El ojo de Horus

¿Castrar químicamente a los violadores o aumentar sus penas?

Resurge el debate sobre la cuestión respecto a si se debe aplicar cadena perpetua o aumento de pena con individuo castrado.

Ya tratamos este asunto tiempo atrás, pero nos parece pertinente recuperarlo ante la opción de un aumento penal como alternativa para disuadir de este tipo de delitos. ¿Mayores penas o castrar químicamente a los agresores sexuales?

Recordemos en qué consiste la castración química, un término utilizado para describir los medicamentos destinados a reducir la líbido y a reducir la actividad sexual, por lo general, para impedir que los violadores, pederastas y otros delincuentes sexuales reincidan. El termino castración podía cambiar para volverlo a presentar en el Senado de la Republica por el de “terapia hormonal para reducir el deseo sexual en violadores”.

A diferencia de la castración quirúrgica (cuando se extraen los testículos), en la castración química no se ocasiona un cambio físico permanente en el cuerpo ya que no es una forma de esterilización sino que se administran diferentes medicamentos, por ejemplo la Depo Provera, es un progestágeno aprobado por la FDA y el INVIMA para el control de la natalidad, que sofoca la conducta sexual de los delincuentes sexuales por medio de la reducción de los niveles de testosterona en los hombres, al disminuir los niveles de andrógenos en el torrente sanguíneo. Esto, en teoría, reduce las fantasías sexuales compulsivas de algunos tipos de delincuentes.

Este tipo de tratamiento ha sido utilizado desde hace tiempo con la intención de reducir el deseo sexual de algunos agresores sexuales cuya incapacidad para controlar su comportamiento conduce a repetir una conducta sexual desviada que perjudica a terceros: violadores, abusadores de niños incestuosos, pedófilos, exhibicionistas, etc.

La castración química como método terapéutico ha sido y es muy debatida. Debido al reclamo público de reducir el flagelo de las agresiones sexuales, la castración química ha sido propuesta como una alternativa no permanente, reversible y con menos efectos colaterales que la castración quirúrgica. Sin embargo, ¿se establece la discusión de aumento de penas o se deja el marco legal actual y se ejecuta la castración hormonal?

Algunos estudios sugieren que, si la castración química es acompañada por el tratamiento psicológico se reduce notablemente la tasa de reincidencia. Algunos programas de castración química, más terapia psicológica, juntas, prueban ser eficaces en abusadores de niños (no sádicos sino intrafamiliares incestuosos) y en exhibicionistas, aunque no en violadores.

La castración química con medicamentos antiandrógenos sólo puede ser administrada bajo estricta supervisión médica continua, un adecuado seguimiento y asesoramiento dentro de un plan de tratamiento integral. Estos medicamentos nunca deben ser utilizados como único método de tratamiento y el agresor sexual debe participar en simultáneo en un tratamiento cognitivo-conductual diseñado para abordar otros aspectos de la conducta desviada, además de los intereses sexuales.

¿Y si se establece como medida adicional al aumento de la pena, con nuestro marco legislativo actual? Es preferible actuar con estos tratamientos que volverla cadena perpetua, tal como busca la iniciativa para la reforma constitucional hecha por el representante Efraín Torres, reconociendo lo que la difunta senadora Gilma Jiménez intentó para darle preferencia a este flagelo.

Tendríamos en Colombia que luego de tantos años viendo impunemente como estos violadores reinciden y en ocasiones sus débiles penas los dejan en libertad, se intentaría reintegrarlos a la sociedad, sometiéndolos a tratamientos médicos hormonales y psicoterapéuticos, y en ese orden de ideas que nuestros senadores tengan conocimiento médico explicativo de que sí se puede hacer este tipo de leyes en Colombia. En Estados Unidos han experimentado con la legislación sobre castración química. California fue el primer estado que la usó como una pena para los delincuentes sexuales.

El 13 de septiembre de 2012 se radicó un proyecto de ley por parte del Senador Roy Barreras, el cual propone que en algunos casos se someta al violador a la castración química para evitar que siga cometiendo este delito. Barreras había intentado que la iniciativa se convirtiera en ley, pero en ese entonces el proyecto no recibió la acogida necesaria y se hundió. De acuerdo con Barreras, la iniciativa tiene como objetivo eliminar los beneficios legales que les otorgan a los violadores una vez judicializados como rebajas de penas, libertad condicional o casa por cárcel. “Los violadores son incurables en su función criminal y por esa razón la castración química es una medida que puede ser muy útil para disminuir la presencia de estos delincuentes. Hay por lo menos dos tipos de violadores, los delincuentes comunes, a ellos todo el peso de la ley y hasta 60 años de prisión sin rebajas. Hay otros, a los que considera el juez como psicópatas, locos entre comillas, que los dejan libres sin ninguna medida terapéutica. Para ellos vamos a proponer una terapia hormonal, para que al menos no reincidan” afirmó.

En algunos otros países la castración química está permitida. En Corea del Sur se aprobó una ley para ello en 2010, año en que ocurrió lo mismo en la Argentina. En Polonia se admitió en 2009 para casos de violación e incesto. En Estados Unidos es legal en nueve de los 50 estados. En Gran Bretaña el gobierno la aprobó en 2007, aunque su aplicación tenía que ser aceptada voluntariamente por el agresor. No hay país en el que este método se haya admitido sin acarrear una buena carga de polémica.

Sabemos que los pedófilos no se rehabilitan, por lo que hay que buscar un método para que dejen de ser un peligro para los niños. En varios países se utiliza la castración química. Hoy en Occidente la castración física (quirúrgica) no se realiza a menos que exista una necesidad médica, pero si existe la química, bastante menos brutal, pero igual de efectiva si es que la persona no deja el tratamiento.

La castración química tiene además otros usos médicos, especialmente en el tratamiento de algunos tipos de cáncer, como el de próstata, que se beneficia con una deficiencia de testosterona que impide que las células malignas se sigan multiplicando.

El hecho de que la castración química sea temporal, dura tres meses tras los cuales hay que volver a aplicar la inyección, le hace un método que requiere tener un seguimiento constante del abusador sexual que deberá utilizarla de por vida. La castración química tiene también efectos secundarios como el aumentar significativamente el riesgo de padecer de osteoporosis y problemas cardíacos.

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