La primera es la vencida
Así, pues, que la campaña ha resultado larga porque desde hace rato estamos invadidos por encuestas y sumergidos en las conjeturas y en la pasión que de todas maneras despiertan los candidatos por más bobos que sean o por más insulsos que aparezcan.


Así, pues, que la campaña ha resultado larga porque desde hace rato estamos invadidos por encuestas y sumergidos en las conjeturas y en la pasión que de todas maneras despiertan los candidatos por más bobos que sean o por más insulsos que aparezcan
La culpa de esta larga cuesta no es, desde luego, de estos seis de ahora que se han fajado a su modo. Que la campaña política parezca tediosa se debe, ya lo dije, vuelvo y lo digo, al presidente Uribe quien la comenzó hace cuatro años cuando acababa de ser coronado por segunda vez y, poseído por una ambición sin fondo y una megalomanía que se sale de las fronteras, metió al país de boca y nariz en el asunto electoral al proponer aquel referendo de ingrata recordación
Pero aquí vamos. Ni modo de devolver el tiempo que ya se perdió y se trata ahora de intentar que esto no se alargue más, en contravía de lo que dicen las encuestas y sus mecanismos y sus interpretaciones. Todas ellas (las encuestas y sus interpretaciones y la pureza de la estadística y la elucubración sobre el dato comparado), lleva a creer que de todas maneras habrá segunda vuelta. Que este calvario se alargará tres semanas más, qué cansancio
Pero, además del hastío, el peligro. El hartazgo de tres semanas donde, seguro, habrá dos debates más y cuatro encuestas más y quién sabe cuántos más trucos y cuántas más maromas, que es lo que más habrá en ese lapso entre la primera y la segunda qué duda cabe
La clase política toda, que siente la amenaza de la pérdida de privilegios que le han pertenecido por siempre, sacará todo el arsenal de marrullas que ha empleado y adiestrado toda la vida. Contra Mockus, claro. Y lloverán las denuncias en las ciudades grandes y en las menos grandes sin que el Procurador se mosquee. Y se descararán los funcionarios públicos que ven en el continuismo una obligación para conservar sus privilegios. Si con un candidato que empezó arrogante después de las elecciones parlamentarias y que ha gozado de las mieles del poder y se ha mantenido al tope o casi al tope en las encuestas, han recurrido al juego tramposo, lo que será capaz de hacer en aquellos veinte días no está escrito aún en los manuales de la infamia
Por eso la ocasión que tienen los Verdes de ganar la presidencia del país se limita al mayo 30. Entre las ocho de la mañana y las cuatro de la tarde. Para que triunfe una alternativa política en una Colombia gobernada siempre por la política ramplona, el fenómeno debe incluir un aluvión nacional hacia las urnas ese día
Estos electores nuevos y despreocupados. Estos electores que van a entrar en la política nacional porque sienten pánico hacia otros cuatro años del mismo esquema, del mismo lenguaje y de los mismos protagonistas, deberán acudir en manadas a las urnas para ganar de atropellada, como se dice en el fútbol cuando todos a una van hacia el gol porque todo lo otro es precipicio
Puntillazo. Además el domingo de la segunda vuelta (junio 20), juegan Brasil y Costa de Marfil en la Copa Mundo. Además, en esas tres semanas entre la primera y la segunda el mundo entero estará pendiente del Mundial mientras nosotros estaríamos sumergidos en la especulación y en la indignación ante el juego sucio electoral que se declararía




