Qué campaña tan cansona
Sin duda el de los Caracoles fue un debate cordial en donde el lenguaje diplomático se usó y hasta sonrisas y agradecimientos de todo corazón se repartieron entre los candidatos, por todo lo cual parecía una reunión de viejos amigos, cachas desde el colegio; amigos que bien pudieron pararse de ahí e ir a un Cream Helado a tomarse una malteada de vainilla y a mostrarse las fotos de los paseos que dejaron congelados en la memoria.


Sin duda el de los Caracoles fue un debate cordial en donde el lenguaje diplomático se usó y hasta sonrisas y agradecimientos de todo corazón se repartieron entre los candidatos, por todo lo cual parecía una reunión de viejos amigos, cachas desde el colegio; amigos que bien pudieron pararse de ahí e ir a un Cream Helado a tomarse una malteada de vainilla y a mostrarse las fotos de los paseos que dejaron congelados en la memoria
Un debate muy civilizado. El diablo que me habita estaba esperando el improperio y hasta el final aguardé que Rafael Pardo, quien ya había sacado los demonios cuando apuntó que ante las denuncias de parcialidad del gobierno el único tranquilo es Santos, aguardé que Rafael Pardo se soltara la moña y arremetiera contra quienes han empleado armas bajas y se han favorecido del dinero oficial para conquistar pueblo
Más hostil que ninguno estuvo Mockus, quién lo creyera. Fue preciso –con ese énfasis que se consigue cuando te invade la indignación—al referirse a los tres puntos cochinos de la campaña. Y eso que, por pura decencia de carácter, no se la cobró en público a Uribe quien cometió con este colombiano ilustre, con este académico respetado, con este ciudadano ejemplar, la infamia de llamarlo caballo discapacitado
Y Santos estuvo tan Santos como siempre: campeón del concurso de los solapados, capaz de llamar “mi buen amigo” a Rafael Pardo, a quien ha calumniado sin piedad y de quien ha recibido reproches que él, Santos, ha despachado con el desparpajo del típico “meimportaunculismo”
En fin. Creo que el debate mostró que la campaña ha sido larga y, en consecuencia, ha llegado a un punto tediosa. Y hay razones para ese cansancio porque es que estamos en campaña política desde hace cuatro años. La frustrada ambición de Uribe puso al país a hablar de elecciones desde cuando se montó por segunda vez y esa posibilidad hizo que florecieran las encuestas: que si Uribe fuera candidato qué; que si no fuera candidato quién. Así cuatro años
La agotadora campaña política siguió después con las consultas internas (las del Polo y las del Liberalismo en septiembre), y después llegaron los políticos de oficio, los de las uñas largas, a ocupar todos los espacios con las elecciones parlamentarias y la otra consulta, la de los conservadores, que nos permitió conocer más de cerca a ese mequetrefe de Uribito
De todas maneras, por el entusiasmo que se oye y se ve y por la intención de voto que se canta en las encuestas, la que viene será una jornada histórica en participación. A las urnas llegará un montón de votantes nuevos que son quienes se encargarán de hacer la diferencia con los otros domingos de elecciones. Ojalá. Ojalá que se venza el tedio de una campaña muy larga, y nos ahorremos entre todos los riesgos de una segunda vuelta. Riesgos, digo, que veo en dos sentidos: que quince días más de campaña terminen aburriéndonos y el riesgo, más peligroso que todos, que en esas dos semanas entre la primera y la segunda la gran máquina de la política oficial y de la politiquería tradicional terminen imponiéndonos al candidato del continuismo
Puntillazo 1. Qué dicha que todo se resolviera en la primera vuelta. De esa manera el país colombiano, no el país político, mostraría su capacidad de elegir a alguien por fuera de la siempre oprobiosa maquinaria del gobierno. Pero, sobre todo, ojalá todo se resuelva en la primera vuelta para que nos dediquemos de lleno y, por fin, al Mundial de fútbol
Puntillazo 2. Aunque no me parece simpático y es demasiado tieso como para ser mediocampista y para ser capitán de Alemania, el fútbol todo lamenta la lesión de Michael Ballack. El se perderá del Mundial y todos nosotros de que Alemania cuente con él para su estructura. Vi el instante de la lesión en la final de la Copa Inglesa: Ballack recibe y entrega y, tras ello, pum, Kevin-Prince Boateng le llega tarde y de costado. A mi me dolió. Y supe desde ese momento que lo de Ballack era serio.




