El teatro en medio de la pandemia
El teatro en medio de la pandemia

El teatro se mantiene

El mundo del teatro en Colombia está acostumbrado a luchar contra la corriente: Rodrigo Rodríguez

Teatro Ditirambo /

El teatro sufrió con rudeza los efectos del confinamiento porque necesariamente tiene que ir público para estar frente a los actores. El artista debe hablar con fuerza para lograr la interpretación de su personaje lo que causa que sea una actividad de riesgo para el contagio.

Las tablas, como se le dice artísticamente al teatro tradicional, tiene una amplia variedad de escenarios en tamaño y capacidad. Con las recomendaciones sanitarias un teatro con 50 butacas de capacidad se ve reducido a menos de 10 personas como público, algo económicamente inviable.

Rodrigo Rodríguez es uno de los teatreros más dedicados. Fundador y director del Teatro Ditirambo con sus dos sedes en Bogotá (Palermo y Teusaquillo) es testigo y víctima de los graves perjuicios del confinamiento e indiscutibles restricciones sanitarias.

Rodrigo reconoce algunas ayudas implementadas por el Estado pero son insuficientes ante la magnitud del desastre

Estrategias insuficientes

La mayoría de grupos de teatro presentan sus obras en salas cuyas instalaciones o local pertenece a terceros no relacionados con el arte. El estado tiene un programa con el que adecua las salas con compromiso a 10 años.

Dureza de la informalidad

Aunque la Ley de Espectáculo ha sido de gran ayuda, en una contingencia como la que atraviesa la humanidad presenta algunas falencias que en estas circunstancias no tiene una “salida de emergencia” y conserva clausulas inamovibles que se va en contra de los grupos de teatro.

Ley del espectáculo

El sector del teatro, acostumbrado a luchar contra corriente, no busca que le regalen recursos. Rodrigo Rodríguez explica que quieren ser escuchados para llegar a acuerdos que favorezca a todas las partes: teatreros, propietarios de inmuebles, Estado y sobre todo al público amante de ir a los teatros.

Urge buscar soluciones

Pero como luchadores constantes los involucrados en el teatro no esperan que del cielo caigan las soluciones. Esperan que el Estado tome una posición decidida y urgente, que pase por el legislativo.

La solución es política y no económica

Rodrigo Rodríguez, como director del Ditirambo, hace un llamado a que el Estado se percate que más allá de decretar la reactivación bajo parámetros sanitarios, debe actuar de una manera más consecuente con las circunstancias.

La reactivación debe ir más allá de un decreto

La Economía Naranja pretende rotular a artes como el teatro en el rango de industria, algo que para Rodríguez, en Colombia no existe.

Los artistas no son tenidos en cuenta en la Economía Naranja

El 2021 será para actividades como el teatro otro año de lucha y de persistencia en llevar un elixir de felicidad y medicamento para olvidar las dificultades que a diario viven os colombianos. El próximo años será de resistencia ante las dificultades.

El 2021 será de persistencia y resistencia

Su actividad y profesión seguirá presente y no bajaran los brazos por que la palabra rendirse no hace parte de su filosofía, concluye Rodrigo Rodríguez, fundador y director del Teatro Ditirambo.

Resiliencia y solidaridad

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