Asesinato de Kimi Pernía Domicó: diez años de impunidad
El líder indígena Embera fue asesinado en 2001 por orden de Carlos Castaño, según lo admitió el propio jefe paramilitar, en una entrevista.
En medio de una total impunidad, sin que la justicia colombiana haya podido establecer los motivos y los responsables, según la Comisión Colombiana de Juristas que llevan el caso, hoy se cumplen 10 años del secuestro y asesinato del líder indígena Embera, Kimy Pernía Domicó
Kimy Pernía fue asesinado en 2001 por orden de Carlos Castaño, según lo admitió el propio jefe paramilitar, en una entrevista con el periodista y filósofo francés Bernard Henry Levy en 2001, por su oposición a la represa de Urrá
Los indígenas alegaban que la represa alteraría su vida, sus costumbres y su forma de alimentación centrada en la pesca. Días antes de su desaparición, Kimy Pernía había llegado de Canadá donde expuso ante el parlamento de ese país, las razones por las que su comunidad se oponía a la construcción de la represa de Urrá, en la que participaba una empresa canadiense. El 23 de febrero de 2008, el desmovilizado jefe paramilitar Salvatore Mancuso, admitió que fue el quien organizó el asesinato y desaparición de Kimy, dijo además que el crimen fue ordenado por Castaño. El cuerpo de Kimy, según Mancuso, fue desenterrado por los paramilitares después de ser asesinado en algún lugar del nudo de Paramillo en Córdoba y arrojado a las aguas del río Sinú. La comunidad indígena Embera logró que la Corte Constitucional reconociera sus reclamos ordenando a Urrá a pagarles por 20 años los daños causados por el impacto de la hidroeléctrica.




