Se salvó Uribe
Es muy posible que la procesión del presidente Uribe vaya por su adentro. Conociéndolo como lo conoce el país, toda esa serenidad de las horas recientes después del fallo de la Corte Constitucional, no parece real.


Es muy posible que la procesión del presidente Uribe vaya por su adentro. Conociéndolo como lo conoce el país, toda esa serenidad de las horas recientes después del fallo de la Corte Constitucional, no parece real. El presidente es primario, lo sabemos y lo hemos padecido, pero a veces masculla sus dolores y se vuelve secundario. Así que habrá que esperar a ver cómo asimila el golpe que lo deja por fuera del ring de la política en nombre propio y lo pone a maquinar cómo seguir mandando en cuerpo ajeno. Porque tal y como es, el presidente Uribe no alberga en su alma la certeza de la conveniencia que tiene para él que la Corte le hubiera cerrado el paso. Creo que, además de la Constitución, el gran ganador de lo acontecido es el presidente Uribe. La Corte le ha evitado un desgaste mayor al que ya venía teniendo. Le ha evitado sortear la incertidumbre del referendo que no creo que hubiera ganado. Y si el resultado del referendo le hubiera sido favorable --que no creo-- le quedaba por pasar a la segunda vuelta porque era cada vez más improbable que se impusiera en la primera votación. El presidente se salvó porque se le evitó que su desgaste actual fuera un desastre electoral del cual habría salido muy maltrecho ante la historia. Y se hubiera ido de ella, de la historia, por la puerta de atras. Derrotado y herido. Y ofuscado
Puntillazo. Les hago un favor a los oyentes. Les recomiendo leer la columna de opinión de Moisés Naím en El País de España edición dominical. Se titula tramposos, hipócritas y mentirosos. Es un retrato de los políticos todos, pero especialmente de estos que ahora están mandando en Latinoamérica. Políticos tramposos, hipócritas y mentirosos. Todos




