Greenpeace y activistas brasileños protestan contra represa en la Amazonía
Activistas de Greenpeace y movimientos sociales brasileños protestaron hoy contra la intención del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de construir una represa en la Amazonía, pese a que su impacto medioambiental ha sido cuestionado por la Justicia


Activistas de Greenpeace y movimientos sociales brasileños protestaron hoy contra la intención del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de construir una represa en la Amazonía, pese a que su impacto medioambiental ha sido cuestionado por la Justicia
Las protestas se concentraban frente a la sede de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) en Brasilia, donde hoy debía celebrarse la licitación de las obras de la represa que, sin embargo, fue cancelada por un fallo judicial dictado la noche de este lunes
Pese a eso, los abogados del Gobierno todavía intentaban revocar ese fallo, a fin de poder realizar la subasta de la represa de Belo Monte hoy mismo y poner en marcha un polémico proyecto que supondrá desplazar a unos 50.000 indios y campesinos de Altamira, municipio rural situado en el estado amazónico de Pará (norte). Con la intención de obstaculizar la posible realización de la subasta, un grupo de activistas de Greenpeace llegó durante la madrugada de hoy a la sede de la Aneel en un camión cargado con excrementos de caballo, cuyo contenido fue vaciado frente a las puertas del organismo oficial
Además, cinco de ellos se encadenaron a los portones de la Aneel, donde pretenden permanecer para impedir la entrada de funcionarios en caso de que el Gobierno consiga revocar la sentencia que ordena suspender la subasta. También colgaron carteles con duras frases, como una que dice "Belo Monte de mierda", y difundieron un comunicado en el que se condena "la herencia maldita que el Gobierno de Lula dejará para Brasil al insistir en esa obra"
La acción de Greenpeace ha sido respaldada por decenas de indios y campesinos de Altamira, que también se concentraron en el lugar, donde se ha anunciado para hoy una masiva protesta de movimientos sociales que se oponen al proyecto. La propia Aneel anunció la suspensión de la subasta, para la que están inscritos dos consorcios, pero aclaró que su realización dependerá de las acciones judiciales que intenta para poner en marcha el proceso
La represa de Belo Monte costará 10.600 millones de dólares, generará en promedio 4.571 megavatios por hora y alcanzará un tope de 11.233 megavatios en las épocas de máxima crecida del río Xingú, uno de los principales afluentes del Amazonas. Su construcción obligará a inundar cerca de 500 kilómetros de selva amazónica, lo que ha generado duras críticas entre grupos ecologistas, indios, campesinos y hasta entre famosos de Hollywood (Los Angeles, EEUU), como el cineasta canadiense James Cameron, director de "Avatar"
La semana pasada, Cameron, junto a los actores estadounidenses Sigourney Weaver y Joel David Moore, dos de los protagonistas del taquillero filme, se unió a una protesta realizada por indios y campesinos frente a la sede de la Aneel en Brasilia. Según el Gobierno, Belo Monte es una obra clave para asegurar el suministro de energía eléctrica y atender la demanda creciente en la próxima década
No obstante, hasta el propio Ministerio Público ha denunciado el proyecto ante la Justicia, por considerar que "pondrá en riesgo la subsistencia" de miles de indios y campesinos, y porque viola normas constitucionales que regulan el desarrollo en tierras indígenas.




