Incremento de residuos en Bogotá impulsa la revisión de prácticas de separación y manejo de residuos
Si bien Bogotá ha avanzado en campañas de reciclaje, aprovechamiento y economía circular, aún persisten desafíos relacionados con la infraestructura y la cultura ciudadana.

Con una visita de inspección al relleno sanitario Doña Juana, la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios evaluó las acciones que adelanta el Centro de Gerenciamiento de Residuos. Foto: Colprensa(Thot)

Bogotá registra un incremento sostenido en la producción de residuos, un fenómeno que ocupa a las autoridades ambientales, a los operadores de aseo y a las comunidades aledañas al Relleno Sanitario Doña Juana, quienes trabajan de manera articulada para fortalecer las prácticas de separación, aprovechamiento y educación ambiental.
Las cifras reflejan una tendencia creciente: en 2023, la ciudad produjo 2.186.891 toneladas de residuos, con un promedio diario de 5.991 toneladas; en 2024 la cifra ascendió a 2.225.256 toneladas, alcanzando 6.162 toneladas diarias; y en lo corrido de 2025, Bogotá ya registra 1.924.665 toneladas, con un promedio diario de 6.331 toneladas, la cifra más alta reportada hasta ahora.
Según Andrea Pérez Cadavid, Gerente del Relleno Sanitario Doña Juana, “De mantenerse esta tendencia, la ciudad podría cerrar el año con cifras históricas. Este panorama nos impulsa a reforzar la cultura de separación en la fuente y el manejo diferenciado de los residuos, para mitigar los impactos ambientales y avanzar hacia una gestión más sostenible”.
Entre los residuos que requieren especial atención se encuentran aquellos con metales pesados, como pilas, baterías, bombillas, lámparas fluorescentes y aparatos electrónicos.
Estos materiales pueden liberar mercurio, plomo, cadmio y cromo, sustancias que, al mezclarse con otros residuos, aumentan la complejidad del tratamiento de lixiviados y demandan procesos más rigurosos de control y manejo. Por ello, fortalecer la recolección selectiva y la disposición segura de estos elementos es clave para reducir riesgos y promover una operación ambientalmente responsable.
Asimismo, los residuos de origen sanitario, provenientes de centros de salud o de actividades domésticas que involucran fluidos biológicos, deben mantenerse separados de la fracción ordinaria.
Gasas, guantes, jeringas, cortopunzantes y medicamentos vencidos o parcialmente consumidos requieren un tratamiento diferenciado para evitar la proliferación de vectores y reducir los riesgos para los operarios y las comunidades vecinas.
“Cuando este tipo de residuos llega al relleno, algunos compuestos, por su resistencia a la degradación, pueden alterar la microbiología del sistema y afectar los procesos naturales de tratamiento. Prevenir su ingreso es una responsabilidad compartida que protege la salud y el equilibrio ambiental de la ciudad”, indicó la gerente.




