Permanece la zozobra e impunidad en la comuna 13
En esta comunidad, los dolientes de entonces, y las víctimas de hoy siguen recordándole al país que la situación de inseguridad y violencia no ha cambiado.


Pese a las multimillonarias inversiones en obras públicas, durante la última década, para mejorar la infraestructura, la presencia institucional con programas sociales, y con modernos puestos de control policial y militar la Comuna 13, la zona con mayor vigilancia de fuerza pública en Medellín, no ha conseguido la tranquilidad que siempre ha reclamado, y sigue siendo, también, un populoso sector, con una alta tasa homicidios
Tampoco se ha consolidado como un espacio de libertad plena, y sus comunidades siguen viviendo bajo el terror de la violencia fratricida, la acción de los combos delincuenciales y la zozobra de las balaceras que se desatan en cualquier momento por el control territorial, y la reafirmación de la existencia de lugares y vías prohibidas para muchos y controladas por unos pocos
La Comuna 13 de Medellín, reconocida y recordada en la ciudad y el resto del país por los graves hechos de violencia al finalizar el siglo pasado, y durante los albores del siglo 21, fue también escenario de la dura aplicación de la fuerza pública, para contrarrestar la guerra entre guerrilleros y paramilitares que desangraba a esa comunidad
Recordada también porque en el año 2002, poco antes de la posesión del entonces presidente Álvaro Uribe, y también luego de asumir el gobierno, se desarrollaron en ese sector del centro occidente de la ciudad, que buscaban poner fin a la contienda entre varias facciones de guerrilleros y de las autodefensas
En esas acciones de la Cuarta Brigada y la Policía Metropolitana del Aburrá, ordenadas por el entonces presidente Álvaro Uribe, murieron cuatro militares, un civil y seis supuestos milicianos, y quedaron unos 200 heridos, como también personas desaparecidas
Esa misma comunidad, los dolientes de entonces, y las víctimas de hoy siguen recordándole al país que la situación de inseguridad y violencia no ha cambiado, y que los operativos y la nutrida presencia policial y militar de ahora sigue no consolidada aún esa tranquilidad
Y en medio de la zozobra, siguen esperando la verdad, la justicia, la reparación, pero sobre todo, la aparición –vivos o muertos— de quienes fueron desaparecidos, y que se conozcan las penas para los responsables de los crímenes. Los hechos violentos de entonces, y los de ahora.




