Sexo y Olfato

El sentido del olfato nos ofrece ahora una información muy compleja para nuestra vida sexual.

Nuestro sentido del olfato muy bien pudo desarrollarse para facilitar el trabajo del sentido del gusto y guiar nuestro movimiento. La búsqueda de alimentos ya no tenía que ser al azar sino dirigida por este nuevo “gusto a distancia” que permitía saber de dónde provenían ciertas partículas olorosas liberadas por un nutriente cercano

 El sentido del olfato nos ofrece ahora una información muy compleja, más allá de la alimentación, con una maravillosa participación en nuestra vida sexual; pues desarrolló un sistema especializado para percibir moléculas liberadas por otros organismos –las feromonas- con las que recibe información sobre territorialidad, agresión o disponibilidad sexual

 Cuando uno encuentra a una persona cuyo humor es agradable, se despiertan las sensaciones que nos impulsan a acercarnos, oler y disfrutar el contacto con ella. Se despliegan los comportamientos de conquista y se asume una disposición hacia el compartir y el apareamiento

 Muchas de las veces que eso sucede, nuestra organización social no nos permite concretar la conquista sexual y esas experiencias se pueden convertir en simples vinculaciones laborales, académicas o de amistad, no sentimentales; pero, igualmente, con un fuerte lazo que denominamos “química”

 El olfato durante el sexo puede jugar un papel tanto excitante como bloqueador, dependiendo de si los olores que emana la otra persona nos son agradables o no. Se ha dicho, por ejemplo, que el vello púbico tiene entre sus funciones el mantener moléculas de nuestras secreciones genitales para atraer a una potencial pareja sexual; sin embargo, con frecuencia sucede justamente lo contrario. Los perfumes, lociones y colonias son usados tanto para ensombrecer los malos olores como para ofrecer un buen aroma y, aún así, no todos estos odorizantes causan buen impacto a cualquier persona

 Es tan básica nuestra química sexual que, sin necesidad de aromas sintéticos, consideramos que más bien se guía por encontrar y hacer pareja justamente con personas que liberen moléculas de olor particularmente diferente –tal vez idealmente opuesto al propio- por cuanto el apareamiento promueve una altísima probabilidad de que los descendientes cuenten con una gran variabilidad adaptativa

 Por supuesto, aunque no es lo usual, hay personas para quienes el olfato guía su placer sexual de una manera obsesiva y centran toda su experiencia en la recepción de olores emanados por las diferentes partes del cuerpo de su pareja, para poder alcanzar el éxtasis. Cómo huele su pelo, su piel, sus axilas, su aliento, su sudor, sus genitales y hasta su orina o su materia fecal

 Exploremos y disfrutemos, alguna vez al menos, de un encuentro sexual con quien, a nuestro juicio, huela bien.  Dejémonos llevar por las sensaciones que produce este sentido, tratando de ignorar transitoriamente lo que se ve, o se oye, o se toca, encontrando excitación y deseo primitivos con los olores

 A cada uno de nuestros canales sensoriales démosle la opción de ser nuestros protagonistas sexuales de vez en cuando.

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