La Copa América: un torneo de prueba
Por Pascual Gaviria. No solo comienza la Copa América, un torneo que tiene escriturados a los finalistas, tanto que Brasil y Argentina han ganado 7 de las últimas 9, lo que de verdad empieza es un nuevo ciclo para 10 de las 12 selecciones en competencia. Luego del Mundial de Sudáfrica se barajó de nuevo y aunque las láminas de los jugadores no han cambiado mucho los equipos son nuevos.


Por Pascual GaviriaNo solo comienza la Copa América, un torneo que tiene escriturados a los finalistas, tanto que Brasil y Argentina han ganado 7 de las últimas 9, lo que de verdad empieza es un nuevo ciclo para 10 de las 12 selecciones en competencia. Luego del Mundial de Sudáfrica se barajó de nuevo y aunque las láminas de los jugadores no han cambiado mucho los equipos son “nuevos”. Los técnicos de Brasil, Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Costa Rica, México, Bolivia y Venezuela tienen un año o algo menos de llegados al inestable banquillo de las elecciones. Sólo Uruguay y Paraguay, mundialistas exitosos, tienen un equipo sin interrogantes. Los amistosos no han dicho mucho. Técnicos y dirigentes saben que esos calendarios de comienzo se arman para jugar y para ganar. Se cuadra enfrentamiento contra un grande y luego se trae a Panamá, Senegal, Albania o Cuba para tomar confianza. No es raro entonces que Argentina, Brasil, Colombia y Venezuela tengan 2 triunfos, 2 derrotas y un empate en sus últimos 5 amistosos. El mejor ha sido Chile, Borghi llegó hace 6 meses y no ha perdido: tiene 2 victorias y 3 empates. Bielsa dejó algo además de un país llorando por su partida. Los peores Ecuador y Bolivia: no han ganado en los últimos 7 juegos. El Perú de Markarián se ha dedicado a los empates. La Copa será entonces un torneo de prueba, una manera de ilusionarse o resignarse con respecto a Brasil 2014. Una buena apuesta podría estar sobre si caerá la cabeza de alguno de los técnicos recién llegados. O por lo menos si alguno quedará en periodo de prueba para los dos primeros juegos de eliminatoria. Al menos Bolillo le puso emoción a esa primera ronda sosa que nos enfrenta a Bolivia, penúltima en la pasada eliminatoria, y a Costa Rica, un país del que solo recuerdo a un jugador: Wanchope. Por ahora no vale la pena pedir mucho. Solo que no lleguemos con ningún complejo a la eliminatoria: ni achicopalados ni con ínfulas de grandes.




