Santos había rendido homenaje a víctimas del Palacio de Justicia, incluso a desaparecidos
Luego de que el Estado dijera que no hubo desaparecidos en el holocausto, Caracol Radio recuerda el discurso del mandatario donde se compromete a "rescatar la verdad".


En medio de la polémica que se desató en Colombia por la posición de la Defensa de Estado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, según la cual no es cierto que haya desaparecidos luego de la acción militar para retomar el Palacio de Justicia, Caracol Radio recordó un discurso del presidente Juan Manuel Santos, en el que respalda un informe de la Comisión de la Verdad que habla de 12 desaparecidos
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Dicho discurso fue pronunciado el 4 de noviembre de 2010, cuando se recordaron los 25 años de la toma del Palacio de Justicia, realizada el 6 y 7 de noviembre de 1985 por el entonces grupo guerrillero M-19
En dicho discurso santos se refiere al informe de la comisión de la verdad, integrada por los ex presidentes de la Corte Suprema de Justicia Jorge Aníbal Gómez, José Roberto Herrera y Nilson Pinilla, y pide que este informe "se considere con seriedad"
En el discurso menciona las cifras de víctimas entregadas por la comisión de la verdad: murieron al menos 43 civiles —incluyendo 11 magistrados de la Corte Suprema—, además de 11 miembros de la Fuerza Pública y 33 guerrilleros
Y añade: "Y hay, al menos, 12 personas de las que se desconoce su paradero"
Luego de pronunciar esas cifras, que incluye los 12 desaparecidos, el presidente Santos dice que es su deber "rescatar la verdad, por dolorosa que sea, sobre lo que ocurrió en el Palacio, y acompañar a las víctimas, a los familiares, que tienen todo el derecho a saberla"
Más adelante pide que el documento de la comisión de la verdad sea considerado "con seriedad" y añade que "es fundamental que todo proceso que se adelante para el esclarecimiento de los hechos llegue a su debida conclusión"
De parte de este Gobierno —como lo he dicho ya tantas veces— existe un compromiso inequívoco de respetar la autonomía e independencia del poder judicial, y de brindar las garantías para su adecuado funcionamiento, señaló entonces el presidente de la República
Posteriormente el mandatario volvió a referirse a los desaparecidos y consideró que es imperiosa la necesidad de que se conozca la verdad
"No podemos olvidar tampoco, en este homenaje, a aquellos sobre los que no se tiene noticia cierta de su paradero, cuya realidad debe conocerse —¡es imperioso que se conozca!— por el bien moral de nuestra sociedad y de nuestro Estado", señaló Santos en su discurso de noviembre de 2010
El documento es divulgado por Caracol Radio en medio de la polémica que vive el país sobre la posición del Estado de que no hubo desaparecidos y de la controversia desatada porque el defensor, Rafael Nieto Loaiza, se posesionó apenas tres días antes de que Colombia presentara su defensa ante la Corte Interamericana
Nieto Loaiza asumió en reemplazo del abogado Jorge Enrique Ibáñez, quien dijo al diario El Tiempo, en la edición de este jueves, que no siguió con la defensa de Colombia "porque hubo desconfianza por parte de los altos mandos". Ibáñez aseveró, según el diario, que fue vetado por los militares para llevar adelante el proceso ante la Corte Interamericana
Lo impensable había ocurrido. El velo de la tragedia caía sobre el Palacio de Justicia, el templo sagrado de la ley, en el costado norte de la Plaza de Bolívar
La misma plaza que fue testigo, hace dos siglos, del grito de independencia, vio —sobrecogida— a la Justicia secuestrada, incendiada, vulnerada, golpeada sin misericordia por los violentos
Fueron dos días difíciles, atroces, que marcaron con sangre la historia de Colombia y que hoy, un cuarto de siglo después, aún no hemos olvidado, ni debemos olvidar
Yo recuerdo muy bien; yo era Director encargado del diario El Tiempo. Y seguí esas 28 horas, sin dormir, desde las oficinas El Tiempo. Y recuerdo muy bien cómo vivimos los colombianos esos episodios
