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Arbitraje deportivo

Las 'Bodas de oro' de las tarjetas amarilla y roja en el fútbol

José Borda le cuenta cómo surgieron estos elementos, claves hoy en día en el arbitraje, y cuándo se usaron por primera vez.

Por: José Borda

A mediados de 1960 existía un problema mayúsculo en el futbol por la cantidad de faltas que cometían los jugadores en los partidos, problema que se incrementaba para los organizadores de los torneos cuando no tenían argumentos al revisar las planillas de juego para sancionarlos.

Los árbitros reportaban a los jugadores como amonestados verbalmente hasta en ocho oportunidades en cada juego, lo mismo ocurría con las expulsiones; lo cierto es que al final era el mismo reporte; “expulse al jugador, 'fulanito de tal', por tercera ocasión y no quiso salir del campo”.

Esta práctica era igual en todos los torneos, incluso en la Copa Mundial de 1966, en Wembley, entre Inglaterra y Argentina, fue expulsado el capitán argentino Rattin, los hermanos Bobby y Jack Charlton, futbolistas ingleses, descubrieron que el argentino, aunque estaba excluido participó. Esta fue la gota que rebosó el vaso y tuvo trascendencia en el ámbito futbolístico y arbitral; fue cuando Ken Aston, un árbitro internacional británico, se apersonó de la problemática y decidió hacer algo para acabarla y que el lenguaje utilizado por los árbitros para amonestar o expulsar fuera universal.


Todo ocurrió cuando Aston conducía a su casa con todos los cuestionamientos en la cabeza respecto al tema. Mientras esperaba que cambiara el semáforo; de repente, se dio cuenta que podía utilizar el esquema de codificación de colores basado en el mismo principio, amarillo (prevenir) y rojo (detener- fuera). También detecto que este modelo atravesaría las barreras del idioma y sería elemental para que jugadores y espectadores lo entendieran.

Las primeras tarjetas prototipo fueron hechas en acrílico por la esposa del señor Aston, Hilda, en su casa, pues él le comento la idea cuando llego y ella las cortó de tal manera que encajaran en el bolsillo de la camisa del uniforme de su esposo. Este sistema fue procesado por las autoridades del futbol y fue presentado para la Copa Mundial de 1970 en México. Así nacieron las tarjetas roja y amarilla que conocemos y que cumplen 50 años.

Este invento ayudó muchísimo a los árbitros, pero también al fútbol, pues todos quienes están alrededor de un partido conocen de inmediato la decisión disciplinaria que el silbato toma y, además, contribuye para que el control y la disciplina de juego mejoren, pues los jugadores dejan de dar patadas, ya que esta herramienta las contrarresta.

En la actualidad nos preocupamos por saber si el jugador merecía la tarjeta amarilla, o si la acción daba para tarjeta roja y si la cantidad de estas fue suficiente en el partido para criticar al árbitro, pero desconocíamos que el problema, que se solucionó en el fútbol con estas dos herramientas, fue mayor e hizo que el balompié evolucionara hacia un mejor espectáculo.

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