede reconocerse y completar el significado desde su propia experiencia. Esa búsqueda emocional es la columna vertebral de un proyecto que apuesta más por la honestidad que por la fórmula.
Su camino musical comenzó desde el rock más puro, influenciado por guitarras intensas y estructuras clásicas del género. Sin embargo, durante sus estudios de cine, el pop comenzó a filtrarse de manera natural en su universo creativo. Esa transformación no fue abrupta, sino orgánica: el lenguaje audiovisual, el ritmo narrativo y la sensibilidad estética del cine ampliaron su espectro sonoro. Hoy, rock y pop conviven sin conflicto en sus composiciones, dando lugar a una identidad propia que evita las etiquetas rígidas.
Esa nueva etapa artística se consolida con el álbum “Ya no es mi canción, y otras películas”, un trabajo que marca su regreso como solista y que resume con claridad su propuesta conceptual. El disco está compuesto por ocho canciones: “Ya no es mi canción (parte uno)”, “Ya no es mi canción (parte dos)”, “Fallas en el corazón”, “Suenan las alarmas”, “Mi canción desesperada (versión eléctrica)”, “Bailas de la nada” y “Mi canción desesperada (versión acústica)”. Cada una funciona como un capítulo independiente, pero al mismo tiempo hace parte de un relato mayor.
Desde su formación cinematográfica, Rafa Trujillo pensó el orden de las canciones como una secuencia cronológica, casi como un guion emocional. Hay un inicio, un desarrollo y una resolución, aunque el propio artista aclara que el disco puede escucharse de manera aleatoria sin que se pierda el mensaje individual de cada tema. Esa doble lectura —lineal o fragmentada— refuerza la idea de que cada canción es una pequeña película, con su propio arco narrativo.
El álbum es, además, una síntesis de las influencias que han acompañado a Rafa Trujillo desde sus primeros pasos en la música. Indie pop-rock, folk y sutiles elementos del flamenco se entrelazan para construir un sonido cálido, introspectivo y contemporáneo. No hay excesos ni artificios: la producción privilegia la emoción, el detalle y la atmósfera, permitiendo que la voz y la historia ocupen el centro de la escena.
Más allá del disco, el proyecto se expande en el terreno visual. Cada canción está pensada para dialogar con una narrativa audiovisual, reafirmando la convicción del artista de que la música también se mira. En tiempos dominados por el consumo rápido, Rafa Trujillo propone detenerse, escuchar y observar, entendiendo la canción como una experiencia completa.
Con “Ya no es mi canción, y otras películas”, Rafa Trujillo no solo presenta un álbum, sino una declaración artística: la de un creador que encontró en la unión entre cine y música la forma más honesta de contar sus historias y conectar con quienes, desde distintos lugares, han sentido alguna vez que una canción también puede ser una película de su propia vida.