Bien decía el catedrático israelí Ben-Zion Dinur, al que se cita al inicio del informe de la Comisión de la Verdad sobre los hechos del Palacio de Justicia:‘Si queremos vivir y entregar vida a nuestros hijos, si creemos que vamos a allanar el camino hacia el futuro, entonces debemos, primero que todo, no olvidar’
Las heridas no han cicatrizado; el dolor por los caídos, la incertidumbre por los desaparecidos, siguen vigentes en los corazones de sus familiares, de sus amigos y de millones de colombianos
Fue tan grande la infamia que la llamamos 'holocausto', tal como se recuerdan los grandes sacrificios humanos; tal como se conoce al exterminio de millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial
¡Y lo llamamos holocausto porque fue un holocausto!Un holocausto de la Justicia, un holocausto de la democracia, un holocausto de nuestras más caras instituciones republicanas, un holocausto que cobró la vida de casi un centenar de compatriotas
Hoy estamos convocados a rendir homenaje a las víctimas de esta tragedia y venimos con sentido de patria y humanidad, no sólo como Gobierno, sino en nuestra condición pura y simple de ciudadanos que, al igual que todos, sentimos y sufrimos esta afrenta contra la justicia y contra la vida
¡Cuántas vidas sacrificadas, cuánto dolor innecesario!Según el informe de la Comisión de la Verdad —integrada por los ex presidentes de la Corte Suprema de Justicia Jorge Aníbal Gómez, José Roberto Herrera y Nilson Pinilla—, en el Palacio de Justicia murieron al menos 43 civiles —incluyendo 11 magistrados de la Corte Suprema—, además de 11 miembros de la Fuerza Pública y 33 guerrilleros
Y hay, al menos, 12 personas de las que se desconoce su paradero
Rescatar la verdad, por dolorosa que seaNuestro deber hoy es, precisamente, rescatar la verdad, por dolorosa que sea, sobre lo que ocurrió en el Palacio, y acompañar a las víctimas, a los familiares, que tienen todo el derecho a saberla
El informe de la Comisión, conocido en diciembre del año pasado, elabora, en sus más de 300 páginas, un completo diagnóstico y estudio sobre los antecedentes, los hechos mismos y lo que sucedió después de la cruenta toma del Palacio de Justicia a manos de comandos del M-19
Es indispensable que este documento se considere con seriedad y es fundamental que todo proceso que se adelante para el esclarecimiento de los hechos llegue a su debida conclusión
De parte de este Gobierno —como lo he dicho ya tantas veces— existe un compromiso inequívoco de respetar la autonomía e independencia del poder judicial, y de brindar las garantías para su adecuado funcionamiento
Porque nada queremos más, nada nos motiva más, que tener una justicia autónoma, operante, pronta y cumplida para todos
Para ello, precisamente, hemos propuesto una reforma a la Justicia, que estamos discutiendo abiertamente con las Cortes, con la academia, con los partidos, con las organizaciones especializadas, con el objetivo de presentar al Congreso el mejor texto posible
Si logramos con la reforma obtener una justicia más ágil y eficaz, que mantenga y preserve su autonomía, habremos hecho mucho, no sólo por la justicia, sino por la seguridad y el progreso del país
Solidaridad con las víctimasPero hoy es un día, antes que nada, de solidaridad
Hoy es un día de solidaridad con las víctimas del Holocausto del Palacio de Justicia; un acto simbólico al que queremos darle toda la trascendencia
¿Y para qué sirven los símbolos? Para hacer memoria de lo que ocurrió, para sacar lecciones del pasado, y para comprometernos a que hechos como estos no vuelvan a suceder —¡nunca!— en nuestra historia
Para encontrarnos —aun en el dolor— y reafirmar, unidos, que queremos buscar la paz y la reconciliación sobre una base de verdad y de justicia
Para expresar a las viudas, a los viudos, a los huérfanos, a los padres, a los hermanos, a tantos cuyas vidas fueron afectadas el 6 y 7 de noviembre de 1985, que estamos con ellos, que nuestro compromiso es con ellos y con todas las víctimas de Colombia
