Lo que debe saber para prevenir la obesidad infantil

Una escasa actividad física y el exceso en el consumo de alimentos podrían aumentar el riesgo de esta enfermedad.

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Se acercan las vacaciones de fin de año que en miles de familias son sinónimo de descanso, buena comida y hasta de ocio, lo que podría terminar en una escasa actividad física y el exceso en el consumo de alimentos (en especial aquellos ricos en grasas y azúcares) son desencadenantes de la obesidad infantil. 

Según la Nueva EPS estas condiciones significan “una disminución en la expectativa de vida de por lo menos 7 años, debido a que la acumulación de la grasa corporal favorece el desarrollo de enfermedades del corazón, hipertensión y otras alteraciones metabólicas como la diabetes”. 

Por esta razón, la entidad considera una serie de consejos para que los padres de familia y propiamente los menores sean propiciadores de hábitos saludables y con ellos prevenir la obesidad infantil: 

• Al hacer mercado, tenga en cuenta que usted decide lo que se va a comer en casa y en qué cantidad.

• Incluya más fruta y verdura y menos grasas y productos azucarados. Acostumbre a sus hijos desde pequeños, a tomar jugo de fruta o yogur de postre en vez de dulces.

• No llene la alacena de pasteles, chocolates, galletas, caramelos, papas fritas, refrescos y todo aquello que aporte pocos nutrientes y muchas calorías.

• Es importante que el desayuno sea abundante y completo. Y hay que distribuir las comidas a lo largo del día (cuatro o cinco al día).

• En la merienda optar por fruta, lácteos o bocadillos, en vez de dulces industriales.

• No es conveniente prohibir totalmente ciertos alimentos, como los dulces, porque en su justa medida no son perjudiciales y no poder comerlos nunca puede generar ansiedad en los pequeños y rechazo por otros alimentos.

• Eso sí, se debe limitar el consumo de refrescos azucarados, sobre todo durante las comidas, porque además de engordar, sacian al niño temporalmente y este deja de comer alimentos sanos.

• Procure siempre comer en familia, y con ello tendrá la posibilidad de supervisar lo que come el niño y de paso conocer las actividades de sus hijos.

• Al comer fuera de casa, hay que elegir restaurantes donde se sirvan alimentos saludables y nutritivos, en vez de comidas rápidas. No utilice nunca los alimentos como recompensa o castigo.

• Es conveniente hacer ejercicio a diario, aunque solo sea dar un largo paseo. Si los padres tienen un estilo de vida saludable, el niño también lo tendrá.

• Desde pequeño, acostúmbrelos a jugar al aire libre y a permanecer activos, reduzca las horas de televisión, videojuegos, y otras actividades sedentarias.

• Anímele para que se interese por la práctica de algún deporte, en grupo o individual. Seguro que hay alguno que le gusta y lo puede realizar como una actividad extraescolar, o los fines de semana.

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