Comunidad de Prados de Alcalá realiza velatón y exige claridad tras atentado fallido
Cientos de habitantes participaron en una velatón convocada por Asojuntas en el barrio Prados de Alcalá, en Tunja, para rechazar el atentado fallido del pasado sábado y pedir respuestas sobre la reacción de las autoridades. El presidente de la organización comunal planteó dudas sobre los protocolos de seguridad y la atención a la comunidad durante la emergencia.


La noche del lunes 10 de noviembre, cientos de habitantes de los barrios aledaños al Batallón Simón Bolívar se reunieron en el barrio Prados de Alcalá para participar en una velatón convocada por la Asociación de Juntas de Acción Comunal (Asojuntas).


El encuentro se realizó como expresión de solidaridad, memoria y rechazo al atentado fallido registrado el sábado anterior, cuando una volqueta cargada con explosivos fue abandonada en la zona. El hecho generó conmoción en la ciudad y dejó interrogantes sobre la seguridad y la reacción de las autoridades locales.


Velas blancas iluminaron progresivamente el encuentro mientras se rezaba el Santo Rosario. El gesto, sencillo pero simbólico, reflejó la intención de acompañar a las familias del sector y de dejar claro que este hecho no pasó desapercibido. «...Quedamos consternados aún. Estar acá significa darle gracias a Dios porque no pasaron cosas mayores. Seguimos con zozobra, sí, pero estamos agradecidos por la misericordia que tuvo con nosotros...», afirmó una de las vecinas del barrio, quien prefirió no ser identificada.
Para muchos habitantes, la sensación general antes del atentado era de tranquilidad. «...La verdad es segura la zona. Nunca había pasado algo así. Gracias a Dios no fue mayor la situación. Yo me sigo sintiendo seguro...», expresó otro vecino, que destacó que la comunidad espera que este evento sea un caso aislado y no marque un cambio permanente en la percepción de seguridad.


Sin embargo, otros asistentes reconocieron que el impacto emocional fue profundo. «...Cuando escuché la noticia no lo creí. Fue algo inesperado y muy duro. Confiamos en que esto no se vuelva a presentar y que se implementen medidas...», señaló un habitante del sector. El miedo momentáneo y la incredulidad se mezclan con la esperanza de recuperación gradual de la tranquilidad.
El dolor también marcó la jornada. Otra residente manifestó entre lágrimas que «...la ciudad nunca había vivido algo así. Fue muy duro levantarse con esa noticia. Nos rompió el corazón. Pedimos a Dios que nuestra ciudad no siga por este camino...». Su reflexión fue compartida por varios asistentes que, más allá de lo ocurrido, buscaban en la velatón un espacio para procesar lo sucedido colectivamente.
Para algunos, la incertidumbre persiste. «...Se siente un miedo que antes no estaba. Agradecemos que no pasó a mayores porque pudo haber sido peor. Venimos a dar gracias, pero también a pedir protección...», señaló una joven madre que habita el barrio desde hace tres años.
Eduard Barra, presidente de Asojuntas Tunja, encabezó la convocatoria del encuentro. «...Citamos un momento de espiritualidad en rechazo a los actos violentos ocurridos en la urbanización Prados de Alcalá. Este encuentro busca poner en oración a estas familias, por la paz y la tranquilidad de Tunja y de Colombia...», afirmó Barra durante la velatón. Su mensaje destacó la necesidad de fortalecer el tejido social frente a la violencia.

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Barra también hizo un llamado directo a las autoridades municipales y de seguridad para revisar a fondo la atención del caso. «...Esperamos que este hecho permita tomar estrategias que impacten de manera positiva la seguridad. Que trabajemos juntos en prevención para garantizar una ciudad más segura...», afirmó. Sin embargo, advirtió que aún quedan dudas sin responder sobre la reacción institucional el día del atentado.
Entre las preguntas planteadas por el dirigente comunal se encuentran la rapidez de la comunicación entre Policía y Alcaldía, la ausencia de un anillo de seguridad inmediato y la falta de un plan de contingencia para asistir a los residentes en el momento crítico. «...La comunidad se pregunta cuál fue la primera reacción de la Policía. Si se le avisó al alcalde a tiempo. Por qué no se cerraron las vías. Por qué el Ejército salió de su sede en vez de acordonar el sector. Y también, si había horas para actuar, por qué no se bloqueó la ciudad para capturar a los responsables...», señaló Barra.


La velatón se extendió hasta altas horas de la noche alrededor del fuego de una fogata improvisada y una olla de agua panela compartida entre vecinos. En medio del frío, el acto se convirtió en un símbolo de resistencia comunitaria ante la violencia. Mientras las llamas iluminaban los rostros, la ciudad recordó que la paz también se defiende desde los barrios, con la voz colectiva que exige verdad, protección y acciones claras por parte de las autoridades.




