China y Japón a 350 kilómetros por hora, Colombia ni a 60
Mientras usted iba desesperado en un congestionado Transmilenio en Bogotá, o iba estresado en su carro en un trancón interminable, o le tocó caminar porque la buseta que lo llevaba a su destino no avanzaba a la velocidad esperada por las infinitas obras inconclusas, y en sus audífonos iba escuchando Caracol; tal vez no se percató de una noticia que por estos lados no estamos acostumbrados a escuchar.


Por Cristian Torres Rodríguez – Periodista de Caracol Radio
Mientras usted iba desesperado en un congestionado Transmilenio en Bogotá, o iba estresado en su carro en un trancón interminable, o le tocó caminar porque la buseta que lo llevaba a su destino no avanzaba a la velocidad esperada por las infinitas obras inconclusas, y en sus audífonos iba escuchando Caracol; tal vez no se percató de una noticia que por estos lados no estamos acostumbrados a escuchar
La madrugadora Narda Guarín en la exactitud de las 11:30 de la mañana del pasado viernes 17 de junio al narrar las acostumbradas noticias sobre la corrupción distrital y nacional, culminó con una noticia internacional que decía más o menos así: “China inaugura el tren de alta velocidad más rápido del mundo”…Inquieto por conocer más, me aventuré a navegar por Google y encontré que en China, alrededor de cada tres meses se inaugura una nueva línea de tren que interconecta al gigante asiático entre las ciudades de su vasto territorio. Los titulares decían cosas como “Beijing y Shanghái ahora en menos de 5 horas de viaje en un tramo de 1300 kilómetros”, (Un poco menos que de Cali a Santa Marta) a una velocidad media de 350 kilómetros por ahora, mejor dicho, ese dragón en rieles anda como un carro de Fórmula 1 en una autopista recta
Al leer sorprendido sobre semejante obra de infraestructura, el radio no dejaba de tronar. Ahora los periodistas hablaban de las irregularidades con los dineros para construir el atrasado túnel de La Línea, mientras los ciudadanos chinos parecían satisfechos al estrenar un puente de 42 kilómetros sobre el mar por donde transitará el mencionado tren
El radio no paraba, la siguiente noticia no se diferenció mucho de la anterior, Caracol informaba sobre unos nuevos dineros extraviados en la comprometida avenida El Dorado, cuando yo continuaba en mi búsqueda virtual que me llevó a leer sobre que el ‘Shinkansen’ –como se le conoce al tren bala japonés, fue restablecido a los dos meses del devastador terremoto – tsunami que arrasó parte del recorrido de 400 kilómetros que de Tokio conducen a Fukushima
En fin… Mientras Bogotá ocupa el deshonroso primer lugar entre las ciudades que no tienen metro y el país dejó podrir los rieles del tren. En Colombia y especialmente Bogotá las obras de infraestructura brillan por su ausencia siendo esta una locomotora para el desarrollo nacional. ¡No nos mamen más gallo! En campaña nos prometieron “un tren de cercanías conectado al metro”, y han hecho infinidad de estudios para determinar el recorrido del metro, que si se mira bien de un estudio al otro, el recorrido no ha variado en demasía. Hemos escuchado un sin número de veces que la nación ya aprobó los dineros para construir el metro, único sistema capaz de descongestionar la ciudad ¿Y entonces?Así que futuros gobernadores y alcaldes, la prioridad es la infraestructura luego del embate invernal y de corrupción que vive el país. ¡Construyan con responsabilidad! Porque es increíble que a hoy existan candidatos que por ejemplo atacan el metro de Bogotá, como si las demás metrópolis del mundo se hubieran equivocado al no colocar TransMilenio en sus calles públicas
Ya no más ese cuento que dice “¿Y de dónde lo vamos a pagar?” ¿Acaso la Avenida Caracas no ha sido construida más de 10 veces por malos contratos de administraciones anteriores? por solo mencionar un ejemplo… ¡Pues con esos mismos dineros! Bogotá no necesita que le reduzcan las vías con bolardos. Bogotá necesita infraestructura vial urgente y necesita un metro que comience a construirse de inmediato que no sea estropeado por las insensatas decisiones políticas.




