Mineros artesanales del occidente de Boyacá marcharon por sus tradiciones
Los mineros siguen esperando la respuesta del Gobierno Nacional para poder seguir con su trabajo ancestral y artesanal.

Mineros artesanales del occidente de Boyacá
Tunja
Mineros artesanales del occidente de Boyacá realizaron una caminata desde sus hogares en el municipio de San Pablo de Borbur hasta la mina de esmeraldas ubicada en la jurisdicción de Coscuez. En la movilización hizo parte Miriam Duarte de la Federación de Minas, esta caminata tiene como objetivo principal demandar el reconocimiento de los mineros tradicionales y ancestrales.

Mineros artesanales del occidente de Boyacá
La problemática radica en la propiedad de la mina de esmeraldas, que durante 45 años estuvo bajo el permiso de las comunidades locales. La compañía Esmeracol operó la mina desde 1973 hasta 2018, momento en que cambió su razón social y, seis meses después, fue vendida a la multinacional Fura Games. Esta transacción generó tensiones con Fura Gems, que declaró ilegales a los mineros tradicionales que habían trabajado en la mina durante décadas.
“Estamos en esta lucha desde 2019, pero la situación se ha agudizado debido al hostigamiento, desplazamiento forzado, amenazas e intentos de quemar las viviendas de los dueños de tierras para obligarlos a vender. Los mineros tradicionales, que solo cuentan con picas y palas, se ven privados de sus herramientas, quedando sin medios de subsistencia para sus familias”. Explico Miriam Duarte.
El conflicto se agrava aún más con la negativa de la empresa titular del título minero a reconocer la presencia de los mineros en la zona. Las mujeres guaqueras, que trabajan arduamente todo un día, apenas obtienen ganancias de alrededor de $10,000, una situación considerada inhumana.
Miriam Duarte resalta la importancia de que el gobierno nacional y las autoridades reconozcan a los mineros tradicionales. “Si el gobierno no ampara a nuestras comunidades, que alberga a 6200 familias, nos enfrentamos a una crisis social con aproximadamente 12,000 familias en total abandono”, advierte Duarte.
La líder minera también hace un llamado a la justicia social, destacando que la caminata pacífica es para demostrar que los mineros tradicionales son más numerosos de lo que se piensa y que la situación afecta a nivel nacional. La esperanza se centra en que el gobierno, en conjunto con la nueva ley minera, reconozca y reglamente los derechos de los mineros tradicionales que han dedicado décadas a la explotación de estas tierras.