Tal como lo dije a fines de septiembre, cuando radiqué personalmente en el Capitolio el proyecto de Ley de Víctimas, queremos dejar firmado sobre piedra un compromiso profundo e irrevocable de la sociedad colombiana hacia las víctimas
Una Corte admirableHan pasado 25 años y no cesamos de lamentarnos por los que cayeron, por esa Corte Admirable que fue sacrificada
Hoy, en nombre del Gobierno de Colombia, en nombre del pueblo colombiano, pronuncio, emocionado, los nombres de aquellos 11 magistrados inmolados, y les rindo el homenaje que merecen:Alfonso Reyes EchandíaFabio Calderón BoteroManuel Gaona CruzJosé Eduardo Gnecco CorreaFanny González FrancoCarlos Medellín ForeroRicardo Medina MoyanoHoracio Montoya GilAlfonso Patiño RoselliPedro Elías Serrano AbadíaDarío Velásquez GaviriaIncluyo en este tributo al magistrado Dante Fiorillo Porras, cuya muerte se produjo cuando tuvo conocimiento de la tragedia del Palacio de Justicia
Y menciono también a los magistrados Hernando Baquero Borda y Luis Enrique Aldana Rozo, que murieron dentro del año siguiente a la toma, por causa de la mafia y su presión para que se aboliera la extradición
Porque no podemos perder de vista —y esto es muy importante— el papel que al parecer jugaron ‘Los Extraditables’, liderados por Pablo Escobar, en los eventos que hoy recordamos
La Corte Suprema de 1985 no sólo fue admirable por su sabiduría, sino que fue también una Corte valiente que se plantó con firmeza y dignidad —amparada en su talante democrático y sus principios jurídicos— ante la arremetida y las amenazas del narcotráfico, dejando un legado de heroísmo que tampoco podemos olvidar
Debo reconocer, por fortuna, que las Cortes de hoy defienden —con el mismo vigor de aquellos años— los derechos humanos de los colombianos; que lo están haciendo con valentía, y que merecen por ello la gratitud de la sociedad
Recuerdo de todas las víctimasIncluyo, por supuesto, en esta memoria de honor, a los demás funcionarios judiciales, a los trabajadores, a los visitantes ocasionales y a los transeúntes que fallecieron en esos días infaustos de nuestra historia
Si les hablo de María Isabel Ferrer, de Emiro Sandoval, de María Teresa Muñoz, de Plácido Barrera, de Carlota Sánchez, entre tantos otros tantos que cayeron, tal vez sus nombres no digan mucho a la opinión pública, pero fueron víctimas fatales, tan lamentadas y lamentables como todas
Fueron buenos ciudadanos, personas de bien, que trabajaron con decoro, y que dejaron un irreparable vacío en sus hogares
También lloramos y recordamos a los caídos de nuestra Fuerza Pública y del DAS, héroes de la democracia que murieron en cumplimiento de su deber
Muchas veces no se habla de ellos, pero estos valientes soldados, policías y agentes tienen bien merecido el reconocimiento de la Patria
No podemos olvidar tampoco, en este homenaje, a aquellos sobre los que no se tiene noticia cierta de su paradero, cuya realidad debe conocerse —¡es imperioso que se conozca!— por el bien moral de nuestra sociedad y de nuestro Estado
Todos son víctimas, todos merecen hoy que los llevemos en nuestra memoria y en nuestro corazón
Todos merecen —y especialmente ustedes, sus familiares— nuestro compromiso firme y sincero con la verdad
El informe de la Comisión de la Verdad termina haciendo ‘ un llamado al Estado y a la sociedad colombiana a decidirse a tomar el camino de la verdad y de la memoria, como fuentes de convivencia, reconciliación y reparación moral’
Hoy quiero reafirmar, como Presidente de Colombia, que estamos prestos, que estamos decididos, que estamos determinados a atender este llamado, y a transitar —así duela— el camino de la verdad y de la memoria
Lo haremos por los que murieron
Lo haremos por los que los lloran
Lo haremos por nuestro futuro como nación: ¡por aquellos que apenas comienzan a vivir!Muchas gracias”
Enlace del texto del discurso: http://wsp.presidencia.gov.co/Prensa/2010/Noviembre/Paginas/20101104_04.aspx




