Alicia, no vivió en el país de las maravillas, sus ojos vieron de cerca el horror de El Placer, Putumayo
Fueron 7 años, hasta el 01 de Marzo de 2006 cuando los paramilitares salieron de El Placer, de cara a la desmovilización de las AUC.
Por Patricia PardoEra Agosto de 1984 cuando Alicia Escobar, nariñense de 18 años en ese entonces, llegó a El Placer, un pueblo en el bajo Putumayo que para muchos era el sitio ideal para vivir. Era cercano al río Guamúez, tenía un excelente clima, su ubicación geográfica era perfecta y generaba la tranquilidad que trae hacerse la vida en un lugar pequeño
Alicia tenía un sueño, ella quería ser profesora, ella quería enseñar a leer, a escribir, a sumar y restar, a los niños que el pueblo iba gestando. Comenzó a trabajar en una escuela pequeñita, sin techo, con pupitres improvisados, compartiendo con sus alumnos todo lo que sabía y todo lo que leía en los libros, con el fin de motivar a los pequeños a ser buenos seres humanos. Corría la década del 80 y un día tuvo que enfrentarse con una situación inusual, uno de sus mejores alumnos se acercó y entre sumas y restas le sustentó porque era mejor ir a raspar hoja de coca que venir 4 horas diarias al salón de clase. Alicia intentó hablar con los padres del niño, pero ellos también andaban en el mismo negocio. Ese día Alicia descubrió que no estaba en el país de las maravillas, comenzó a entender porque su clase de 22 niños ahora solo tenía 8. Todos los pequeños del pueblo querían ganar dinero recolectando hoja de coca. “Esa fue una generación que se perdió en los 80, hoy son muy pocos los alumnos sanos o vivos que me quedan”, afirma nostálgica Alicia
Pero el día más difícil de la historia de Alicia fue el 7 de noviembre de 1999, cuando ella junto a su esposo y sus hijos tuvieron que esconderse por 37 horas en su casa, debido a la llegada “oficial” de los hombres de Carlos Castaño. “Los paramilitares se quedaron por 7 años, llenaron el pueblo de sangre, cadáveres, horror, mataban la gente y de camino al colegio yo me los encontraba, los niños me preguntaban, no sabía que decir (...) difícil sacarse eso de la cabeza”, dice Alicia, quien también recuerda la violencia de género que sufrieron las mujeres y las niñas en El Placer, Putumayo por parte de los miembros de las autodefensas colombianas. “Ellos controlaban los burdeles, las discotecas, los supermercados (…) yo tenía miedo con mi hija, porque uno de los comandantes la buscaba mucho para jugar ajedrez con ella, (…) niña que les gustaba terminaba en los burdeles”, expresó. Según Alicia, los paramilitares impusieron un código de conducta en el pueblo, por ejemplo las trabajadoras sexuales que adquirían una enfermedad de transmisión sexual tenían 3 días para salir del pueblo y si no lo hacían las consecuencias eran fatales, sus cadáveres iban a parar al río Guamúez
Alicia recuerda con tristeza el día que uno de sus alumnos de primaria llegó preguntándole que significaba la frase, “aquí estamos, comunistas miserables. Atte: AUC”. Ese día el sueño de enseñar a leer y a escribir se fue al piso. “¿Para qué enseñarles las letras si lo que van a leer es violencia y tragedia en los grafitis que los paramilitares escribían en los muros del pueblo?”, dice Alicia en tono reflexivo
Fueron 7 años, hasta el 01 de Marzo de 2006 cuando los paramilitares salieron de El Placer, de cara a la desmovilización de las AUC. Hoy día Alicia sigue viviendo en ese lugar, un pueblo que recién han pintado y restaurado en su mayoría. Infortunadamente el dolor no se borra, no se restaura y aún quedan niñas que no saben hacer otra cosa que prostituirse y ancianos que escuchan el ruido de un camión pasar y su corazón se acelera. A pesar de tanto sufrimiento, de tanta historia, de tanta memoria, Alicia Escobar, profesora del colegio José Asunción Silva, no ha perdido su vocación, ella sigue enseñándoles a los niños a sumar vida y a restar dolor, el dolor heredado por unos padres que en los muchos casos, ya no viven.




