Gabriel García Márquez fue recordado por sus amigos en Medellín
Al conversatorio asistió el director de 6AM Hoy por Hoy, Darío Arizmendi.


Entre amigos, así fue el diálogo ameno y divertido que sostuvo el periodista Jorge Alfedro Vargas con el fotógrafo y escritor Guillermo Angulo, el director de cine Rodrigo Castaño y el director de “6AM Hoy por Hoy”, Darío Arizmendi, quienes en una hora echaron cuentos de Gabo en Medellín. Lo hicieron ante un auditorio que ocupó la sala de conversatorios de la segunda edición del Premio Gabriel García Márquez al Periodismo Iberoamericano y que se desarrolló durante tres días, con distintas actividades académicas y culturales en Plaza Mayor
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El director de ‘6AM Hoy por Hoy’, Darío Arizmendi, recordó con la canción Segura, de Rocío Jurado, y que sonó en el auditorio previo a su relato, como el Nobel de Literatura le reveló en México, junto al editor José Vicente Kataraín el origen de una obra literaria: El amor en los tiempos del cólera. “Gabo nos recibió en el aeropuerto del Distrito Federal; él estaba en mangas de camisa, con zapatos sin medias y él mismo manejaba un BMW verde, me acuerdo perfectamente. Me hice adelante. Kataraín iba atrás. Y coge un cassette, en ese momento no había CD ni cosas por el estilo, y dice: ésta es mi nueva novela, y suena Señora de Rocío Jurado. (…) Y el tipo durante todo el viaje, 30 o 40 minutos al hotel María Cristina del Distrito Federal no habló una sola palabra”, relató
Al día siguiente fueron a la finca de Gabo en Cuernavaca. García Márquez se retiró y se fue a la biblioteca, por lo que minutos después Darío Arizmendi le preguntó a Mercedes Barcha por su esposo. Ella invitó al periodista a que fuera por el Nobel. “Estaba escuchando Señora tirado en un sofá, con una pose muy característica, porque él se recostaba hacia atrás cuando se ponía a pensar. Y yo más desconcertado todavía, y esa fue la inspiración de El amor en los tiempos del cólera”, dijo Darío Arizmendi. Más adelante, el escritor, fotógrafo y cineasta Guillermo Angulo narró el momento curioso en que Gabo conoció el propietario de un lote que quiso comprar en Cartagena. Le dijeron a García Márquez que había un lote, barato porque era de un tipo que tenía una imprenta, un techo y nada más. Un abogado le sugirió al Nobel que el negocio lo hacía él porque si García Márquez lo compraba le salía “tres veces más caro”. Hecho el negocio, regresó el abogado y le dijo a Gabo: “hay un problema, el tipo quiere conocer al comprador, es un lote que quiere mucho. Él está medio ciego, él no te va a reconocer”, relató Angulo. “Entonces Gabo llegó y dijo: ajá y tan pronto dijo ajá, ¡García Márquez! (exclamó el del lote) y expresó: bueno, el precio es distinto. García Márquez dijo: no hombre pero si ya habíamos llegado a un precio. Finalmente dice: bueno, pero ¿Cuánto es el precio? La mitad -respondió el dueño del terreno-. Gabo preguntó: ¿cómo así que la mitad? Dijo el de la imprenta: ven esa imprentica que hay ahí, toda la plata que yo tengo la hice pirateando todas las obras de García Márquez”, de inmediato las carcajadas no se hicieron esperar. A su turno, el cineasta Rodrigo Castaño contó como al autor de Cien años de soledad, en los últimos tiempos le gustaba beber la champagne Ice y como todo el mundo sabía “hasta que llegaba cualquier cantidad de champagne” a la casa del escritor. También habló sobre sus caprichos. “Mucha gente se le acercaba. En la última época, le daba gusto tomarse fotos con la gente. No era así antes. Hubo una época en que pedía que sí iba a firmar autógrafos, tenía que ser un libro. Después eso se le fue pasando y firmaba en donde fuera, hasta en el cuerpo de las personas”, añadió Castaño. Hubo espacio para otras historias, las mismas que quedaron grabadas en la memoria de sus amigos, quienes al pie de la letra narraron infidencias, gustos, comportamientos, manías, complicidades y hasta la entrega del Nobel de Literatura aquel 21 de octubre de 1982, del más ilustre hijo de Aracataca, Magdalena.




