29 años del clásico uruguayo de ‘los ocho contra once’

El 23 de abril de 1987 Peñarol venció 2-1 a Nacional de Montevideo con tres hombres menos.

Peñarol y Nacional de Montevideo cuentan con una de las rivalidades más grandes en la historia del fútbol mundial, entre torneos internacionales, liga local y juegos amistosos, ambos equipos se han enfrentado en más de 500 oportunidades desde sus inicios.

Desde la profesionalización del fútbol uruguayo han jugado 202 partidos por el campeonato nacional, con un saldo de 74 triunfos para los ‘aurinegros’ (Peñarol), 58 para el ‘tricolor’ (Nacional) y 70 empates.

Sin embargo, en el marco de un triangular amistoso internacional, un compromiso disputado el 23 de abril de 1987 (hoy hace 29 años), se llevaría a cabo uno de los encuentros más recordados en la historia de dicha rivalidad.

La Copa Andalucía fue la excusa perfecta para volver a enfrentar a los dos oncenos más tradicionales del balompié uruguayo, junto al Betis de Sevilla.

El primer tiempo de aquella tarde de abril en el estadio Centenario marchó dentro de lo común, más allá de la tensión y los roces normales que suelen despertar un clásico de dichas magnitudes.

Peñarol se adelantó a los 33 minutos de la primera etapa con un cabezazo de Ricardo Viera, también de cabeza lo igualó Jorge Daniel Cardaccio para Nacional, a los 4 minutos del complemento.

El autor del tanto ‘carbonero’ vería la tarjeta roja a los 68 minutos, tras una patada temeraria sobre un rival. Al juez Daniel Cardellino no le temblaría la mano para expulsar, instantes más tarde, a otros dos jugadores ‘aurinegros’. Antes de completarse el tercer cuarto del juego se irían del campo José Herrera y José Batlle Perdomo, el primero por agredir a un rival y el segundo por protestar la decisión del árbitro.

Restaban más de 15 minutos y se pronosticaba una victoria cómoda a favor de Nacional; sin embargo, a Peñarol le sobrarían hombres para defender su arco y valentía para buscar el área rival.

El hoy director técnico de la selección uruguaya, en ese entonces al mando de Peñarol, Óscar Washington Tabárez, enviaría a la cancha a Jorge Cabrera y Diego Aguirre, quienes posteriormente terminarían concluyendo una jugada histórica.

Sobre los 83 minutos Aguirre bajó con la cabeza un balón para Cabrera en mitad del campo, quien se aventuró a gambetear sobre un mar de piernas de jugadores de Nacional, regresó el balón a Diego Aguirre, ya ubicado en el borde del área tras acompañar la jugada, y este filtro la pelota nuevamente para que Jorge Cabrera venciera al portero Gualberto Velichio y escribiera su nombre con letras doradas en la historia del denominado “Padre del fútbol uruguayo”.

Los minutos restantes ratificarían el triunfo ‘carbonero’ con un equipo que defendió su arco, en palabras de Tabárez, no solo con los ocho jugadores en cancha, sino que también con toda la hinchada de Peñarol.

De esta manera, aquel 23 de abril de 1987 en el estadio Centenario, nacería la leyenda de “los ocho contra once”.

Los ocho de Peñarol: Eduardo Pereira, Jorge Goncalves, Obdulio Trasante, Alfonso Domínguez, Gustavo Matosas, Eduardo Da Silva, Jorge Cabrera y Diego Aguirre.

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