Bajo Cauca antioqueño: sangre, oro y miedo
Caracol Radio recorrió la ruta de la guerra entre las bandas criminales por el control del narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión, cuyos tentáculos llegan a Medellín.

Bajo Cauca antioqueño: sangre, oro y miedo
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Caracol Radio llegó hasta el corazón del Bajo Cauca antioqueño, donde se instaló el narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal. En lo que va del año han sido asesinadas más de 100 personas, según datos de la Policía. En las calles están marcadas las huellas de 54 granadas y petardos lanzados contra las viviendas y el comercio
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Las autoridades dicen que se trata de la guerra entre las bandas criminales que se hacen llamar Los Rastrojos, Los Urabeños y Los Paisas, lideradas por alias "Sebastián" y "Valenciano", cabecillas de la temible Oficina de Envigado, prófugos de la justicia y quienes han desplazado su terror para tomarse el occidente de Antioquia y el Bajo Cauca Antioqueño
Se trata del desplazamiento del conflicto que puede sentirse a lo largo de toda la franja que va desde Caucasia hasta Medellín: pasa por Tarazá, sube a Ventanas, baja a Yarumal, planea hasta Santa Rosa de Osos, baja a Bello y llega a Medellín
Después de la desmovilización del paramilitarismo, se desató una ola de asesinatos y extorsiones en el municipio de Caucasia, fenómeno que se podría replicar en cientos de municipios colombianos
Este fenómeno criminal deja decenas de muertos en las calles y los campos del la región del bajo cauca, donde la población convive con el miedo y el silencio negándose a denunciar
Caracol Radio conversó con un joven dedicado a la reparación de motos, mismos vehículos que están al servicio de los sicarios, quien sobrevivió milagrosamente a un atentado hace cinco días recibiendo cinco impactos de bala. Ahora sólo piensa en abandonar la región. No solo los mecánicos ni los muchachos que pasan el día jugando billar en las esquinas, son el objetivo de las bandas criminales. También aquellos comerciantes víctimas de las extorsiones y las amenazas. Juan Diego Calle, quien perdió a su hijo en una acción sicarial, dice que no abandonará el pueblo
El bajo cauca históricamente se ha caracterizado por la producción agrícola y ganadera, pero hoy, los lecheros viven una de sus peores crisis por cuenta del "apetito criminal de los delincuentes", que les exigen vacunas económicas y en la gran mayoría abandonar la región
Pero una de las problemáticas más delicadas está representada en la explotación ilegal de oro. Fiebre del metal precioso que en lugar de haberse convertido en factor de desarrollo y bienestar social, terminó por ser otra parte fundamental del conflicto
En la explotación de la minería están infiltradas las bandas criminales y los herederos de antiguos capos del narcotráfico y el paramilitarismo. Sin contar con el crimen ecológico porque los daños en la biodiversidad solo se podrán recuperar en 200 años
Según los habitantes de la región, la reciente intervención de la fuerza pública en la minería ilegal, pone en riesgo a tres mil familias (unas doce mil personas) que viven de la explotación del oro. Muchos se vincularon a la actividad minera después de salir de las filas del paramilitarismo y del narcotráfico, pero ahora tienen un futuro incierto
Las autoridades locales admiten abiertamente que el narcotráfico es el origen de todos los males. Una vez cumplida la desmovilización se duplicó el índice de homicidios en la región, se convirtió en algo habitual el lanzamiento diario de granadas y petardos en las calles de Caucasia
Gracias a la respuesta de la fuerza pública, se han logrado importantes golpes contra las bandas criminales, pero caso como el de alias "Pantera" que fue dejado en libertad por decisión de un juez, obligan a una mayor coordinación entre la Policía y el Ejército con la Fiscalía
El comandante de la Policía en la región del Bajo Cauca, coronel Luis Eduardo Herrera, reportó más de 230 capturados en lo corrido del año, en desarrollo de las operaciones contra las bandas criminales
Esta cruda realidad que describimos en el bajo cauca, se desplaza hasta las barriadas de Medellín desde donde vuelve y baja en una especie de desplazamiento del terror. Las autoridades investigan una posible relación entre las ordenes impartidas por Sebastian y Valenciano, la criminalidad en la capital antioqueña y el bajo cauca
Bandas criminales que se disputan el control en el Bajo CaucaLa banda Los Paisas está aliada con Los Rastrojos, llegados del Valle del Cauca para combatir a los Urabeños (banda creada por Daniel Rendón Herrera alias ‘Don Mario’), por el control de los negocios de La Oficina
Los Rastrojos es una banda liderada por Ángel Pacheco Chancí, alias Sebastián, jefe de los Paisas
Los Urabeños quedaron al mando de los hermanos Juan de Dios y Darío Antonio Úsuga (quienes habían integrado las bandas paramilitares desde los años 90). Juan de Dios Úsuga, alias Giovanni, también perteneció al EPL
Maximiliano Bonilla Orozco, alias Valenciano, es el cabecilla de la otra facción de La Oficina de Envigado, que lucha contra los liderados por alias ‘Sebastián’ por el control de los negocios del narcotráfico y de los sicarios, en el bajo Cauca, en las Comunas de Medellín y parte del occidente de Antioquia
A esta guerra por el control de La Oficina se atribuye la mayor parte de los homicidios en los barrios de Medellín y otros municipios del Valle del Aburrá
El pasado 28 de abril de este año, el gobierno de Estados Unidos emitió una circular en la ofrece una recompensa de cinco millones de dólares por información para su captura
La banda los Mondongueros, creada por Rubén Darío Moreno Urrego, alias ‘Pichi Grande’, que actúa en la Comuna Noroccidental de Medellín está aliada con alias Valenciano en su lucha contra alias Sebastián. Alias ‘Pichi Grande’ había huido a los Estados Unidos, pero allá fue detenido y deportado a Colombia el pasado 28 de abril.




