Narrativa de Gabriel García Márquez fue recordada en Medellín
En ceremonia solemne, entregan hoy el Premio a los mejores periodistas de Iberoamérica.


Sentados en taburetes y poltronas de color blanco, estaban dos escritores y dos periodistas intentando descifrar la narrativa de Gabriel García Márquez, ayer ante un auditorio repleto de Plaza Mayor, en Medellín
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El primero en tomar la palabra fue el periodista Roberto Pombo, director del periódico El Tiempo, quien inició el conversatorio Gabo, el periodismo y el lenguaje con una lectura del nobel. Acto seguido le dio la palabra o un escritor
De Puerto Rico, Héctor Feliciano, comenzó por destacar los textos periodísticos que siempre le exigían a Gabo, en medio de lo que consideró un laboratorio para su literatura
“El periodismo de él es una suerte de laboratorio de su literatura. Es un lugar donde el comenzaba muchas de las ideas, las que iban a parar a ser literatura. También era el lugar donde el comenzaba a trabajar con el lenguaje a pisar los adjetivos”, expresó
Luego, desde la Península Ibérica, el español Joaquín Stefanía, director de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Madrid, recordó la obsesión positiva del nobel colombiano por el reportaje y la negativa por el género de la entrevista, en medio de lecturas sueltas de sus palabras y libros
“Le preguntan sobre estos aspectos y dice Gabo: ‘hay un aspecto fundamental del periodismo que es el reportaje, que es el que siempre me gustó a mí, que es el que siempre practiqué, que es el que se está confundiendo con la entrevista. Tengo, no sé si la ventaja o la desventaja de estar a ambos lados del escritorio’”, recordó Stefanía
Gabriel García Márquez tenía la palabra precisa, cómica y a veces, empleaba una “de mala suerte”, en medio de la mística narrativa que envolvieron historias como Crónica de una Muerte Anunciada, según el escritor peruano Julio Villanueva Chang
“Era un tipo con un gran instinto verbal. Tenía esa cualidad que todos quisiéramos tener, de tener la palabra precisa, reveladora, sorprendente, cómica. Se prohibía poner palabras como parámetro, contexto, simbiosis, enfoque. Esas palabras que ahora nos encanta usar. Lo hacía porque quería transmitir una visión del mundo”, explicó
El lenguaje de García Márquez fue recordado con precisión, al referirse a la supresión de los adverbios. Su obsesión por la escritura se ventiló con las anécdotas de autocorrección y su fastidio por el género de la entrevista. Medellín, Cartagena y Barranquilla tampoco se escaparon de las historias de un legado que a todos escribió.




