La muerte política del 11 de septiembre
En los ataques del 11 de septiembre murieron en total 2.977 personas, incluyendo 18 colombianos.


Daniel PachecoCorresponsal de Caracol Radio en EEUUDespués de 10 años en los que esta fecha trágica ha sido pieza clave de la política en EEEUU, el 11 de septiembre le cierra la puerta a los discursos y se centra en las víctimas, que son muchas más de los que murieron ese día. Entre ellas, la desgarradora historia de una colombiana. Los discursos políticos quedarán excluidos por primera vez del aniversario del 11 de septiembre este año. En la Zona Cero, el lugar donde todo comenzó, no habrá funcionarios elegidos este martes
Joe Daniels, el presidente del Museo y Memorial del 11 de septiembre, donde hoy hay dos pozos del tamaño de cada edificio, tomó la decisión, luego de años de debate sobre el papel de la política en la remembranza de los cerca de 3 mil fallecidos. Según dijo Daniels en una carta dirigida a los familiares de las víctimas para anunciar la celebración de aniversario 11, “la fundación se va a enfocar en honrar a las víctimas y a sus familias de una manera libre de política”
Será la mayor novedad de la ceremonia de este año. Lo que antes era una sucesión de discursos de presidentes, alcaldes y gobernadores, con la lectura de los nombres de todos los fallecidos, será esta vez, por primera vez, sólo sobre las víctimas y los 6 minutos de silencio: dos en el momento exacto de cada impacto de los aviones de American Airlines a las torres gemelas, otros dos en el minuto exacto de la caída de cada torre, uno más por el vuelo 93 de United, supuestamente lanzado a tierra por la acción heroica de sus ocupantes, y el sexto por la aeronave que se estrelló contra el Pentágono. En total 2.977 personas murieron, incluyendo 18 colombianos
La decisión de despolitizar el 11 de septiembre, una fecha que le cambió la cara a la política de EEUU, marca una nueva forma de recordar el evento en Nueva York. Desde ahí, el solo tres días después del atentado, con un trasfondo de hierros retorcidos, el entonces presidente George W. Bush dio uno de los discursos que le dieron la reelección. “Yo los oigo”, dijo Bush desde un megáfono improvisado, con el brazo alrededor de uno de los bomberos rescatistas, “(…) el mundo los oye, y los que hicieron esto pronto nos oirán de nosotros”
Pero este no será un alivio para Nora Triviño, una colombiana que llegó a EEUU hace 13 años, sin papeles, y fue reclutada para trabajar en la limpieza de uno de los edificios de los alrededores del World Trade Center, cubiertos totalmente por el polvillo tóxico que dejaron las torres al caer
Nora sufre de asma, reflujo y depresión crónica luego de ese trabajo. Está visiblemente incapacitada, e incluso al contar su historia pierde el aire, sentada en el comedor de un apartamento de Queens, donde vive con una familia de colombianos. Luego de años de lucha, logró del gobierno local una pensión de inhabilidad por su enfermedad, que debe tratarse constantemente en el hospital público de Bellevue
“Tengan piedad de nosotros”, dice Nora, “que somos muchos los indocumentados que estamos enfermos, y no hemos podido ir a nuestro país. En cualquier momento me muero, sin poder ver a mi hija”. Nora no tiene papeles para salir y volver a entrar a EEUU, donde está asegurado su tratamiento
Nora está secuestrada por su enfermedad y por el sistema migratorio que la tiene como una ilegal 13 años después de haber entrado al país. Su situación, tanto por salud y por sus papeles podría ser muy distinta de no ser por el 11 de septiembre
El Migration Policy Institute, un centro de pensamiento en Washington, lanzó la provocadora hipótesis de que el ataque a las torres gemelas había dañado la oportunidad histórica de una reforma migratoria en EEEUU. Según detalla el informe, apenas 5 días antes del ataque del 2001, en el Congreso de EEUU, el presidente mejicano de ese entonces, Vicente Fox, decía en un discurso que las relaciones binacionales con México pasaban por “una época única de nuestra historia: una era llena de retos que debemos enfrentar unidos, y oportunidades que podemos aprovechar juntos”. Fox y Bush estaban más cerca que nunca de resolver el problema de cerca de 11 millones de indocumentados en EEUU. Había ambiente en el congreso, el Bush tenía mayorías, y había incluso un borrador de proyecto legislativo listo
Pero después de los ataques se cerraron las fronteras. Los 19 secuestradores habían entrado como migrantes. El movimiento de personas a través de la frontera pasó de ser un asunto de seguridad nacional, y en vez de legalizar a los indocumentados, se duplicó el presupuesto de la agencia de migración ICE. Hoy la posibilidad de los millones de ilegales de salir del país y poder volver a entrar es una promesa política en el horizonte
Este martes Nora Triviño aplazó todas las citas médicas, canceló invitaciones, y se prepara para un día alejada del televisor este 11 de septiembre. “Esta fecha me pone muy nerviosa”, dice. Para ella, no es grata la conmemoración.




