Colombia, en que estamos
No hay nada más alucinante en el fútbol que las sorpresas y muy pocos, por no decir nadie, pensaba en el primer lugar de Colombia en el grupo de Argentina en la Copa América. Y lo consiguió con autoridad, con buen fútbol, descrestando a propios y extraños, con una madurez que no era previsible y una seriedad ausente en nuestras últimas selecciones.


Por César Augusto Londoño No hay nada más alucinante en el fútbol que las sorpresas y muy pocos, por no decir nadie, pensaba en el primer lugar de Colombia en el grupo de Argentina en la Copa América. Y lo consiguió con autoridad, con buen fútbol, descrestando a propios y extraños, con una madurez que no era previsible y una seriedad ausente en nuestras últimas selecciones. Colombia es antes de los cuartos de final el equipo más ponderado y elogiado por la prensa argentina, superando a la fluida selección de Chile que se ganó todos los elogios después de las dos primeras jornadas, por encima de la joven selección brasileña que siempre será favorita, de la poderosa banda uruguaya que fue cuarta en el Mundial y del laureado, lleno de estrellas equipo local que no pudo encontrar el rumbo en el arranque pero que abrió una puerta de optimismo tras vencer a Costa Rica. Las claves han sido varias: Primero, la consolidación de una nómina titular base que no teníamos hace rato, pues con Jorge Luis Pinto se jugaron 27 partidos, llamó 88 jugadores y nunca repitió formación, con Eduardo Lara fueron 16 partidos, 59 llamados y solo una vez repitió alineación, mientras “Bolillo” Gómez en los mismos 16 juegos tiene consolidada una defensa desde el comienzo, cada vez más segura (no recibe gol hace 509 minutos) y en los 3 partidos iniciales de Copa América sólo cambio a Gustavo Bolívar por Carlos Alberto Sánchez en el grupo inicialista. Segundo, el triunfo ante Costa Rica, el empate contra Argentina haciendo un juego táctico sensacional con muchas llegadas y la victoria frente a Bolivia con autoridad han llenado al equipo de seguridad y convencimiento de que tienen un grupo de jugadores muy buenos que cuando hacen las cosas con criterio sacan resultados. Tercero, el técnico desde el comienzo supo lo que quería y convocó de acuerdo a su convencimiento, ha sido totalmente consecuente con su trabajo, ha pedido y ha tenido paciencia, es claro en sus conceptos, posee experiencia, tiene recorrido en altas competencias, es astuto natural y está bien rodeado. Además ha entregado los roles debidos a un conjunto que tienen como líder a Mario Alberto Yepes que maneja los hilos internos del plantel. Cuarto, los jugadores lo quieren, lo respetan y le creen, la selección se ha llenado de confianza que es el mejor motor para desarrollar un buen juego. ¿Qué le falta a Colombia? Faltan varias cosas: tener más la pelota, la posesión del balón es el soporte de todo el trabajo táctico del Bolillo, hacer pausas en el tránsito de la pelota permiten que el cambio de ritmo y la sorpresa sean efectivos, la selección a veces quiere ser muy vertiginosa e incurre en imprecisiones, jugar más colectivamente en ataque, es la manera de resolver ante las defensas cerradas. Creo también que falta un poco de magia en los últimos 20 metros y la definición, que sigue siendo el talón de Aquiles del equipo, no corresponde a la cantidad de oportunidades que se generan. Pero esto es para suponer un estado ideal que tal vez nunca llegará pues los conjuntos deben aprovechar las virtudes resolviendo las limitaciones y sus temores. Colombia va bien en un proceso que crece, que invita a creer y a soñar con el regreso a un Mundial. La construcción está bien cimentada, los planos son correctos, el anteproyecto se está aprobando, falta consolidarlo y hacer realidad el edificio.




