El campo es nuestro patrimonio

El agricultor Jeovany de Jesús Zapata, explica cómo y porqué sembrar sin quemas.

Mi finca está ubicada en la vereda San Rafael, cerca al municipio de Caracolí, Antioquia. Allí cultivo árboles frutales, plátano, yuca, cebolla, tomate y otros vegetales.

Vengo de una familia con tradición agricultora y nunca hemos usado quemas para el manejo de la finca. Cada seis meses producimos nuestro propio compost con el rastrojo y los residuos que generamos.

El proceso es sencillo, primero se desyerba y se despeja el monte para limpiar el terreno, luego se recogen todos esos materiales en una pila para que se descompongan junto a restos de comida.

A esa mezcla se le rocía agua y estiércol de gallina. A los tres o cuatro días, se descubre el compost para volver a mezclar y revisar que todos los elementos se estén compactando correctamente.

Los resultados se obtienen después de 15 días, cuando no se alcanza a percibir los componentes del compost y el abono ha perdido los olores fuertes que generaban los desechos en descomposición, la humedad y el estiércol.

Por acá le decimos el “oro negro”, porque al cultivar con estas materias las plantas crecen más sanas. Gracias a esto tampoco consumimos químicos, por lo que evitamos muchas enfermedades que se adquieren en otras zonas donde fertilizan con productos sintéticos.

Estoy muy contento porque viendo lo que actualmente está pasando en otros municipios, creo que escogimos la mejor manera de sembrar sin dañar nuestras tierras o poner en peligro a nuestras familias. Las quemas acaban con las propiedades del suelo, amenazan la vida de los animales, perturban el ecosistema, contaminan y secan las fuentes de agua, mejor dicho, todos los recursos naturales se acaban.

Cuando se utilizan las quemas se corre el riesgo de no controlarlas y comenzar incendios que pueden extenderse a los bosques y casas de otras personas, y ahí la situación se nos sale de las manos y no logramos apagar esos incendios sin ayuda de las autoridades.

Entonces son muchas las razones para evitar las quemas y pensar en otras formas de cultivar el campo. De todas formas, es nuestro patrimonio y debemos cuidarlo.

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