Barranquilla

La historia no contada de la muerte de Valentina Cepeda: así habría actuado el presunto feminicida

La Fiscalía legaliza la captura de Álvaro Felipe Rivera Ramírez, señalado feminicida.

Foto: Cortesía familia de Valentina Cepeda.

Foto: Cortesía familia de Valentina Cepeda.

Durante la mañana de este lunes 5 de enero fue legalizada la captura de Álvaro Felipe Rivera Ramírez, señalado como presunto responsable del feminicidio de Valentina Cepeda, una joven de 22 años, quien era instructora de yoga y licenciada en Educación Infantil de la Universidad del Atlántico.

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La lucha de la familia por justicia

En diálogo con este medio, Deivis Cepeda, padre de Valentina, aseguró que junto a su esposa libraron una batalla constante durante más de un año y medio para que las autoridades profundizaran la investigación, lo que finalmente permitió la captura del hoy procesado.

El progenitor confirmó que Rivera Ramírez fue trasladado desde Santa Marta hasta Barranquilla, donde inició el proceso de judicialización. En la URI de la Fiscalía se realizaron los procedimientos de identificación.

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“Ayer (domingo) se adelantaron los procedimientos de registro ante la Fiscalía, como la toma de huellas dactilares y el diligenciamiento de los formatos de ingreso. Normalmente, si la Fiscalía no logra reunir las pruebas dentro de los tiempos establecidos, se puede presentar un vencimiento de términos y el responsable queda en libertad. En este caso ocurrió lo contrario: la investigación se construyó de manera sólida y rigurosa, a partir del análisis de Medicina Legal, el trabajo del grupo científico adscrito a la Fiscalía, que incluso se trasladó a Bogotá, pruebas testimoniales y labores de campo. Todo el proceso se armó sin dar validez a los argumentos iniciales que el hoy capturado entregó para justificar lo ocurrido”, explicó.

El caso inicialmente fue tratado como suicidio

El caso se remonta a abril de 2024, cuando la muerte de Valentina fue manejada inicialmente como un suicidio. Según la versión entregada en ese momento por el hoy capturado, la joven habría sido encontrada inconsciente en su apartamento, ubicado en el sector de Villa Campestre, en Puerto Colombia. De allí fue llevada a una clínica, donde se confirmó su deceso.

En las primeras valoraciones no se evidenciaron signos claros de violencia, lo que generó dudas y retrasos en el proceso investigativo.

Nuevos elementos clave en la investigación

Deivis Cepeda explicó que, con el avance de las indagaciones, la Fiscalía logró establecer elementos que apuntan a una muerte violenta cuidadosamente planeada, lo que permitió cambiar el rumbo del caso y emitir la orden de captura contra Rivera Ramírez.

El cuerpo de mi hija habló por sí solo. No presentaba marcas externas evidentes: su cuello estaba limpio y solo tenía un pequeño moretón leve en un costado, además de un golpe en la parte superior de la cabeza. Lo determinante fue la causa de la muerte, que estableció que se produjo por presión ejercida con los dedos. Él practicaba jiu-jitsu y utilizó de manera criminal técnicas propias de esa disciplina. La investigación también recogió testimonios que indican que anteriormente mi hija ya había sido sometida a una maniobra similar, tras la cual perdió el conocimiento por unos minutos y luego reaccionó. Todo esto fue clave para que las autoridades entendieran que no se trató de un hecho fortuito, sino de una acción deliberada”, dijo.

“Un regalo de Navidad”: la captura

El padre de Valentina señaló que la captura del presunto feminicida fue recibida por la familia como un “regalo de Navidad”, luego de meses de angustia al ver cómo Rivera Ramírez continuaba en libertad en Santa Marta, donde retomó su vida laboral como entrenador de artes marciales.

“Él vive en Santa Marta y fue allí donde mi hija lo conoció, ya que ella también practicaba jiu-jitsu. Él es dueño de una academia y, en medio de los intercambios entre academias de Barranquilla y Santa Marta, se conocieron aproximadamente un año antes de su muerte. Mi hija se enamoró y él decía estarlo también; incluso vino a pedir su mano. Sin embargo, desde el comienzo mi esposa y yo tuvimos reservas, porque la diferencia de edad era muy grande: él tenía 45 años y mi hija 23. Por eso quiero hacer un llamado de advertencia a los padres y a los jóvenes: las grandes diferencias de edad pueden generar conflictos y vacíos con el tiempo. Tal vez al inicio todo parece felicidad, pero después esas diferencias pasan factura”, sostuvo.

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Continúa la audiencia

Con la captura y judicialización de Álvaro Rivera, termina para la familia de Valentina Cepeda una larga agonía marcada por la impunidad y se abre el camino para que el caso avance en busca de justicia. La audiencia por el caso de Valentina Cepeda continuará este lunes 5 de enero a las 3:00 p. m.

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