¿Cómo puede un país encontrar paz cuando más de tres cuartos de su población solo conoce la guerra?
Para tratar de responder a esta pregunta la activista y académica colombiana, Omaira Bolaños argumenta que solo si se le para bolas el tema de la tierra y su restitución, se puede avanzar en este objetivo de paz que tienen los colombianos. En su reciente columna en el Washington Post, Bolaños afirma que como muchos otros compatriotas que les ha tocado vivir el conflicto y las atrocidades de la guerra, ella celebra, esta oportunidad histórica que tiene Colombia para lograr la paz. Por esta razón hace énfasis en un punto que se escapa al debate público y es fuente de muchos conflictos en el país: la restitución de tierras.
“Uno de los aspectos más devastadores de la guerra para mí fue ver a los indígenas, los campesinos, y las comunidades afrocolombianos que pasaron todas sus vidas invirtiendo y cuidando sus territorios y de repente quedan sin nada”, dijo la colombiana que tiene un doctorado en antropología y una maestría en estudios latinoamericanos de la Universidad de la Florida.
La activista argumenta que hay que aprovechar esta transición que está teniendo el país, como una oportunidad única para reconocer los derechos sobre las tierras de las comunidades indígenas, los campesinos y los afrocolombianos. Menciona que hay una profunda herida tras el desplazamiento de estas comunidades y subraya como la Agencia Nacional de Tierras tiene cerca de 1000 aplicaciones para restituciones de tierras colectivas de parte de las comunidades afrocolombianas e indígenas.
Como solución propone leyes sólidas y estables sobre la propiedad de tierras en el país que le permitan cambiar este panorama oscuro del desplazamiento y prevenir el retorno al conflicto.




